Tras el trágico suicidio de un empresario, un inversionista reclama una millonaria deuda en Santiago
Un inversionista reclama 92 millones tras el suicidio de un empresario santiagueño. ¿Qué maniobras financieras se descubrieron a sus espaldas y cómo reaccionó la empresa? Los detalles de un caso que conmueve al mundo de los negocios locales.
La muerte de Martín Maldonado, socio mayoritario de una consultora, destapó una trama de préstamos no registrados y maniobras financieras sospechosas. Un inversor ahora exige el pago de 92 millones de pesos a la empresa, mientras la investigación judicial revela cuentas secretas y propiedades adquiridas a espaldas de los socios.
Aníbal Dumit, un inversionista, intimó formalmente a la empresa UM Argentina Inversiones SA a que abone 92 millones de pesos. Esta suma corresponde a dos préstamos que, según su reclamo, él le entregó directamente al fallecido Martín Maldonado.
Maldonado, quien poseía una participación del 42% en la firma, se quitó la vida el pasado 2 de marzo. Su cuerpo fue hallado en su casa del barrio privado El Timbó, en un sector entre Los Romano y Villa Robles.
¿Qué se descubrió después de su muerte?
La investigación judicial posterior al suicidio sacó a la luz operaciones desconocidas para los otros socios. Se descubrió que Maldonado había abierto una cuenta bancaria adicional, comprado una propiedad en Paraguay y creado una sociedad en Unquillo, Córdoba.
Según versiones de voceros, el propio Maldonado habría acordado con Dumit los dos préstamos el 12 de agosto de 2025. Los montos eran de 50 millones y 42 millones de pesos, respectivamente.
Tras el deceso del empresario, Dumit actuó con celeridad. El 17 de marzo envió una carta documento a la sede de la empresa, ubicada en calle 24 de Septiembre 408, piso 4, en el Centro de Santiago del Estero.
La reacción de la empresa y más acreedores
Dentro de la consultora, los socios restantes afirmaron no tener conocimiento de estos aportes de dinero. Fuentes de la entidad señalaron que en los registros oficiales de la compañía no constaban dichas inversiones.
La situación se complicó aún más en los días siguientes. Comenzaron a aparecer otros acreedores desconocidos que se contactaron con la empresa para consultar sobre fondos que también habrían entregado a la consultora a través de Maldonado.
La autopsia realizada al cuerpo del empresario terminó por confirmar los hechos. El informe estableció que no hubo intervención de terceros y que la causa de la muerte fue efectivamente un suicidio.
Este caso, que mezcla una tragedia personal con una compleja madeja financiera, sigue su curso judicial mientras la empresa afronta el reclamo millonario y las dudas sobre el manejo de sus finanzas.