Tras el cierre de la interna bonaerense, el peronismo ya piensa en quién ocupará la Casa Gris
Con la interna del PJ bonaerense cerrada, una pregunta recorre los pasillos del poder: ¿quién será el próximo inquilino de la Casa Gris? Los movimientos de Kicillof, los lanzamientos de nuevos espacios y la danza de nombres revelan una pulseada que ya comenzó.
La definición de las últimas autoridades partidarias locales del PJ bonaerense, que dejó a Axel Kicillof con ventaja en la mayoría de los territorios en disputa, abrió una nueva etapa política. El eje de la discusión se corrió abruptamente hacia la sucesión en la gobernación de la provincia de Buenos Aires, el distrito de mayor peso electoral del país, donde Kicillof no puede reelegir.
Este nuevo escenario, marcado por un equilibrio aún inestable entre el sector del gobernador y La Cámpora, ha activado una carrera silenciosa pero intensa. Cada movimiento de los principales actores es analizado como una señal de sus intenciones en la puja por la Casa Gris.
¿Quiénes son los primeros en mover fichas?
Dos lanzamientos políticos recientes dan cuenta de la pulseada inicial. Por un lado, la intendenta de Morón, Mariel Fernández, inauguró la sede de su espacio “Reconquista” en la Ciudad de Buenos Aires, buscando una proyección que excede su municipio. En un mensaje en redes, planteó la necesidad de “construir una propuesta en defensa del país y de la provincia” y habló de “reconquistar” al electorado.
Por el otro, el propio Axel Kicillof presentó en territorio porteño el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Este acto no fue menor: es la plataforma desde la que el gobernador busca construir poder más allá de la provincia y ensayar una potencial candidatura de Augusto Costa para la jefatura de Gobierno de la Ciudad.
La estrategia de Kicillof, al evitar señalar herederos directos y promover una lógica de amplitud, tiene un efecto inmediato: habilita a varios dirigentes a anotarse en la carrera, alimentando una competencia interna que ya comenzó.
Los nombres que ya suenan fuerte en el entorno Kicillof
En el círculo cercano al gobernador conviven varias figuras con aspiraciones. Gabriel Katopodis aparece entre los más activos, manteniendo una presencia constante en el territorio provincial. Sin embargo, su imagen sufrió un revés tras la derrota de su candidato frente al referente de Andrés Larroque en la interna por la presidencia del PJ de San Miguel.
Otros dos nombres que circulan con fuerza son los de Mariano Cascallares y Jorge Ferraresi, aunque ambos cargan con perfiles distintos y conflictos internos en sus distritos que aún deben resolver. También se especula con la posibilidad de que la dos veces vicegobernadora, Verónica Magario, se suba a la contienda, a menos que Kicillof opte por repetir la fórmula con ella en una eventual apuesta nacional.
La falta de definiciones claras por parte del mandatario mantiene viva la expectativa de todos estos precandidatos, quienes deben construir volumen político en un escenario de alta fragmentación.
La Cámpora y el massismo: las otras piezas del tablero
El ala kirchnerista más dura también tiene sus cartas para jugar. Si bien Máximo Kirchner forma parte de todas las especulaciones, su posible candidatura genera resistencias en sectores del peronismo no alineados. En paralelo, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, se consolida como una dirigente con peso territorial y clara proyección provincial.
El mapa se complejiza con intendentes que intentan correrse de la lógica binaria entre kicillofismo y kirchnerismo puro. Federico Otermín (Pehuajó) y Federico Achával (Pilar) son dos ejemplos de jefes comunales que empezaron a recorrer la provincia manteniendo diálogo con todos los sectores, apostando a construir una alternativa desde ese lugar de mayor flexibilidad.
El Frente Renovador, por su parte, mantiene nombres en discusión. Sergio Massa, a pesar de mantener un perfil bajo desde la última elección nacional, sigue siendo una figura que condiciona cualquier armado. Dentro de su espacio, Malena Galmarini y Juan Andreotti asoman como alternativas posibles, en un esquema que aún no termina de definirse.
Los factores que pueden cambiar todo
La discusión sucesoria está lejos de ser una simple pulseada de nombres. Está atravesada por variables institucionales y políticas que todavía no se resolvieron. La continuidad o modificación del límite a las reelecciones, el esquema electoral que se defina y, fundamentalmente, el rol que decida jugar el propio Axel Kicillof de aquí en más, son factores capaces de modificar radicalmente el escenario.
Por ahora, el peronismo bonaerense se mueve en una etapa de danza de nombres y gestos calculados. Nadie tiene un lugar asegurado y todos necesitan construir poder desde ahora. La lógica es la de siempre en política: aparecer temprano no garantiza nada, pero quedar fuera de la conversación desde el principio puede ser una condena al olvido. La interna, aunque todavía no sea formal, ya está en marcha.
