Tres horas de reunión en Casa Rosada y un mensaje que Bullrich publicó antes de salir
Asistencia perfecta, tres horas de debate y una ministra invitada por Karina Milei. Pero lo que realmente se cocinó en la Mesa Política quedó lejos de la seguridad: la interna que el Gobierno prefirió tapar.
La Mesa Política volvió a sentarse en la Casa Rosada después de semanas marcadas por cruces internos y ausencias. Esta vez, la asistencia fue perfecta y la reunión se extendió por casi tres horas, con una invitada que no suele participar: la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, sumada por pedido de Karina Milei.
El eje del encuentro fue la seguridad. El impulso que tomó la agenda de mano dura tras el fallo de la jueza María de los Ángeles de Marinis y la puesta en marcha del nuevo régimen penal juvenil empujó al Gabinete a colocar los hechos de inseguridad en el centro de la escena.
Según informaron desde el Gobierno, Monteoliva "analizó con preocupación la escalada de inseguridad registrada durante las últimas semanas en distintos centros urbanos". En la mesa también se repasó el caso de un custodio del Ministerio de Seguridad que terminó herido de un disparo en el brazo durante un intento de asalto.
El eje bonaerense y el contra Kicillof
El discurso apuntó directo a la Provincia de Buenos Aires y a la confrontación con el gobernador Axel Kicillof. Patricia Bullrich no esperó el final: desde adentro de la reunión salió a posicionarse en redes sociales.
"De nuevo la Provincia de Buenos Aires. De nuevo La Matanza. Delincuentes con pedido de captura disparando a matar y con su pase libre para delinquir. Espero que estos delincuentes queden detenidos. Y que Kicillof se despierte de una vez: la seguridad en el Conurbano bonaerense es un desastre mientras él ya está pensando en una carrera presidencial", escribió la ministra.
Subir penas y exprimir el tema
En carpeta hay un proyecto para subir penas y sostener el debate punitivo, que según los sondeos de opinión le rinde positivamente al gobierno. La iniciativa es del asesor Santiago Caputo, quien volvió a sentarse en la mesa de articulación tras varias semanas de ausencia. Su convicción: la temática criminalística debe exprimirse al máximo porque encuentra eco social y, además, funciona como punto de cohesión interna, lejos de los conflictos que generan el rumbo económico y una agenda legislativa dominada por la presión opositora, que reclama soluciones para las familias endeudadas, las personas con discapacidad y el financiamiento universitario.
Caputo, Menem y la tensión por discapacidad
El ministro Luis Caputo también reapareció en ese espacio de trabajo en medio de las dudas de un sector del Gobierno sobre si es momento de modificar parcialmente el rumbo y lanzar medidas o "gestos" hacia la clase media.
Su regreso se dio después de que desde Economía se le reprochara al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el proyecto libertario sobre discapacidad avalado por Karina Milei. Fue la primera vez que los protagonistas se vieron las caras. A esa tensión se suman las críticas que Bullrich había lanzado por el mismo tema, apuntando al ministro y al jefe de gabinete Diego Santilli.
La diferencia entre Hacienda y Diputados resonó tanto durante el fin de semana que un grupo de legisladores aliados que había acompañado el dictamen libertario exigió que Caputo incorpore las partidas al proyecto de presupuesto 2027.
Por todo eso, la definición más fuerte de la jornada fue otra: barrer las diferencias bajo la alfombra de la inseguridad.
De la reunión participaron también el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo Menem; el vicejefe de Gabinete de Ministros, Ignacio Devitt, y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.