Tres hermanos crearon un jardín acuático en El Bolsón y un cliente contó que el estanque le salvó la casa del fuego
Los vecinos pedían estanques para embellecer el jardín. Después de los incendios, un cliente les contó que el suyo salvó su casa en El Hoyo. Tres hermanos llevan más de 15 años con su vivero acuático en El Bolsón y ahora suman otra función inesperada.
El jardín acuático "Kementári", en una ladera del cerro Piltriquitrón, cumple más de 15 años y se convirtió en un paseo turístico que atrae a visitantes de Bariloche, Neuquén, Esquel y Puerto Madryn. Detrás del proyecto hay tres hermanos Merino que trabajan con "las manos en la tierra mojada".
El vivero no solo cultiva plantas acuáticas y diseña estanques: también se transformó en un atractivo turístico de El Bolsón. La temporada de visitas está atrasada porque la apertura depende de la brotación de las plantas, por lo que estiman que recién a fines de octubre o comienzos de noviembre podrán recibir al público. Las visitas se coordinan por redes sociales.
De un nenúfar a los siete años al nombre de una diosa
Juan Merino, uno de los tres hermanos, contó que la historia empezó en la infancia: "Cuando teníamos siete años, tuvimos nuestro primer estanque y conseguimos una planta acuática: un nenúfar. Ahí arrancó todo: porque como cualquier niño curioso, empezamos a investigar".
Con su hermano gemelo se obsesionaron con el mundo acuático a través de revistas de jardinería y documentales. Después llegaron una planta carnívora y varios cactus. Sus padres, Marta y Tomás, los apoyaron siempre: les traían plantas de regalo. El padre, fanático de los animales, tiene pavos y gallinas de Guinea que andan por el estanque. "Imaginate la jungla", dijo Juan entre risas.
La gente del barrio empezó a acercarse para mirar el estanque, atraída por los nenúfares. En 2011 pusieron un cartelito y arrancaron con trueques y miniventas. La fascinación por sumar más plantas acuáticas hizo crecer el vivero. Cuando empezó a llegar visitantes de Bariloche, Neuquén, Esquel y Puerto Madryn, se dieron cuenta de que necesitaban una mano más y, si era posible, una mujer. Así se sumó Almendra, la hermana mayor, que según Juan aportó "mayor belleza estética al lugar". En ese momento eligieron el nombre: "Kementári", que significa "Diosa de la Naturaleza".
Más de 25 especies de nenúfares en ocho estanques
Hoy el vivero tiene más de 25 especies de nenúfares distribuidos en ocho estanques, en una hectárea del predio del cerro Amigo. "El nenúfar es nuestro fuerte. El inconsciente colectivo les dice loto, pero en realidad es otra planta que también tenemos", aclaró Juan.
El catálogo incluye palustres (las que se ubican en la orilla de los estanques), flotantes como las lentejitas (Lemma), arraigadas —que sujetan sus raíces al fondo— y oxigenadoras, que viven sumergidas y liberan oxígeno al agua durante el día mediante la fotosíntesis. También abundan las carnívoras, propias de pantano.
Muchas de las plantas fueron traídas del norte hace más de 15 años y ya están adaptadas al frío de la zona. "Somos honestos al comercializar. Muchas personas compran a viveros de otras latitudes y no les explican que el frío por la noche mata todo. Nuestras plantas pasan por procesos de adaptación en invernaderos hasta que están en condiciones de resistir el frío de esta zona", explicó.
Pioneros en construcción de estanques y el caso que salvó una casa
Además del cultivo, los hermanos se dedican a la construcción de estanques, una actividad en la que se consideran pioneros. Muchos vecinos han pedido reservorios de agua cerca de sus viviendas a partir de los incendios cada vez más frecuentes en la región. "Un cliente nos comentó que el estanque le salvó su casa del fuego en El Hoyo", valoró Juan.
También hay opciones para espacios chicos: mencionó el caso de una tía que vive en un departamento en Bariloche y sembró un nenúfar en una maceta con un poco de arcilla. La planta florece todos los años. "Las posibilidades de disfrutar son infinitas", acotó.
La visita a los Jardines de Kew y el lema que los guía
Los hermanos Merino recorrieron jardines botánicos de otros países que los motivaron a replicar ideas en El Bolsón y "trabajar con más fuerza". Visitaron los Jardines de Kew, en el suroeste de Londres, el jardín botánico más importante del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con sus invernaderos victorianos de hierro y vidrio. Allí vieron la Victoria boliviana y la Victoria cruziana (conocida como irupé), dos de las especies más fascinantes de nenúfares gigantes.
"Allá se trabaja mucho el lema de que el futuro es botánico. Lo verde genera fascinación y es esperanzador", planteó Juan.
Para esta temporada de verano, los hermanos planean articular el paisajismo con la producción, la educación y el turismo. En estos años visitaron escuelas rurales y dieron charlas gratuitas sobre plantas en la universidad. "Estamos muy involucrados en esto de la cultura verde", señaló Juan, y aclaró que no hay proyectos similares "en el sur del país".
Un santuario de biodiversidad
Lo que más atrae a los Merino del mundo acuático es "la paz y la armonía que transmite un estanque con sus peces y plantas". Juan lo definió como un santuario de la biodiversidad en el que "la flora y fauna están en equilibrio y armonía".
"Un estanque implica que el agua debe estar serena, estancada, pero no significa que deba estar verde. Debe estar equilibrada", planteó.

El predio se convirtió en un paseo turístico. Foto: gentileza