Tres pérdidas, una promesa en Salta y una beba: el pedido que ahora Soledad le hace al papa León XIV

Soledad Bossa perdió tres embarazos antes de aferrarse a una promesa frente a San Francisco Solano. Hoy tiene a su beba en brazos y ya piensa en un pedido que muy pocos pueden cumplir: quién podría bautizarla.

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Tres pérdidas, una promesa en Salta y una beba: el pedido que ahora Soledad le hace al papa León XIV
Tres pérdidas, una promesa en Salta y una beba: el pedido que ahora Soledad le hace al papa León XIV

Soledad Bossa ya tenía un hijo varón cuando empezó a soñar con agrandar la familia. Lo intentó durante años, pero tres embarazos que no llegaron a término fueron apagando esa ilusión. Con cada pérdida, la posibilidad de volver a ser madre parecía alejarse un poco más.

Ella es de Bell Ville, Córdoba, aunque por cuestiones familiares vivió un tiempo en El Tunal, en Salta. Fue allí donde, en julio de 2025, decidió acompañar a su marido en una procesión hacia El Galpón, donde se celebra la festividad de San Francisco Solano.

Para entonces habían pasado 15 años desde el nacimiento de su primer hijo. En ese tiempo había atravesado tres pérdidas gestacionales y el dolor de despedirse de los hijos que tanto había esperado.

“Con cada pérdida iba disminuyendo un poquito mi esperanza”, recordó la mujer en diálogo con TN.

La promesa frente al santuario

Durante todo el recorrido, Soledad se acarició el vientre y rezó para volver a quedar embarazada. No sabía si alguien escucharía sus ruegos, pero necesitaba intentarlo una vez más.

“Me iba tocando la panza y pidiendo con unas fuerzas infinitas, que nadie se imagina, volver a ser madre”, relató.

Al llegar a la iglesia de El Galpón se acercó a la imagen de San Francisco Solano y puso en palabras aquello que llevaba tanto tiempo deseando. Le prometió que, si conseguía tener otro hijo, llevaría su nombre y regresaría al santuario de Salta para agradecerle.

“Deseo ser madre de nuevo. Te lo pido por lo que más quieras. Deseo enteramente tener otro bebé”, recordó sobre aquella oración. También prometió que, si nacía una nena, la llamaría Franchesca; si era un varón, Franchesco.

Soledad, que también es devota del Gauchito Gil, emprendió el regreso a su casa sin ninguna certeza. Solo una promesa hecha y una esperanza todavía frágil de que su pedido fuera escuchado.

El test positivo

Pasó un mes y medio hasta que se decidió a hacerse un test de embarazo. Después de tantas pérdidas había aprendido a protegerse de las ilusiones: quería saber el resultado, pero temía volver a entusiasmarse y sufrir otra decepción.

Esta vez aparecieron las dos rayitas que tanto había esperado. “No podía creerlo. Con tantas pérdidas, volver a ser mamá era todo un milagro para mí”, expresó.

La felicidad llegó con nuevos temores. Soledad sabía que un resultado positivo era apenas el comienzo y que faltaban muchos meses por delante. Por eso siguió rezando durante todo el embarazo y, cada vez que visitaba El Galpón, volvía a la iglesia para pedir que su bebé creciera sana y pudiera nacer sin complicaciones.

Betsabé Franchesca Antonia

El 21 de mayo de 2026 nació Betsabé Franchesca Antonia. Su segundo nombre no fue elegido al azar: lleva el recuerdo de aquella procesión y de la promesa que su mamá hizo cuando todavía no sabía si volvería a tener un hijo.

Dos meses después, el 24 de julio, Soledad regresó a la iglesia de El Galpón. Había recorrido ese mismo camino un año antes, con las manos sobre el vientre y un deseo que parecía imposible. Esta vez lo hizo con su hija en brazos. “Volví para agradecer”, resumió.

Desde entonces se propuso visitar cada día 24 a San Francisco Solano junto a su beba. Y si por algún motivo no puede viajar a Salta, organizará una misa en su ciudad, en Córdoba.

“Nadie sabe por todo lo que pasé para tener a mi bebé”, explicó. Para ella, cumplir lo prometido es una manera de agradecer aquello que durante tanto tiempo creyó que no volvería a vivir.

El nuevo sueño: que León XIV bautice a Betsabé

Mientras disfruta de los primeros meses de vida de su hija, Soledad se permite imaginar algo que hasta hace poco ni siquiera se le hubiera ocurrido: que el papa León XIV sea quien bautice a Betsabé si finalmente visita la Argentina.

Sabe que conseguirlo será difícil y que, entre tantos fieles que esperan conocer al pontífice, su deseo puede parecer demasiado grande. Pero cada vez que piensa en esa posibilidad vuelve a aquella caminata hacia El Galpón, cuando también parecía muy lejano el sueño de volver a ser mamá.

En su historia también hay lugar para otras personas y figuras a las que agradece: su papá, que murió, la Virgen de la Asunción y el papa León XIV, a quienes tuvo presentes durante todo ese tiempo.

Para Soledad, el nacimiento de Betsabé fue la respuesta a años de ruegos. Y aunque no sabe si algún día podrá acercarse al pontífice con su hija, no quiere renunciar a la posibilidad de verla recibir el bautismo de sus manos.

“Ahora sueño con que el Papa pueda darle su bendición a través del bautismo”, dijo a TN con la sonrisa de quien sabe que puede lograr mucho.

Después de tres pérdidas, una promesa y una larga espera, Soledad encontró una forma de resumir todo lo que vivió, y es también el mensaje que quiere dejarles a quienes alguna vez sintieron que sus sueños se volvían inalcanzables: “Nunca hay que perder la fe ni la esperanza”.

La primera vez que llegó a aquella iglesia llevaba las manos sobre el vientre y pedía volver algún día con un bebé en brazos. Un año después regresó con Betsabé. Ahora, mientras la ve crecer, espera que la vida vuelva a sorprenderla.

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