Tres ataques en un mes: al exsoldadito de Los Monos lo delató su propio apodo
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Tres ataques en un mes: al exsoldadito de Los Monos lo delató su propio apodo

Tenía 20 años cuando lo condenaron como "soldadito" de Los Monos. A los 32, su apodo apareció en unas banderas mafiosas y una seguidilla de ataques en la zona sur lo volvió a poner en la mira de la Justicia.

El nombre de Gonzalo Rodríguez volvió a sonar fuerte en Tribunales. A sus 32 años, el hombre al que todos conocen como “Ladrillo” quedó formalmente acusado de haber ordenado una seguidilla de ataques ocurridos entre septiembre y octubre del año pasado en la zona sur de Rosario, entre ellos el incendio con bombas molotov contra un complejo de fútbol 5.

La imputación se concretó en una audiencia en el Centro de Justicia Penal, donde el fiscal Franco Miatello lo señaló como el instigador de los tres episodios. El juez Juan Ignacio Gasparini le dictó la prisión preventiva por el plazo legal de dos años, tras imputarlo por daño, intento de homicidio y abuso de arma.

Del barrio a Berazategui

La historia de “Ladrillo” con la justicia no arrancó ahora. Tenía apenas 20 años cuando fue condenado en 2018 en la histórica causa federal “Los Patrones”, el juicio que puso bajo la lupa al núcleo de Los Monos por tráfico de drogas.

En diciembre de ese año recibió una pena de 6 años y medio de prisión por su rol de “soldadito” en la estructura original de la banda en la zona sur. Las escuchas telefónicas fueron clave: determinaron que vendía drogas para Vilma Reyna, hermana de Celestina Contreras, la madre del condenado jefe Ariel “Guille” Cantero. Las dos mujeres también terminaron condenadas en esa causa.

Su detención más reciente llegó el 20 de octubre, en un operativo conjunto entre la Tropa de Operaciones Especiales y la policía bonaerense en Berazategui. El fiscal Miatello la había pedido después de que el nombre del sospechoso apareciera en una pesquisa por intimidaciones y ataques con armas.

El nombre en las banderas

Aunque su pasado está atado a Los Monos, la investigación actual apunta a otro lado: su posible relación con Los Menores, la organización que nació en el barrio 7 de Septiembre, con su jefe prófugo y varios de sus integrantes presos, y que tiene despliegue territorial en la ciudad.

En los últimos meses, el apodo de Rodríguez apareció pintado en banderas mafiosas junto a los nombres de miembros de Los Menores. También hay referencias que lo vinculan con la barra brava de Rosario Central.

La noche de las molotov

El primer hecho que se le atribuye ocurrió el 10 de septiembre del año pasado, en un complejo de fútbol 5 de bulevar Seguí y Garzón, en la zona oeste. El emprendimiento, bautizado Mega 8, llevaba apenas tres meses funcionando: cuatro canchas de césped sintético, vestuarios y buffet.

Una mujer denunció que esa madrugada dos personas se acercaron al lugar y arrojaron bombas incendiarias. Una cayó dentro de una de las canchas y la otra impactó contra la pared del ingreso a los vestuarios. Cuando llegaron los efectivos del Comando Radioeléctrico, el fuego en el sector de vestuarios ya se había apagado, pero tuvieron que sofocar las llamas que seguían encendidas sobre el césped sintético.

Para el fiscal, “Ladrillo” envió bajo promesa de pago a al menos cinco personas no identificadas. A la 1.50 arrojaron los elementos incendiarios, que causaron daños en una de las canchas y en un quincho. La hipótesis oficial es que el ataque funcionó como un mensaje mafioso dirigido al entorno de Los Menores.

El auto y los doce disparos

El segundo episodio fue el 27 de septiembre. Según la imputación, Rodríguez ordenó a personas que respondían a sus órdenes que atacaran a un joven con quien mantenía una enemistad previa.

A la 1.44 de la madrugada, siempre de acuerdo con el fiscal, se cruzó con su adversario en Sabattini al 3100 y trató de atropellarlo con su Volkswagen Vento. No lo logró. Entonces les indicó a sus subordinados que fueran hasta ese lugar. Cerca de las 2.20, al menos dos personas que llegaron en un Renault Clio efectuaron doce detonaciones con un arma 9 milímetros. Los tiros no hirieron a nadie: terminaron contra una casa y un Volkswagen Gol Power estacionado.

La moto y el adolescente

El tercer ataque que se le atribuye fue el 19 de octubre, a las 22.20, en el pasaje 3112 al 3100. Desde una moto Honda Wave blanca, dos atacantes realizaron al menos dos disparos 9 milímetros contra un adolescente de 16 años, que sufrió una herida leve en el tobillo izquierdo.

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