Tres jujeños volvieron de Buenos Aires con un título que nadie esperaba
Tres estudiantes jujeños se subieron a lo más alto de la robótica argentina y quedaron entre los mejores de Sudamérica. La preparación les llevó meses y los obligó a coordinar horarios imposibles: cómo lo hicieron y qué robot los dejó en ese lugar.
Se llaman Benjamín Aguirre, José Huanca y Agustina Salas y acaban de poner a Jujuy en lo más alto de la robótica nacional. Los tres integran el equipo Misiones Robóticas Juniors y se consagraron campeones de las Olimpiadas de Robótica Argentina. En el ranking continental, además, quedaron cuartos.
Los adolescentes tienen 14, 15 y 13 años, respectivamente, y contaron a TodoJujuy cómo armaron el camino que los llevó a ese resultado: horas de programación, ensayos y correcciones constantes.
Un robot, dos minutos y una serie de misiones
La competencia propone un escenario con tareas concretas. El robot debía reconstruir edificios, mover casas, despejar zonas derrumbadas y trasladar a las personas representadas en la maqueta hasta el lugar que les corresponde.
Los equipos diseñan y programan su propio robot para resolver esas misiones en el menor tiempo posible. El reloj corre y hay un límite: dos minutos.
El trabajo no se hace en una tarde. “Nosotros empezamos en marzo y competimos ahora en septiembre”, relató Benjamín sobre los meses de preparación que desembocaron en el encuentro disputado en Buenos Aires.
Horarios cruzados y reuniones de noche
Los tres asisten a distintos colegios, así que tuvieron que ingeniar la manera de coincidir. La solución fue juntarse de 20 a 21 para avanzar con la programación.
“Dividimos los trabajos entre los tres para que no sea tan pesado”, explicaron. Cada avance del robot surgió de prueba y error: detectar fallas, corregirlas y volver a intentar antes de la competencia.
Ese ida y vuelta es justamente lo que más lo atrapa a José. “A mí lo que más me gusta de la robótica es la complejidad de la resolución de los problemas”, señaló. También subrayó el tiempo y el desgaste mental que exige preparar el robot, y la importancia de no bajar los brazos cuando algo no funciona.
No es la primera vez que Benjamín y José comparten equipo: ya habían competido juntos el año anterior. Agustina, en cambio, venía de Elementary, la categoría destinada a chicos de entre 8 y 12 años. Hoy los tres forman parte de Juniors, que reúne a adolescentes de 13 a 15.
Ingeniería, electrónica y un futuro con robots
Agustina tiene claro hacia dónde quiere ir: planea seguir su formación en una escuela técnica y sueña con estudiar ingeniería. Entre sus temas de interés aparecen la electrónica y la industria automotriz.
La charla también derivó hacia los usos de la robótica en tareas que ponen en riesgo a las personas. Uno de los integrantes lo resumió con una frase que explica por qué vale la pena programar estas máquinas: “Es mucho mejor perder un robot, que lo podemos volver a reconstruir, antes que perder una vida”.