Tres entraron a robar con un dato en común: adentro los esperaba algo que no calcularon

Tres hombres acordaron su condena por una seguidilla de robos en viviendas. En una de las casas los esperaba una cámara que lo cambió todo, y en otra la dueña apareció en el momento justo. Lo que dejaron atrás los delató.

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Tres entraron a robar con un dato en común: adentro los esperaba algo que no calcularon
Tres entraron a robar con un dato en común: adentro los esperaba algo que no calcularon

El juez de audiencia de juicio Marcelo Pagano condenó a tres hombres a tres años de prisión de efectivo cumplimiento tras homologar un acuerdo de juicio abreviado, en una causa que reunió varios robos ocurridos en la provincia.

Los condenados son Enzo David Godoy, de 27 años; Ayrton Agustín Becerra de Titto, de 21; y Diego Emanuel Tarpin Andrada, de 32. La resolución los tuvo como coautores de robo en poblado y en banda, y robo en poblado y en banda en grado de tentativa, y les mantuvo la condición de reincidentes.

El acuerdo lo presentaron el fiscal Juan Marcelo Cupayolo, los propios imputados y el defensor oficial Alejandro Caram. Las víctimas de los cuatro legajos, al ser notificadas, se mostraron conformes tanto con los hechos atribuidos como con las penas pedidas.

La noche en que las cámaras los delataron

El primer hecho ocurrió el 16 de mayo, alrededor de las 22.25. Los tres hombres llegaron a bordo de un auto hasta la casa de un vecino y, al comprobar que el dueño no estaba, forzaron una de las ventanas del frente para entrar.

Ya adentro, revolvieron ambientes, muebles y pertenencias. Becerra de Titto se llevó un reloj digital de un mueble, mientras los otros seguían revisando sectores de la vivienda y hasta preparaban una computadora dentro de una bolsa para llevársela.

Lo que no tuvieron en cuenta fue la tecnología del damnificado: las cámaras de seguridad del domicilio captaron el movimiento y el propietario volvió de inmediato. Los intrusos escaparon a las apuradas y dejaron dos teléfonos celulares abandonados en la casa.

La puerta rota a patadas y una víctima adentro

Ese mismo día, pero cerca de las 21.20, el trío había llegado en auto a otra vivienda. Esta vez Tarpin Andrada se quedó en el vehículo mientras sus dos acompañantes entraban tras patear la puerta de madera que conecta el garaje con el patio interno, que quedó destruida.

Dentro, los autores llegaron hasta una habitación usada como consultorio y revolvieron muebles y objetos personales de la dueña. La escena tuvo un detalle que agrava el cuadro: la damnificada y su madre estaban en la casa.

Una de ellas advirtió la presencia de extraños por los ruidos que venían del garaje y llegó a verlos cuando huían en el auto. Incluso hubo un breve intercambio de palabras antes de que se fueran. No se llevaron nada, porque la aparición de la propietaria los hizo desistir.

Un set de Sonic, una mopa y una pistola de aire comprimido

A Tarpin Andrada se le sumaron otros dos legajos. En uno quedó probado que el 27 de mayo, entre las 6 y las 6.30, entró a otra casa por la parte trasera: el portón estaba abierto y la puerta de ingreso no tenía cerradura.

De allí sustrajo dos teléfonos celulares, un set de jardín infantil de Sonic con una inscripción, un repuesto de mopa y una pistola de aire comprimido negra que estaba dañada.

«Te voy a cagar a tiros, te voy a matar»

El otro hecho ocurrió en la mañana del 28 de marzo. Un vecino que estaba en la vereda de su casa vio a Tarpin en la calle y le reclamó por dos teléfonos móviles que le había dado dos días antes.

La respuesta fue una seguidilla de amenazas: «te voy a cagar a tiros, te voy a matar, te voy a levantar para arriba», y luego «te voy a prender fuego la casa, la camioneta y las motos».

Cuando el damnificado avisó que llamaría a la policía, el imputado se exaltó más: le gritó amenazas de muerte y empezó a tirar piedras contra la vivienda. Muchas impactaron en la pared y otras entraron por la ventana, por lo que la víctima tuvo que meterse en la casa para no ser alcanzada. Las manifestaciones le causaron temor.

Los vecinos alertaron a la policía y el personal llegó de inmediato. En el lugar constató la presencia del imputado sobre una motocicleta y su estado de exaltación.

Por qué la pena es de cumplimiento efectivo

A Becerra de Titto, además, el juez le revocó la libertad condicional que se le había otorgado el 25 de febrero de 2026 y unificó esta condena con lo que le resta de una pena anterior de tres años, lo que arrojó una pena única de cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento.

En el caso de Tarpin Andrada, a los robos se sumaron los delitos de hurto simple y amenazas simples de los otros dos legajos, con la misma condena de tres años.

El tribunal explicó que la modalidad de ejecución efectiva se debe a que los tres registran antecedentes condenatorios.

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