Trágico choque de helicópteros en Grecia: dos muertos y un país en alerta máxima
El choque de dos helicópteros en pleno combate contra el fuego dejó un saldo trágico. ¿Qué pasó realmente en el aire? Los detalles que nadie contó.
Lo que debía ser una misión para contener el fuego terminó en tragedia. Dos helicópteros que combatían los incendios en Grecia colisionaron en pleno vuelo, dejando un saldo de dos pilotos fallecidos y un país que ya no sabe cómo frenar la catástrofe.
El accidente ocurrió este domingo en la zona de Psatha, al oeste de Atenas, cuando dos helicópteros Bell que trabajaban en uno de los múltiples focos ígneos chocaron en el aire. El impacto fue tan violento que una de las aeronaves explotó y se estrelló contra el suelo, según se pudo ver en imágenes de televisión.
El portavoz de los bomberos, Vassilis Vathrakogiannis, confirmó en una transmisión televisiva que los pilotos del helicóptero siniestrado fueron trasladados inconscientes al hospital, donde se certificó su fallecimiento. Las víctimas fueron identificadas como un danés y un griego, según informó el primer ministro Kyriakos Mitsotakis en un comunicado oficial.
Por fortuna, la tripulación del segundo helicóptero logró ser rescatada sana y salva. Sin embargo, este trágico suceso elevó a cinco el número de víctimas mortales a causa de los incendios en Grecia, sumándose a los tres bomberos que perdieron la vida en Creta y el Peloponeso.
¿Qué está pasando en Grecia?
El país heleno se enfrenta a incendios forestales en múltiples frentes, una situación que se complica por las condiciones meteorológicas adversas. El primer ministro Mitsotakis advirtió que los próximos días serán "extremadamente difíciles", especialmente por los fuertes vientos que azotan la región.
En un mensaje publicado en Facebook, el mandatario explicó: "Cuando los vientos soplan con tal fuerza, ni siquiera las decenas de aeronaves de las que disponemos pueden operar con seguridad". Las ráfagas alcanzaron los 100 kilómetros por hora, lo que hace casi imposible el trabajo aéreo.
La magnitud del desastre es alarmante: en apenas una semana, más de 16.000 hectáreas de bosques y tierras agrícolas fueron arrasadas por las llamas. Grecia, golpeada por la crisis climática como el resto de la cuenca mediterránea, sufre cada verano las consecuencias de las olas de calor y la sequía.
Hasta ahora, el país había logrado mantenerse relativamente a salvo de los grandes incendios que afectaron a Francia y España al inicio de la temporada estival. Pero esta vez, en plena temporada turística, Grecia se encuentra en estado de máxima alerta.
"Hay momentos en que la naturaleza y la intensidad de los fenómenos meteorológicos superan cualquier planificación humana y cualquier capacidad operativa", señaló Mitsotakis, en un mensaje que refleja la impotencia ante una catástrofe que parece imparable.