Tres pesos pesados de la escena llegan al Fontanarrosa con un ciclo que pone al cuerpo en el centro
Espectáculo · Santa Fe

Tres pesos pesados de la escena llegan al Fontanarrosa con un ciclo que pone al cuerpo en el centro

Juan Onofri Barbato, Federico León y Paula Manaker aterrizan en el Fontanarrosa con un ciclo que pone al cuerpo en el centro. Los cupos de los talleres volaron, pero queda una performance que se arroja al frenesí a plena luz del día. ¿De qué se trata?

El Cultural Fontanarrosa vuelve a mirar hacia las artes escénicas con una propuesta que durante noviembre reunirá a tres nombres de peso de la escena contemporánea argentina. Se trata de Transfusiones Artísticas, un ciclo pensado como territorio de intercambio entre la formación y la práctica, donde el cuerpo funciona como eje y paradigma.

Los protagonistas son Juan Onofri Barbato, Federico León y Paula Manaker, artistas con proyección internacional que conducirán residencias intensivas y mostrarán sus trabajos al público santafesino. Una aclaración importante para quienes se enteraron tarde: los cupos de los espacios de formación ya están completos. Aun así, hay propuestas artísticas que sí quedan abiertas para los espectadores.

El ciclo, seleccionado en la convocatoria 3NTR3, indaga en el vínculo entre el aprendizaje y el hacer escénico, y apuesta a generar un cruce creativo con diálogo directo entre quienes producen y quienes miran.

Veneno: una danza que se arroja al frenesí

La primera cita abierta al público será el viernes 13 de noviembre a las 18, con Veneno, una performance coreográfica y sonora dirigida e interpretada por Onofri Barbato. La pieza es coproducción de Planta Inclán, el Ciclo Cabina Escénica de Fundación Andreani y el Festival Internacional de Buenos Aires, donde integró la selección Danza 2024.

La presentación oficial la describe con imágenes potentes: “Una danza anfibia y furibunda, que sucede en pleno día, en la intemperie o bajo techo. Suena una playlist secreta a través de un cuerpo que se arroja a un frenesí absurdo como antídoto vital”.

Veneno es una obra de formato site specific, es decir, creada para arquitecturas y espacios determinados. Recorre terrazas y estructuras abiertas de la ciudad con un dispositivo de sustracción sonora, donde cuerpo y entorno se desfasan y se alteran para producir nuevas ficciones sobre lo real. La danza, así, propone otros espacios y abre otras formas posibles.

León y el foco en el proceso creativo

El viernes 20 y el sábado 21 de noviembre, de 10 a 14, en el tercer piso del Fontanarrosa, tendrá lugar el Taller de Experimentación Teatral coordinado por Federico León, considerado uno de los artistas más relevantes de su generación. El cupo, vale repetirlo, ya está cubierto.

La propuesta pone la lupa en cómo funciona cada participante dentro de un proceso de creación, con la idea de volver cada vez más consciente la manera particular de operar de cada uno. Para eso se trabajará con improvisaciones a partir de distintas premisas.

“Todo está bajo observación y forma parte de la experiencia del laboratorio. Más allá de los materiales que surjan del trabajo de las improvisaciones el foco está puesto en cómo se relaciona cada uno con la actuación, con uno mientras está actuando, con los demás, con las premisas, con la reflexión sobre el proceso”, anticipa el parte de prensa.

Perder el tiempo: la intimidad como acontecimiento

El sábado 21 y el domingo 22 de noviembre, desde las 20, será el turno de Perder el tiempo, la obra que nace como resultado del Laboratorio de Creación Escénica coordinado por la rosarina Paula Manaker. Ese laboratorio se desarrollará entre el 9 y el 18 de noviembre en el tercer piso del espacio municipal, también con cupos agotados.

El eje del laboratorio es la experiencia vital como centro de la dramaturgia. A través del juego, los participantes exploran y tensionan tres dimensiones fundamentales: el amor, el trabajo y el tiempo. El proceso desemboca en esta obra inédita, definida como un testimonio orgánico donde la intimidad se convierte en acontecimiento público y artístico.

Para agendar

Las funciones están recomendadas para mayores de 13 años. Las localidades para Veneno ya están a la venta, al igual que las entradas para las dos funciones de Perder el tiempo.

Juan Onofri en Veneno, foto de Nacho Correa Belino

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