Transfirió millones por una compra, el producto nunca llegó y terminó cara a cara con la dueña de la billetera

Le transfirió millones a una empresa que parecía real, pero el producto nunca llegó. El dinero apareció en la billetera virtual de una mujer que también dice haber sido estafada. Ahora, un acuerdo judicial busca devolver parte de lo perdido.

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Transfirió millones por una compra, el producto nunca llegó y terminó cara a cara con la dueña de la billetera
Transfirió millones por una compra, el producto nunca llegó y terminó cara a cara con la dueña de la billetera

Un hombre que había transferido varios millones de pesos para comprar un producto de alto valor terminó sentado frente a la dueña de la billetera virtual que recibió el dinero. Ninguno de los dos se conocía. Ambos aseguran haber sido estafados por la misma persona, que no pudo ser localizada.

El conflicto se destrabó en el Centro de Mediación de Bariloche, donde las dos partes aceptaron que ninguna había actuado de manera deliberada para perjudicar a la otra y acordaron una devolución parcial. El caso, que parecía un enfrentamiento directo entre víctima y receptora del dinero, terminó mostrando una maniobra con un tercero como protagonista ausente.

Cómo empezó la operación

El hombre buscaba adquirir un producto de importante valor económico. Para concretar la compra tomó contacto con alguien que se presentaba como vinculado a una empresa reconocida del sector. Tras varias conversaciones y con distintos elementos que reforzaban esa apariencia, recibió una propuesta para hacer una transferencia urgente y así asegurar la operación.

Transfirió varios millones de pesos. El producto nunca llegó. Después de las primeras demoras, las respuestas dejaron de aparecer. Cuando quiso averiguar, descubrió que la operación no figuraba en los registros de la empresa y que el dinero tampoco había ingresado a ninguna cuenta oficial.

Las transferencias habían terminado en una billetera virtual a nombre de una mujer. El reclamo, en un primer momento, quedó dirigido hacia ella.

La versión de la dueña de la billetera

Cuando fue convocada a la instancia de mediación, la mujer explicó que también se consideraba víctima de la misma persona. Según relató, mantenía con el organizador de la operación una relación económica distinta: ese hombre tenía una deuda con ella y le había pedido usar su billetera virtual porque, según le dijo, tenía inconvenientes con una cuenta propia.

Cuando recibió las transferencias, la mujer tomó una parte del dinero para cancelar la deuda que esa persona mantenía con ella y entregó el resto. Sostuvo durante la mediación que desconocía el verdadero origen de los fondos y que no sabía que estaban vinculados con una operación fraudulenta.

Así, el hombre que perdió el dinero y la mujer cuya cuenta recibió las transferencias quedaron enfrentados por las consecuencias de una maniobra que ambos atribuyeron a un tercero que no pudo ser localizado y que tampoco participó de la mediación.

Un acuerdo que no cierra todo

La instancia prejudicial cambió el eje del conflicto. El hombre reconoció que debería haber tomado más recaudos antes de transferir una suma importante a una cuenta particular. La mujer admitió que tampoco debió facilitar su billetera virtual y que el ingreso de una cantidad considerable de dinero requería mayores controles.

La mediadora ordenó lo sucedido y permitió que cada parte explicara cómo había quedado involucrada. También participaron una defensora oficial y abogados particulares, que brindaron asistencia jurídica para evaluar las obligaciones y los compromisos que podían asumir.

Ambas personas encontraron un punto en común: las dos se consideraban víctimas de la misma persona y ninguna sostenía que la otra hubiera actuado deliberadamente para perjudicarla. Ese reconocimiento permitió encaminar una solución y, fundamentalmente, recuperar parte del dinero que ya se daba por perdido.

Como resultado de la mediación, la mujer aceptó devolver una parte de la suma mediante pagos mensuales. El hombre aceptó esa modalidad y asumió el compromiso de colaborar con determinados trámites destinados a solucionar los inconvenientes que la operación había generado sobre la cuenta virtual de la otra parte.

Una vez cumplidos los pagos acordados, el conflicto entre ambos quedará cerrado. El acuerdo, sin embargo, no alcanza a todos los involucrados en la operación original ni impide que las partes evalúen otras acciones por fuera de lo pactado.

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