Trece bodegas, dos jornadas y una pregunta que quedó flotando en Chapelco
Un grupo de bodegas patagónicas se instaló en el Loi Suites Chapelco Hotel durante dos jornadas. Entre copas y maridajes, los asistentes descubrieron que había una sorpresa que pocos esperaban encontrar en la cordillera.
El Loi Suites Chapelco Hotel fue el escenario donde trece bodegas patagónicas se reunieron durante dos jornadas para una nueva edición de Vino a la Montaña. El encuentro combinó degustaciones, masterclasses y maridajes, y dejó una certeza: la vitivinicultura regional tiene cada vez más para mostrar.
La convocatoria reunió a productores de Neuquén, Río Negro y Chubut, junto a sommeliers, referentes gastronómicos y público dispuesto a descubrir las expresiones que adquiere el vino en esta parte del país. Durante el sábado y el domingo, los salones del hotel se colmaron de copas, etiquetas y relatos de proyectos nacidos en distintos puntos de la Patagonia.
Un mapa líquido de la Patagonia
Las bodegas participantes fueron Videla Dorna, Damajuanita, Tierra del Viento, Familia Dellanzo, Patritti, Terra Indómita, Cutral Co, Familia Schroeder, Mabellini Wines, Familia Aicardi, Finca del Limay, Estancia Chimehuín y Viñas de Huancache.
La variedad de orígenes permitió trazar un recorrido que fue desde regiones productoras consolidadas hasta emprendimientos más recientes que están ampliando las fronteras de la actividad. Neuquén tuvo un rol protagónico, no solo a través de sus bodegas, sino también con sus especialistas y productos regionales.
La apertura oficial contó con la presencia del secretario de Turismo de San Martín de los Andes, la vicepresidenta de la Asociación Hotelera Gastronómica local, la gerente de NeuquénTur y responsables del Loi Suites Chapelco Hotel, quienes acompañaron el brindis inaugural.
Saberes que se comparten
Uno de los ejes de la programación fue la difusión de la vitivinicultura neuquina. La sommelier y docente Daniela Hernández ofreció una masterclass sobre la actividad en la provincia, mientras que Sergio Landoni, primer Embajador del Vino Neuquino, presentó las distintas regiones productoras, sus características y la diversidad de proyectos que impulsan el crecimiento del sector.
También participó Patricia Araya con una presentación dedicada a los vinos de Río Negro. Estancia Chimehuín compartió su experiencia de vitivinicultura cordillerana y Videla Dorna dio detalles de su proyecto en el Valle Medio.
Cuando el vino se encuentra con el plato
La gastronomía fue una pata fundamental del encuentro. Las truchas de Alicurá fueron protagonistas de las experiencias de maridaje presentadas por Kaizen, acompañadas por vinos Chardonnay y Pinot Noir. A ellas se sumaron los quesos de Las Vertientes, elaborados en Junín de los Andes, y los chocolates de La Vieja Aldea, de San Martín de los Andes.
El brindis de bienvenida combinó un Chardonnay Estate de la Bodega Municipal de Cutral Co con queso Raclette de Las Vertientes. Otra de las propuestas invitó a descubrir la relación entre chocolates y vinos de la mano de Guadalupe Bohigues y Sergio Landoni. El cierre estuvo a cargo de Familia Schroeder, con una selección de sus etiquetas.
El vino como excusa para viajar
La elección de San Martín de los Andes como sede reforzó otro de los objetivos del encuentro: vincular la producción vitivinícola con el turismo. En uno de los principales destinos de Neuquén, las bodegas pudieron encontrarse cara a cara con visitantes, referentes gastronómicos y sommeliers, generando oportunidades de difusión y comercialización.
Detrás de cada degustación apareció también una invitación a conocer los territorios donde nacen esos vinos: los valles, la estepa y la cordillera, junto a las personas y emprendimientos que construyen una identidad vitivinícola propia en la Patagonia.
La feria contó con el acompañamiento de NeuquénTur SE y el apoyo de Andina Cambio, Kaizen Truchas Patagonia, La Vieja Aldea, Wine Bar de Paihuen, Patagonia Solar, Transportes Imaz, Cristalmet Aberturas de Alta Prestación y Franklin Ravelo Bienes Raíces.
Con salones colmados y una agenda intensa de degustaciones, Vino a la Montaña cerró su segunda edición consolidándose como un espacio de encuentro y promoción para la vitivinicultura patagónica. Entre copas, historias y sabores, San Martín de los Andes volvió a demostrar que el vino puede ser mucho más que un producto: también es territorio, gastronomía y turismo.