Tras 16 años de lucha, la Justicia civil dicta sentencia en un caso de violencia de género que marcó a Santiago
Tras una batalla legal de 16 años, una sentencia civil llega para cerrar uno de los casos de violencia de género más emblemáticos de Santiago del Estero. ¿Qué dijo la víctima al conocer el fallo que responsabiliza a su agresor y al dueño del arma?
La Justicia Civil de Santiago del Estero dictó una sentencia histórica que cierra un largo proceso judicial de 16 años. Andrea Alejandra Gil obtuvo un fallo favorable en su demanda por daños y perjuicios contra su ex pareja y el dueño del arma utilizada en un ataque que conmocionó a la provincia.
¿Qué ocurrió aquel día?
El hecho violento que originó todo ocurrió el 17 de septiembre de 2010. Jesús Adolfo Carol atacó a su ex pareja, Andrea Gil, con un arma de fuego. Este episodio, que ya tuvo una condena penal por intento de homicidio, dio inicio a una batalla legal en el ámbito civil que se extendió por más de una década y media.
La jueza Alicia Brim fue la magistrada que finalmente dictó la resolución. En su fallo, estableció la responsabilidad tanto del agresor, Jesús Adolfo Carol, como del titular registral del arma empleada en el ataque, el policía Juan Carlos Chazarreta.
El rol clave de la representación legal
En esta etapa del proceso civil, Andrea Gil contó con la representación de las Dras. Cecilia Vital y Ernesto Antonio Jesús Vital. Ellos sostuvieron durante todo el juicio la necesidad de una reparación integral por los severos daños físicos y psicológicos que sufrió la víctima.
La magistrada valoró las pruebas presentadas, que incluyeron pericias médicas y psicológicas, junto con los antecedentes penales firmes. Con estos elementos, concluyó que correspondía hacer lugar a la demanda. El fallo también responsabilizó al titular del arma, basándose en la responsabilidad derivada de la propiedad del bien utilizado para cometer el hecho.
Las palabras de Andrea tras la sentencia
Al conocerse la resolución, Andrea Alejandra Gil dialogó con Diario Panorama y expresó su emoción. “Una vez más triunfó la verdad. Cierro este capítulo de mi vida después de 16 años de dolor y angustia”, afirmó, dedicando su lucha a las mujeres que no lograron denunciar y a las víctimas que ya no están.
Reflexionó sobre las enormes dificultades que enfrentan las víctimas en el sistema. “Estos hechos persisten porque todavía la Justicia no interpreta cuestiones básicas, hay comisarías que no reciben denuncias y falta preparación en quienes atienden a las víctimas”, señaló, describiendo un camino lleno de frustración y ansiedad por obtener justicia.
Andrea remarcó la constancia de su lucha: “Pasé estos años luchando sin cesar, me caí y me levanté, jurándome no fallarme a mí misma. Quiero ser un ejemplo para muchas mujeres, para que se animen a denunciar”.
También hizo un llamado a transformaciones profundas: “Que la Justicia revise sus mecanismos y haga los cambios necesarios para que no haya más casos de mujeres muertas”. Finalmente, expresó su gratitud y su disposición a ayudar: “Doy gracias a Dios por poder estar de pie y recibir esta gran noticia. Hoy comienzo una nueva vida y estoy a disposición de quienes necesiten ayuda en casos similares”.
Con esta sentencia, el emblemático caso iniciado en 2010 encuentra su cierre definitivo en el ámbito civil, marcando un precedente en materia de reparación judicial para víctimas de violencia de género y poniendo punto final a una lucha judicial que duró 16 años.