Trabajó 34 años en una distribuidora y el nombre de su kiosco en Comodoro esconde un capítulo que casi nadie conoce
Gustavo trabajó 34 años en una distribuidora y hoy atiende su propio kiosco en San Martín y Moreno. El nombre que eligió para el local guarda un capítulo que él mismo decidió contar entre risas: ¿qué hay detrás de "34 y Medio"?
La esquina de San Martín y Moreno, en pleno centro de Comodoro Rivadavia, volvió a tener vida después de dos años con las persianas bajas. Allí reabrió "34 y Medio", un multirrubro atendido por Gustavo, un comerciante conocido en la zona que decidió volver a apostar al mostrador y convertir una experiencia personal difícil en una historia de esfuerzo y humor.
La inauguración fue el sábado, con familiares, amigos y vecinos. Desde entonces, el local —ubicado frente al Correo y a pocas cuadras de otros puntos de gran circulación— empezó a recuperar el movimiento de una esquina clásica de la ciudad.
"Arrancamos el sábado, hicimos una como una inauguracioncita. Vinieron los amigos, la familia, conocidos, estuvimos acá haciendo un poco de ruido", contó Gustavo en diálogo con ADNSUR.
El comerciante explicó que la intención también fue devolverle color a un espacio que permaneció cerrado durante mucho tiempo. "Apostamos de vuelta acá al centro. Estaba medio apagado y bueno, le metimos un poco de color", sostuvo.
Qué hay detrás del nombre "34 y Medio"
El nombre del negocio no es casual. Gustavo trabajó durante 34 años en la distribuidora mayorista Loa y decidió sintetizar esa trayectoria laboral junto a una circunstancia personal que marcó su vida.
"En la distribuidora Loa trabajé 34 años, 34 años, y bueno, te queda la otra parte, la media", explicó entre risas. La referencia está vinculada a la prótesis que utiliza tras la amputación de una de sus piernas.
Lejos de esconder esa situación, el comerciante la incorporó con humor a la identidad de su emprendimiento. "34 años de laburo y media gamba sería así. Eso está todo sintetizado y está todo acá adentro: 34 y Medio", contó.
La complicación de salud que cambió su historia
Su relato está atravesado por un problema de salud que comenzó durante la pandemia. Gustavo tiene diabetes desde hace años y en 2021, mientras intentaba ponerse en forma para jugar al fútbol, sufrió una lesión en uno de sus pies.
"Al tener... no tener sensibilidad en los pies me salió una ampolla. Y bueno, el 34 y Medio también tiene que ver por no ir al médico, no ir al médico", recordó.
La lesión derivó en una úlcera y luego en una infección que terminó en la amputación. "La infección que tenía nos ganó, así que tuvieron que amputar", relató.
Pero Gustavo no se quedó en esa situación: volvió a hacer actividad física, fue al gimnasio y hasta trabajó con su auto. Ahora encontró una nueva motivación detrás del mostrador. "Es la única forma de llevarla adelante", afirmó cuando le preguntaron cómo logra afrontar su situación con humor.
Un kiosco, un mate y la charla con los clientes
"34 y Medio" funciona como kiosco y multirrubro de paso. "Tenemos golosinas, tenemos un poquito de cosas para el correo, una birome, un marcador, tengo agüita caliente para el mate, tengo un dispenser, juguitos... lo de kiosquito, un kiosquito al paso", detalló Gustavo.
Sin embargo, el objetivo va bastante más allá de vender productos. Para él, el contacto con la gente es una parte central del negocio. "Mi palo es este, estar acá adentro charlando, pasa uno, viene otro a tomar un mate, a conversar, pasan, te tocan bocina", contó.
Después de 34 años trabajando de cara al público, asegura que aprendió que detrás de un comercio también existe un vínculo con quienes lo frecuentan. "Con el tiempo te hacés amigo del cliente", sostuvo.
Incluso recordó una experiencia durante una charla comercial en un hotel de Comodoro. El capacitador explicaba que los comerciantes debían hablar con sus clientes, conocerlos y generar vínculos. Gustavo y sus compañeros se miraban sorprendidos porque, según explicó, eso ya era parte de su forma de trabajar desde hacía décadas. "Todo lo que nos vino a decir lo estábamos haciendo nosotros", recordó entre risas.
Una apuesta a largo plazo en el centro
Gustavo sabe que el negocio recién comienza y por eso prefiere ir paso a paso. La inversión ya está hecha y ahora espera que los vecinos incorporen nuevamente esa esquina a su recorrido cotidiano.
"El movimiento está bárbaro y el movimiento de venta... recién estamos arrancando, vamos despacito, tranqui. No me desespera tampoco porque esto es una apuesta a largo plazo", afirmó.
El local abre desde las 9 de la mañana y Gustavo permanece durante buena parte de la jornada. Por la tarde toma la posta su hijo, quien se convirtió en una pieza fundamental para acompañarlo en el día a día. "Mi lazarillo es. Estamos y él está pendiente, me acompaña", contó Gustavo, quien actualmente atraviesa algunas dificultades visuales.
La ubicación también juega a favor: la esquina de Moreno y San Martín, frente al Correo, en una zona de tránsito constante y cercana a distintos edificios públicos. "Esta es una esquina clásica, es un clásico de Comodoro y bueno, nada, la vamos a levantar de vuelta como se merece", expresó.
Así, detrás de un pequeño kiosco que volvió a abrir sus puertas hay mucho más que golosinas, bebidas y artículos de paso. Hay 34 años de experiencia, una historia personal atravesada por la adversidad, una familia que acompaña y, sobre todo, la decisión de volver a empezar.
"Acá estamos", repite Gustavo. Y en esa frase resume la idea que sostiene a "34 y Medio": seguir, trabajar y recuperar, con humor y buena onda, una esquina que vuelve a tener vida en pleno centro de Comodoro Rivadavia.