Tres aves rapaces custodian las pistas del aeropuerto de Chapelco y casi nadie lo sabe
François de Grossouvre trabaja en el aeropuerto de Chapelco junto a Galileo, Cafrune y Margot. Los tres tienen una misión clave para los vuelos, pero su historia arranca mucho antes, a miles de kilómetros de la Patagonia.
El Aeropuerto Chapelco "Aviador Carlos Campos", que sirve a San Martín de los Andes y Junín de los Andes, tiene un sistema de control de fauna aviar poco conocido: la cetrería como herramienta preventiva para la seguridad de las operaciones aéreas. El responsable es François de Grossouvre, especialista en cetrería y fauna silvestre, que trabaja junto a un equipo de aves rapaces entrenadas.
Desde enero de 2023, el especialista se desempeña en el aeropuerto con tres ejemplares: Galileo, un halcón peregrino; Cafrune, un halcón aplomado; y Margot, un gavilán mixto. Cada uno tiene características y capacidades distintas, lo que permite intervenir según las especies presentes y las condiciones del entorno. La misión es espantar a las aves que pueden afectar a las aeronaves.
Una práctica milenaria al servicio de la aviación
La cetrería se basa en el conocimiento, el manejo y el entrenamiento de aves rapaces. En Chapelco, ese saber tradicional se aplica al control de fauna mediante vuelos disuasivos. La presencia de las rapaces genera una presión natural que aleja a otras aves del área operativa, sin necesidad de capturarlas.
El trabajo es clave para la seguridad operacional: la presencia de aves cerca de las pistas puede generar riesgos para las aeronaves, sobre todo en despegues y aterrizajes. El control preventivo reduce la posibilidad de interferencias y mantiene despejado el entorno de vuelo.
De África a la Patagonia
La experiencia de François con la fauna silvestre empezó mucho antes de su llegada a la Patagonia. Durante dos décadas fue guía de safaris en distintos países de África, una trayectoria que profundizó su conocimiento sobre el comportamiento animal.
En Chapelco, esa experiencia se combina con la cetrería y el conocimiento del territorio para una tarea especializada que vincula naturaleza, prevención y seguridad. Así, una práctica ancestral se incorpora a la gestión aeroportuaria como herramienta de manejo responsable de la fauna y de prevención de riesgos para las operaciones aéreas.