Tres horas de resistencia y una orden suspendida: la disputa por una sinagoga en Flores
No fue una cámara ni una denuncia anónima: un detalle en la cerradura destapó una pelea que lleva años y que ahora tiene a 30 personas adentro de un templo. ¿Quién tiene razón?
Un operativo de desalojo en una sinagoga de Flores terminó con la medida suspendida tras más de tres horas de resistencia de los fieles. Lo que comenzó como una demanda civil contra "intrusos clandestinos" destapó una trama de disputas internas, supuestos documentos falsos y un negocio inmobiliario cuestionado.
El conflicto gira en torno a la sinagoga "Kahal Jaredim", en la esquina de Helguera y Bogotá. Hasta allí llegaron efectivos de la Policía Federal y un oficial de justicia con una orden firmada por el juez Camilo Jorge Almeida Pons, del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99. La misión era entregar el edificio a la firma Kal Nidre S.A., que asegura haberlo comprado en junio de 2025.
Pero al intentar ejecutar la medida, las fuerzas de seguridad se encontraron con unos 30 miembros de la comunidad judía, junto a un rabino, reunidos en oración y decididos a impedir la desocupación.
La versión de los fieles: una venta clandestina
Los religiosos sostienen que el templo pertenece a las familias fundadoras y que la operación de compraventa se hizo de forma clandestina, sin el aval de todos los integrantes. "Mis abuelitos y mis padres fueron los compradores. Es un templo que fue comprado, está escrito en los libros que un templo nunca se puede vender ni demoler", dijo uno de los referentes durante el operativo.
El hombre denunció que un sector minoritario utilizó documentación falsa para concretar la venta: "Nos enteramos hace cinco meses que nos teníamos que ir. Un grupo fue con un título de propiedad adulterado y lo vendió a una inmobiliaria para hacer una galería comercial en esta zona". El lugar está en el corazón del distrito textil de Flores, lo que despertó interés inmobiliario para demolerlo y construir locales.
La otra campana: una mudanza pactada
La causa judicial mostraba un escenario distinto. Según el abogado de la asociación civil, la sede se vendió legalmente en junio de 2025 para mudarse a un lugar más grande en la calle Luis Viale. La institución pidió tiempo para trasladar los objetos religiosos y firmó un acuerdo para quedarse hasta el 31 de agosto de 2026.
La demanda indicaba que, mientras sacaban los libros sagrados y adornos, a fines de julio de 2026 "desconocidos" se metieron a escondidas, cambiaron la cerradura y les cerraron el paso. Con ese argumento y la fecha límite vencida, la Justicia ordenó el desalojo.
Suspensión y festejo
Tras más de tres horas de cortes de tránsito, tensión y negociaciones, la medida se suspendió temporalmente por el riesgo de un enfrentamiento y por la disputa sobre la validez del título. Los fieles festejaron: "Es una alegría, no se cayó la venta formal todavía, pero sí el desalojo. Vamos a permanecer aquí porque es nuestra casa y no se puede tirar abajo", dijo uno de ellos.
El conflicto seguirá en la Justicia: los feligreses buscan la nulidad de la escritura por falsificación, mientras que la compradora y la asociación civil apelarán para tomar posesión del lugar.