Tras el duro discurso de Milei, los grandes empresarios le pidieron algo que no esperaba

Tras las duras acusaciones del Presidente, los máximos referentes empresariales salieron al cruce con un pedido que marca un límite inesperado. ¿Qué dijeron exactamente y cómo podría impactar en la frágil relación con el Gobierno?

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Tras el duro discurso de Milei, los grandes empresarios le pidieron algo que no esperaba

Las principales entidades empresariales del país respondieron a las críticas lanzadas por el presidente Javier Milei durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. La Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Unión Industrial Argentina (UIA) reclamaron un diálogo “constructivo y respetuoso”, negaron ser responsables de las “distorsiones” del pasado y pidieron condiciones para invertir en un contexto de transición hacia una economía abierta.

Los comunicados de ambas entidades, difundidos este martes, representan la primera respuesta institucional de peso luego del discurso presidencial del domingo. En su exposición, Milei cuestionó con dureza a sectores industriales, a los que acusó de haber sido beneficiarios de un esquema de privilegios y de encarecer productos para los consumidores.

¿Qué dijo exactamente la AEA?

Desde la Asociación Empresaria Argentina, que hasta abril dirige Jaime Campos, destacaron el “papel central” de las empresas privadas en el desarrollo económico y social. Señalaron que son las principales responsables de la producción, la generación de empleo, las exportaciones y de sostener al Estado mediante impuestos.

Para que puedan desempeñar ese rol, afirmaron que es necesario “seguir avanzando en el proceso de estabilización de la economía”. Valoraron como “muy positivas” medidas como equilibrar las cuentas públicas, evitar la emisión monetaria espuria, reducir el gasto público en el PBI y continuar disminuyendo la presión tributaria sobre el sector formal.

Sin embargo, agregaron una condición clave: “Es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el Gobierno y el sector privado”. El objetivo, según la entidad que nuclea a los dueños de las principales empresas, es remover obstáculos al desarrollo y generar condiciones favorables para la concreción de inversiones productivas.

La posición firme de la UIA

La Unión Industrial Argentina también respondió, sin mencionar de manera explícita pero de forma inequívoca, a las críticas del Presidente. En un comunicado difundido tras la reunión de su Comité Ejecutivo con representantes industriales del Norte del país, la entidad planteó una postura clara.

“Es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”, afirmaron. Y lanzaron una definición política central: “En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”.

La UIA subrayó el peso de la industria en la economía nacional: produce el 19% del PBI, aporta el 27% de la recaudación nacional y genera 1,2 millones de empleos directos, que se elevan a 3,6 millones si se contabilizan los indirectos. Detrás de esos números, afirmó, hay “capital social construido por empresarios y trabajadores”.

Una transición compleja y costos reales

La entidad fabril advirtió que la transición hacia el nuevo esquema económico “implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato”. Según la UIA, muchas empresas, especialmente pymes, atraviesan una situación crítica marcada por bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo.

El documento reconoce “los avances logrados por el gobierno nacional en materia de equilibrio fiscal” y la baja de la inflación, así como la decisión de encarar reformas estructurales e impulsar la integración internacional. Pero al mismo tiempo marca un límite político al reivindicar que los empresarios no son responsables del “marco económico previo”.

“El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo”, señaló la entidad, que reafirmó su “vocación de trabajar junto al Gobierno, los trabajadores y toda la sociedad para construir una economía productiva, moderna e integrada al mundo”.

El cruce que desató la respuesta

El tono del comunicado de la UIA responde directamente al discurso presidencial del domingo. En el Congreso, Milei cuestionó con ejemplos concretos a sectores industriales. “¿O acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero US$4000 cuando se paga US$1400?”, lanzó, en alusión a la disputa con el presidente de Techint, Paolo Rocca, a quien calificó como “Don Chatarrín de los tubitos caros”.

También apuntó contra el sector del neumático, luego del cierre de Fate que pertenece a Javier Madanes Quintanilla, y el textil: “¿O acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros?” y “¿acaso les parece bien pagar una remera básica 50 dólares cuando la importada cuesta 5?”.

En ese tramo de su exposición, el Presidente sostuvo que hubo empresarios “prebendarios” que compraron privilegios a políticos corruptos y defendió la apertura comercial como un imperativo moral, económico y social. La protección, afirmó, implicó “robar” a los consumidores al obligarlos a pagar precios más altos.

Los números que preocupan al sector

La respuesta de la UIA no confronta directamente con la estrategia oficial de desregulación y apertura, pero marca un límite político. En ese equilibrio delicado se mueve hoy la principal organización empresaria del país: respalda la estabilización macroeconómica y las reformas estructurales, pero advierte sobre los costos sectoriales de una apertura acelerada.

El 18 de febrero, la UIA había lamentado el cierre de la histórica fábrica de neumáticos Fate y el despido de 920 trabajadores en la planta de Virreyes. En ese contexto, la entidad advirtió que la industria perdió cerca de 65.000 empleos desde el inicio de la gestión de Milei, lo que equivale a una caída del 5,4% del empleo formal del sector. El rubro más afectado fue el textil.

Según datos del Indec, el índice de producción industrial manufacturero todavía se ubica 8,4% por debajo del nivel registrado en noviembre de 2023, antes del cambio de gobierno, en la serie desestacionalizada. Las caídas más pronunciadas se concentran en textiles (-47,7%), vehículos automotores (-37,7%), productos de metal (-28,9%) y minerales no metálicos (-26,7%).

En contraste, refinación de petróleo (+15,2%) y alimentos y bebidas (+2,8%) aparecen como los únicos rubros que lograron expandirse durante la actual administración. La baja utilización de las plantas industriales también da cuenta del freno: en diciembre, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 53,8%, el nivel más bajo para ese mes desde que comenzó la serie en 2016.

La frase “Sin industria no hay Nación”, lema de la casa fabril, remite a una advertencia formulada en 1892 por el entonces presidente Carlos Pellegrini. La cita no es casual en un contexto donde el Gobierno suele reivindicar el modelo agroexportador de fines del siglo XIX, mientras la central fabril busca recordar la importancia de desarrollar una base industrial que agregue valor.

El cruce refleja un debate de fondo en la economía argentina. Para Milei, la apertura busca corregir décadas de protección que encarecieron bienes. Para una parte del sector industrial, el desafío es adaptarse a esa competencia sin que la transición erosione el empleo y la estructura productiva.

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