Trekking en El Bolsón: la regla que más ignoran los visitantes y que puede costarles caro
¿Sabés qué pasa si te descubren con tu perro o armando un fogón en el circuito más elegido de la Patagonia? La respuesta puede arruinarte la escapada y dejarte afuera del sistema de reservas.
Los guardaparques del Área Natural Protegida Río Azul-Lago Escondido (ANPRALE), en El Bolsón, redoblaron los controles en los accesos a los refugios de montaña. El objetivo es claro: frenar dos infracciones que se repiten temporada tras temporada y que ponen en jaque a uno de los circuitos de trekking más elegidos de la Patagonia.
La advertencia no es menor para quienes planean una escapada al Cajón del Azul o al Cerro Dedo Gordo. Las reglas dentro del área protegida son estrictas y no admiten excepciones: no se puede ingresar con mascotas ni encender fuego en zonas no habilitadas.
Por qué tu perro no puede ser parte del trekking
A simple vista, llevar un perro a caminar por la montaña parece inofensivo. Sin embargo, el impacto sobre la fauna nativa es profundo y muchas veces irreversible.
El olor, la orina y los ladridos de un animal doméstico ahuyentan a especies autóctonas como pudúes, zorros o aves que nidifican en la zona. Esos animales abandonan sus refugios y zonas de alimentación, lo que altera el equilibrio del ecosistema.
A eso se suma el instinto cazador. Por más dócil que sea en casa, un perro puede activar su comportamiento depredador en la naturaleza y perseguir a la fauna silvestre, con consecuencias fatales.
El tercer frente es sanitario: perros y gatos introducen patógenos, parásitos y virus como el moquillo o el parvovirus, contra los cuales los animales de la reserva no tienen defensas inmunológicas.
Fuego: la chispa que puede desatar una tragedia
La segunda regla de oro es la prohibición total de encender fuego. Las condiciones meteorológicas de la región, con ráfagas fuertes y vegetación extremadamente seca, convierten cualquier chispa en una bomba de tiempo.
Armar un círculo de piedras no detiene el avance del fuego. El calor se transmite por las raíces subterráneas y puede iniciar un incendio a varios metros de distancia sin que nadie lo note. Además, las cenizas y las altas temperaturas esterilizan la tierra e impiden que el bosque originario vuelva a crecer en ese sector durante décadas.
La única alternativa permitida es el uso de calentadores a gas, y solo en las áreas de acampe organizadas, despejadas de vegetación y bajo supervisión de los refugieros.
Qué pasa si te sorprenden
Los trabajadores del área tienen la potestad de exigir la salida inmediata y obligatoria de cualquier visitante que sea sorprendido con un animal de compañía o intentando armar un fogón en los circuitos troncales.
Las infracciones derivan en actas contravencionales, multas económicas de alto impacto fijadas por las autoridades de Río Negro y la inhabilitación para volver a ingresar al sistema de reservas.
Para evitar dolores de cabeza, la recomendación es simple: planificar el menú con viandas frías, usar el calentador solo en campamentos oficiales y dejar a las mascotas en guarderías antes de subir a la montaña.