Tras una década de abandono nacional, el Monumento a la Bandera tiene una nueva y decisiva oportunidad
Tras casi diez años de idas, vueltas y abandono del gobierno nacional, ¿podrá Rosario recuperar su ícono? La Municipalidad y la Provincia toman las riendas con una fecha límite que promete cambiar todo.
La Municipalidad de Rosario y la Provincia de Santa Fe tomaron una decisión histórica para rescatar el Monumento Nacional a la Bandera de un limbo de casi diez años. Ante la falta de fondos del gobierno nacional, las gestiones de Pablo Javkin y Maximiliano Pullaro avanzan en el traspaso definitivo de la obra, con un objetivo claro: llegar al próximo 20 de junio con el ícono de la ciudad completamente restaurado.
El subsecretario de Obras Públicas de Rosario, Juan Manuel Ferrer, confirmó la viabilidad del traspaso en diálogo con *Radiópolis* (Radio 2). El funcionario aseguró que resta ejecutar aproximadamente el 28% de las tareas y que, tras un análisis exhaustivo, están en condiciones de finalizar la obra este mismo 2026. “Tanto a nivel provincial como a nivel municipal estamos muy contentos de terminar esta obra porque creemos que le vamos a poner un valor, este, que es el que corresponde”, afirmó Ferrer.
¿Qué es lo que falta por hacer?
El detalle de lo pendiente es clave para entender la magnitud del esfuerzo final. Según precisó Juan Manuel Ferrer, entre las tareas más importantes se encuentran la puesta en marcha del ascensor y un trabajo significativo en la sala de las banderas. A esto se suma la impermeabilización de la fuente de la proa, la restauración de la histórica llama votiva y una revisión completa de la instalación eléctrica de todo el monumento.
El subsecretario fue enfático al señalar que el problema de fondo no es económico para las arcas locales o provinciales. “El problema de fondo es terminar y cumplir con la palabra empeñada durante tanto tiempo y que la obra se lleve adelante”, advirtió, marcando una clara diferencia con la gestión nacional anterior.
Una crónica de promesas incumplidas y demoras
La historia reciente del monumento es un laberinto de anuncios, paralizaciones y cambios de rumbo. Todo comenzó en 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri, con la primera licitación de la obra de restauración. El contrato, adjudicado en enero de 2017 al empresario Ángelo Calcaterra —primo de Macri—, tenía como fecha de finalización septiembre de 2018, algo que nunca sucedió.
Para junio de 2018, solo se había ejecutado el 40% de lo planificado. La crisis económica y los atrasos en los pagos de Nación llevaron a una reformulación del proyecto en octubre de ese año. Sin embargo, para mayo de 2019 aún faltaba completar un 16% de la mitad de las refacciones prometidas. En ese contexto, la entonces intendenta Mónica Fein llegó a afirmar que “el monumento está como secuestrado”.
La situación no mejoró con el cambio de gobierno nacional. Para 2020, el avance seguía estancado en torno al 40%. A fines de ese año, la gestión de Pablo Javkin decidió rescindir el contrato por las demoras acumuladas. En abril de 2021, el presidente Alberto Fernández anunció nuevas obras para Santa Fe, incluyendo el monumento, pero los fondos tampoco llegaron de manera sostenible.
Un nuevo capítulo se abrió en febrero de 2023, cuando se adjudicó la obra a la empresa Dyscon S.A., con un presupuesto de 530 millones de pesos y un plazo de 12 meses. Pero la historia se repitió: en febrero de 2024 las obras se paralizaron por interrupción de pagos. En octubre de ese año, la empresa tuvo que “neutralizar” los plazos, congelando el calendario contractual mientras esperaba el dinero.
Las tareas se retomaron en febrero de 2025, tras un año de completa paralización, solo para volver a detenerse en marzo de 2026, esta vez por una deuda del gobierno nacional que ascendía a 1400 millones de pesos.
Un final a la vista, con protagonismo local
El punto de inflexión llegó el lunes pasado. Se confirmó oficialmente el traspaso de la obra desde la órbita nacional a la Provincia de Santa Fe. Mariano Schor, titular de la contratista DySCon, indicó que ya firmaron la conformidad para este pase. Con el compromiso asumido por la gestión de Maximiliano Pullaro, se espera que las obras se retomen el próximo miércoles 25 de marzo.
La meta está puesta en el Día de la Bandera. “Haciendo un análisis exhaustivo de todo lo que falta, estamos en condiciones de poder llegar y poder decir que este 2026 tiene la obra finalizada más importante para la ciudad de Rosario”, concluyó con optimismo el subsecretario Ferrer. Rosario espera que, tras una década, su símbolo más emblemático deje de estar tras los obradores.