Tres perros, tres finales: el rescate que conmueve a Río Gallegos y la deuda que nadie responde
Uno vivió 15 años en una vereda y por fin tiene familia; a otra la adoptaron este fin de semana; la tercera sigue bajo tratamiento y espera justicia. La proteccionista que los rescató apuntó contra los responsables y contra la falta de respuestas: "Pueden hacer lo que quieren con los animales y no pasa nada".
Carolina Echeverría, proteccionista independiente de Río Gallegos, repasó este lunes en el móvil de Radio LU12 AM680 la situación de Negrito, Vida y Osa, los tres casos de rescate animal que la ciudad siguió con atención. Mientras uno encontró familia y otro fue adoptado este fin de semana, el tercero sigue peleando por recuperarse.
La entrevista dejó un balance amargo: para la proteccionista, los rescates son apenas parches frente a un problema que no se detiene. "Estamos remando contra la corriente nosotros, los proteccionistas", resumió.
Negrito: 15 años en una vereda y una segunda chance
Negrito vivió durante 15 años en una vereda del barrio Evita, después de que lo abandonaran siendo cachorro. Una vecina se encargó de alimentarlo y, junto a proteccionistas, le consiguió una cucha y comida.
Todo cambió cuando personal municipal llegó al lugar y pidió que el animal fuera retirado de la vía pública. Empezó entonces la búsqueda de un hogar definitivo, que apareció después de que el caso tomara fuerte repercusión en la capital santacruceña e incluso en El Calafate.
Sus nuevos dueños atraviesan el duelo por una mascota que murió recientemente y decidieron abrirle las puertas de su casa. Echeverría vinculó el abandono con las mudanzas y los alquileres: "El Negro tiene que haber salido, yo supongo, de una familia que quizás alquiló, adoptó el perrito y, al momento de irse, dijo: 'Bueno, lo dejo acá, me voy a otro lado, allá adopto otro'. Entonces, hay que hacer algo contra esa gente, porque esa gente es la que te llena la ciudad de animales".
Vida: sigue bajo tratamiento y espera justicia
Vida permanece bajo tratamiento luego de ser encontrada en junio dentro de un pozo del basural municipal, con graves lesiones. El caso derivó en una denuncia impulsada por proteccionistas, que sostienen que la perra habría sido arrojada con vida al predio y cuestionaron la actuación de personal municipal.
Echeverría contó que sigue a su cuidado y dio detalles de la evolución: "Su tratamiento viene todo bien". En octubre se cumplirán tres meses desde el inicio del tratamiento y, a partir de entonces, evaluarán qué hacer con sus patas.
"Ahí vamos a definir qué se hace con sus patitas porque tiene las dos quebradas del mismo lado, entonces no se podía operar. La de atrás se va a soldar ahora y vamos a ver qué pasa con la de adelante, que es la que está más complicada", detalló.
En cuanto a la causa judicial, reclamó avances: "Estamos esperando a que se haga efectiva la ley de maltrato animal, sobre todo en los casos que hubo últimamente por el tema de Vida. Así que vamos a ver si se resuelve bien ese caso y haya justicia para ella (…) porque pueden hacer lo que quieren con los animales y no pasa nada".
Osa: del descampado a una familia
Osa fue hallada el 1 de septiembre en un descampado del barrio Virgen del Valle, cerca de la ruta. Estaba extremadamente debilitada, con un cuadro severo de desnutrición y sarna demodéctica. A pocos metros había una cucha precaria y el cuerpo de otro perro.
Tras el rescate quedó bajo atención veterinaria y comenzó una recuperación con alimentación, vitaminas y medicación. En pocos días aumentó de peso y mostró una evolución favorable, hasta que una familia decidió adoptarla.
Echeverría confirmó la noticia durante el móvil y cuestionó que no se haya investigado el origen del abandono: "La dejaron en total abandono, estaba desnutrida, y ayer (por el domingo) la pudimos dar en adopción (…) nunca se investigó quién fue la persona que la dejó en un descampado y, si vuelve a adoptar, va a maltratar a un animal nuevamente".
La proteccionista señaló que estas situaciones pueden denunciarse ante Control Animal, aunque planteó dudas sobre el seguimiento posterior. "Me llaman todo el tiempo de animales que están desnutridos, atrás de una reja, o tienen una correa de un metro y están atados días y días y no tienen agua. Cualquier vecino camina tres, cuatro cuadras, seguro vas a encontrar un maltrato animal", sentenció.
Las historias de Negrito, Vida y Osa volvieron a poner en primer plano una problemática que persiste en Río Gallegos. Mientras algunos lograron dejar atrás la calle y empezar de nuevo, otros todavía esperan recuperarse de las heridas que les dejó el abandono.