Treinta kilómetros de ruta que nadie quiere arreglar: así se vive en los “30 km malditos”
Vialidad Nacional recibió notas, los intendentes reclamaron y hasta hubo una empresa adjudicada. La obra nunca arrancó y los conductores siguen jugándose la vida.
La ruta nacional 35 entre General San Martín y el Puesto Caminero de Jacinto Arauz se convirtió en un calvario para los conductores. Los 30 kilómetros que separan ambas localidades son conocidos en la zona como los “30 km malditos” por el mal estado del asfalto, la difícil transitabilidad y los múltiples incidentes viales registrados en los últimos tiempos.
Los reclamos por el deplorable estado de este tramo son innumerables. El más contundente se dio en marzo de 2025, cuando la inundación de Bahía Blanca y la rotura de puentes en dirección a esa ciudad obligaron a desviar el tránsito por Pigüé durante bastante tiempo. En esa oportunidad, la Provincia y los municipios del Sur, a través de sus intendentes, elevaron sendas notas a Vialidad Nacional. Pero todo no pasó de tapar algunos baches.
La recuperación de la ruta tuvo su aporte durante el gobierno de Mauricio Macri, que dejó ese tramo sin tocar. Los reclamos se sucedieron y la gestión del diputado nacional Ariel Rasuchemberger logró que su arreglo fuera presupuestado durante el gobierno de Alberto Fernández, pero la oposición no lo aprobó. Posteriormente, el Gobierno provincial adjudicó la obra y en General San Martín ya se había destinado un predio para las maquinarias y materiales. Sin embargo, la empresa adjudicada desistió ante el aumento de los precios. Y así fue quedando.
Salir a la ruta, una lotería
Hoy, antes de salir a la ruta, hay que rogar que no llueva, que haya poco tránsito, no agarrar ningún pozo y, sobre todo, poder llegar a destino sin problemas. Esta desidia ya ha provocado varios incidentes viales. Por la precaución de los automovilistas, solo fueron despistes o vuelcos con lesionados, pero sí con daños materiales de los cuales nadie se hace cargo.