Trepó el cerco de una escuela para robarle la mochila a una docente: la seguidilla que lo terminó hundiendo
Tenía una pena condicional de 3 años y siguió sumando causas: cuando la fiscalía unificó todo, el número final lo dejó tras las rejas de inmediato. La mochila de una docente y una bici de CALF, entre los episodios que admitió.
Un hombre de Neuquén capital admitió haber cometido al menos cuatro delitos contra la propiedad y cumplirá una pena única de 4 años y 6 meses de prisión efectiva. La condena se cerró en una audiencia donde la fiscalía y la defensa acordaron el monto, y el juez de garantías Luis Giorgetti lo homologó en todos sus términos.
La asistente letrada Agustina Wouterlood fue quien presentó el acuerdo pleno. En ese marco, Maximiliano Ezequiel Hernández reconoció su responsabilidad en los hechos y aceptó la unificación de las condenas.
El detalle que terminó de complicar su situación: los delitos fueron cometidos mientras tenía vigente una pena condicional anterior. Por eso, desde el Ministerio Público Fiscal se pidió revocar esa suspensión —dictada en mayo de 2025— y unificar todo en una sola pena de cumplimiento efectivo.
La resolución no se hizo esperar. Giorgetti declaró a Hernández culpable por hurto agravado por escalamiento, hurto simple, encubrimiento calificado por la habitualidad en dos hechos y robo agravado en grado de tentativa, por tratarse de un vehículo dejado en la vía pública.
Además, dejó sin efecto la condicionalidad de una condena previa de 3 años y fijó la pena única de 4 años y 6 meses de prisión efectiva. Como las partes renunciaron a los plazos procesales de impugnación, el magistrado ordenó que el condenado quede detenido de manera inmediata para empezar a cumplir la pena.
Los cuatro hechos que admitió
Según la teoría del caso que expuso Wouterlood, los episodios ocurrieron entre 2025 y 2026, todos en la ciudad de Neuquén, y con modalidades distintas.
El primero fue el 12 de octubre de 2025: forzó el candado de una bicicleta que estaba estacionada en el predio de un hipermercado y escapó, aunque fue aprehendido por personal policial a pocas cuadras, con el rodado en su poder.
El segundo ocurrió el 25 de junio de 2026. Durante un allanamiento en su domicilio del barrio Alto Godoy, la policía secuestró elementos que habían sido robados del interior de una camioneta estacionada en la vía pública. En el mismo procedimiento apareció una motocicleta Honda Tornado 300 que tenía pedido de secuestro por un robo a mano armada cometido en mayo de ese mismo año.
El tercero fue el 27 de julio de 2026, cuando trepó las rejas perimetrales de la sede de CALF, en Mitre y Bahía Blanca, y sustrajo una bicicleta del interior del predio.
El cuarto, el 15 de octubre de 2026, tuvo como escenario una escuela primaria del centro neuquino. Entró a un aula, tomó una mochila con pertenencias de una docente y se fue saltando el cerco del establecimiento.
Dos causas que quedaron en la nada
El acuerdo también incluyó un pedido de sobreseimiento por otros dos hechos, alcanzados por el beneficio de la duda al no poder acreditarse la autoría: un hurto en un local comercial de la zona céntrica y un daño ocurrido mientras cumplía una detención domiciliaria.