Trasladaron 380 presos a la nueva cárcel de Recreo y los familiares estallaron: qué reclaman
El operativo fue masivo y sin aviso. ¿Qué pasó cuando las familias llegaron a la puerta del penal para pedir respuestas?
La puesta en marcha del nuevo complejo penitenciario de Recreo derivó en un fuerte conflicto: mientras las autoridades provinciales defienden el operativo como parte de una estrategia de seguridad, decenas de familiares de los detenidos se concentraron frente al penal para denunciar irregularidades en los traslados.
Según informaron fuentes oficiales, 380 personas fueron derivadas en menos de 24 horas desde distintas comisarías de la provincia hacia el flamante establecimiento, ubicado en el departamento La Capital. El objetivo era descomprimir las dependencias policiales, pero la medida se ejecutó, según los allegados, de forma sorpresiva y sin aviso previo.
Protestas y quema de cubiertas
La bronca de las familias se hizo sentir a las puertas del penal: la manifestación incluyó quema de cubiertas y obligó a intervenir a las fuerzas de infantería, grupos especiales y bomberos para sofocar el fuego.
El reclamo central apunta a la falta de comunicación por parte del Servicio Penitenciario. Los manifestantes aseguraron que muchos internos fueron trasladados sin que se les avisara a sus familiares, lo que interrumpió actividades educativas, laborales o religiosas que estaban desarrollando.
Además, denunciaron que no saben en qué módulo se encuentra alojado cada recluso, advirtieron sobre problemas de abrigo y alimentación, y señalaron la imposibilidad de hacerles llegar pertenencias básicas como ropa, alimentos o insumos de higiene.
La respuesta del gobierno
La secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, salió a respaldar el procedimiento y lo encuadró en una estrategia integral de seguridad. Según explicó, el objetivo principal es sacar a la Policía de las tareas de custodia en comisarías para volcar a los efectivos al patrullaje en las calles.
En declaraciones a la radio LT9, la funcionaria remarcó que el nuevo penal de Recreo cuenta con 891 plazas y presenta actualmente un 70% de ocupación. Destacó que ofrece un esquema de alta seguridad, mejores condiciones edilicias, tecnología aplicada y espacios destinados al tratamiento social, educativo y laboral de los internos.
Respecto de las pertenencias, Masneri desmintió que los objetos personales legítimos hayan quedado fuera del establecimiento e indicó que fueron repartidos en la mayoría de los sectores. Aclaró, eso sí, que los teléfonos celulares están prohibidos.
Visitas y sanciones
En cuanto a las visitas, la secretaria confirmó que el esquema comenzará a implementarse la próxima semana de manera progresiva, habilitándose únicamente en los pabellones abiertos cuyos internos registren un buen comportamiento.
También advirtió que ante episodios de destrucción de bienes dentro del penal se radicaron las denuncias por daño y que desde la cartera de Seguridad analizan sanciones para quienes incentiven o “fogoneen” el conflicto, tanto dentro como fuera del predio.
Desde el gobierno calificaron las protestas como parte de un proceso natural de adaptación de familias que estaban “acostumbradas” a la dinámica de las comisarías y que ahora deben adecuarse a las normas del sistema penitenciario. “Lo importante es que podamos dialogar del sistema, de por qué se hacen estos traslados, de por qué necesitamos recuperar la operatividad en calle”, explicó Masneri.
Ante la preocupación de los vecinos de Recreo por la llegada de los internos, la funcionaria buscó llevar tranquilidad y remarcó que la seguridad es la prioridad: “Mi interés es que sepan que lamentablemente esto es normal, pero que una vez que todos entendamos las reglas, que todos entendamos que la seguridad de los santafesinos está primero, esto va a pesar y vamos a tener la sana convivencia pacífica que hemos propuesto desde el momento cero”.