Tres empleados despedidos en un año, ventas que no llegan al 30% de lo que eran y una advertencia que hela la sangre: "si tengo que cerrar, cerraré". Los almacenes de barrio de Bariloche, 309 en total, enfrentan una tormenta perfecta de impuestos, servicios y competencia online. ¿Qué pasará con los negocios de cercanía?
Los comercios de cercanía de Bariloche atraviesan una crisis por el aumento de los costos operativos y la competencia de las plataformas online. En una asamblea nacional, los almaceneros reclamaron por la carga impositiva y advirtieron que la situación pone en riesgo la continuidad de los negocios.
La Confederación General de Almaceneros (CGA) de Argentina reunió a representantes de 20 provincias para analizar la situación del sector. Allí, los dueños de almacenes, carnicerías y otros comercios de barrio coincidieron en que los costos de funcionamiento se volvieron insostenibles.
En Bariloche, la problemática tiene números concretos: hay 309 almacenes y minimercados en la ciudad. Muchos de ellos operan al límite de su rentabilidad.
Impuestos y servicios que ahogan
Los almaceneros señalaron que la carga impositiva es uno de los principales dolores de cabeza. En la ciudad, un comercio de barrio debe afrontar el impuesto provincial sobre los Ingresos Brutos, la tasa municipal por inspección de seguridad e higiene (TISH) y la tasa por servicios municipales. A eso se suman las facturas de luz, agua y gas, y el costo del personal.
Con costos fijos elevados y un bajo caudal de ventas, la rentabilidad se vuelve esquiva. Según los comerciantes, esta situación se repite en todo el país y el ajuste termina recayendo sobre los empleados, mientras los dueños enfrentan jornadas extenuantes para mantener los negocios en pie.
“Si tengo que cerrar, cerraré”
Omar Hernández, dueño del autoservicio La Unión, en Onelli y La Paz, graficó la crisis con crudeza. “En el último año he sacado a tres personas, que son tres familias”, contó. Y agregó: “A fin de año haré un balance y si tengo que cerrar cerraré”.
Entre sus dos locales emplea a ocho personas. La caída de las ventas es notoria: “Hoy no llego a vender ni el 30% de lo que vendía hace un año y medio”, afirmó.
Logística y competencia desleal
Omar Alegría, dueño del autoservicio La Bombonera, en el barrio El Mallín, representa a los 80 mercados de barrio –almacenes, verdulerías, panaderías y carnicerías– que integran la Federación de Empresas y Entidades de Bariloche y Zona Andina (FEEBA). Viajó a la asamblea nacional para plantear el reclamo y buscar “soluciones en conjunto”.
“El costo de logística nos saca de competitividad”, aseguró Alegría. Una de las alternativas que se discutió fue la compra conjunta de mercadería, especialmente para zonas alejadas como la Patagonia. “Sufrimos bastante los costos de logística por no estar cerca de grandes centros urbanos”, explicó, y mencionó que una propuesta “sería generar un depósito para poder traer mercadería para todos y abaratar los costos. Ya se intentó hacer una vez, pero no es fácil”.
Otro de los reclamos que se llevaron a la reunión fue la necesidad de reglas más equitativas frente a las grandes cadenas y mayores controles para evitar la competencia desleal de otros canales de venta directa.
El avance del comercio online
“En este último tiempo las cosas han cambiado con una velocidad increíble. La parte tecnológica ha hecho que tengamos un cambio en el rubro”, señaló Alegría en relación con la llegada de plataformas de comercio electrónico al país. Si bien aclaró que todavía no se da en forma masiva, advirtió: “Hemos notado que en las ciudades empieza a competir y sabemos que va a llegar. Tenemos que estar preparados”.
El referente de FEEBA también destacó que los cambios de comportamiento del consumidor jugaron a favor de los comercios de cercanía frente a hipermercados y mayoristas, pero trajeron nuevos desafíos: “Ya no es como antes que uno tenía un cartel en la calle y salía con una tiza y ponía la oferta en la pizarra, vemos que el cliente prioriza el tiempo, nos pide reparto a domicilio”. Y se mostró optimista: “Ahí es donde podemos competir. Hay herramientas para mejorar nuestro servicio”.
Más controles y competencia ilegal
Durante la asamblea, los almaceneros pidieron a los municipios más controles para equilibrar la competencia frente a comercios que operan sin cumplir las mismas obligaciones que los establecimientos formalmente habilitados.
“Mucha gente de la zona rural trae sus animales y los vende de forma ilegal. Uno paga todo, presenta documentación. No es muy competitivo”, afirmó Hernández, que además del autoservicio y carnicería produce chorizos y salamines en Bariloche.
El empresario también describió el cambio en el consumo: “La persona que compraba 20 mil pesos en productos, hoy compra 10 mil. Miran mucho los precios”. Y reclamó: “No vemos ayuda del Estado”.
Hernández alertó por la llegada de “frigoríficos que manejan los precios” a la ciudad, y remarcó: “No puedo hacer productos más económicos porque no puedo bajar la calidad. A la larga, perdés los clientes”.
Fuente: Río Negro