Tres pibes de Río Gallegos saltaron al nacional: el detalle que los dejó en finales
Tres traceurs de Río Gallegos se metieron entre los mejores del país en los Juegos Argentinos Urbanos. Pero al volver, el mismo problema de siempre los espera: un invierno patagónico sin un lugar bajo techo donde entrenar.
El parkour dejó de ser un pasatiempo de esquina en Río Gallegos para meterse de lleno en la escena nacional. Tres referentes del equipo Patagonia Flow representaron a Santa Cruz en la primera edición de los Juegos Argentinos Urbanos, un torneo que reunió a competidores de 22 provincias y que les cambió la cabeza a los traceurs locales.
Marcos Maquemilla, Enzo Chávez y Alejandro Castro Dassen fueron los encargados de llevar la bandera santacruceña a Buenos Aires. En diálogo con LU12 AM680, repasaron la experiencia y coincidieron en que el certamen les abrió un panorama que antes no existía para la disciplina en la región.
“Fue algo nuevo porque cuando arrancamos a entrenar no existían estas modalidades de competencia. Había encuentros de traceurs, jams y demostraciones, pero no una competencia como esta”, contó Maquemilla, que hace 15 años que practica parkour.
De los 12 años a la final nacional
Maquemilla tiene 27 y arrancó a los 12, casi sin darse cuenta, saltando obstáculos en la vuelta de su casa. Tiempo después se enteró de que eso que hacía por diversión tenía un nombre y era una disciplina que iba a marcar su vida.
La convocatoria a los Juegos Argentinos Urbanos llegó apenas dos meses antes de la competencia. Los tres tenían años de calle y técnica, pero igual tuvieron que amoldarse a un formato con reglas y modalidades bien específicas.
El torneo tuvo dos especialidades: Speed, que mide quién completa un circuito en el menor tiempo posible, y Freestyle, donde los participantes despliegan saltos, acrobacias y movimientos técnicos. Cada una, además, se dividió en dos niveles de dificultad, A y B.
“Lo que más nos sorprendió fue el nivel de la gente que estaba allá. Muchos ya habían pasado del parkour clásico de la calle a una preparación física más específica, con entrenadores e incluso psicólogos deportivos. Conocer ese mundo estuvo muy bueno porque también nos abrió puertas para traer nuevas herramientas a Río Gallegos”, señaló Maquemilla.
Menos estructura, misma destreza
La diferencia de infraestructura y preparación con los representantes de otras provincias no fue un obstáculo: los santacruceños se las arreglaron para destacarse y meterse en las finales, ubicándose entre los participantes de mejor rendimiento en sus categorías.
Para los protagonistas, la experiencia en espacios urbanos y la capacidad de adaptarse a cualquier entorno fueron claves para competir contra deportistas que entrenan en instalaciones pensadas para el parkour.
Una pasión que empezó en la calle
Los tres tienen un punto en común: el parkour les apareció de muy chicos, entre la curiosidad, los videos y los primeros grupos de practicantes.
Enzo Chávez contó que llegó por su admiración a personajes de ficción y su gusto por la actividad física. Desde chico encontraba en los saltos y los desplazamientos una forma de divertirse. Después, los videos de YouTube y el contacto con otros deportistas lo terminaron de enganchar.
También pesó su paso por la gimnasia artística, que empezó a los 14 años y le sumó conocimientos técnicos y físicos que hoy complementan su desempeño en el parkour.
Alejandro Castro Dassen, por su parte, lo descubrió a través de internet y empezó a practicar por su cuenta: aprender a superar paredes, atravesar obstáculos y controlar las caídas. Con el tiempo se fue cruzando con otros jóvenes que compartían el mismo interés y de esos primeros grupos nació Patagonia Flow, el equipo que hoy reúne a distintas generaciones de Río Gallegos.
Según explicó, el grupo tiene alrededor de ocho integrantes y atraviesa una etapa de crecimiento, empujada también por la difusión que la actividad empezó a tener en los medios y en las redes sociales.
El invierno patagónico, el rival más duro
Más allá de los resultados en Buenos Aires, en la entrevista apareció un tema que los preocupa: la falta de un espacio adecuado para entrenar en Río Gallegos.
Hasta ahora los entrenamientos se hacen en espacios públicos y estructuras urbanas de distintos sectores de la ciudad. Uno de los puntos más tradicionales son los monoblocks de la zona del centro chileno, donde varios de los integrantes empezaron a practicar desde chicos.
El clima patagónico complica todo, sobre todo en invierno, cuando entrenar al aire libre se vuelve muy difícil.
“Estamos buscando un espacio para lo que es el invierno. Nos han prestado gimnasios en algunas oportunidades, pero siempre por períodos muy cortos. Tenemos un proyecto a largo plazo para formar algo propio, pero a corto plazo necesitamos ayuda estatal o privada que nos brinde un lugar para entrenar”, explicaron.
Los integrantes de Patagonia Flow remarcaron que no hace falta una infraestructura enorme para arrancar. Con algunos obstáculos y colchonetas de recepción podrían entrenar, trabajar la técnica y hasta empezar a dar clases.
Además, señalaron que en otras provincias ya existen los llamados Parkour Park, espacios diseñados para la disciplina, similares a los skateparks, que permiten entrenar de manera segura y ordenada.
Más técnica, más seguridad
El crecimiento del parkour también trajo más responsabilidad en la preparación física y la prevención de lesiones.
Los deportistas explicaron que en los primeros años los entrenamientos eran mucho más espontáneos: salir a saltar sin demasiada planificación. Hoy, en cambio, la entrada en calor, la preparación física y el aprendizaje de las técnicas de caída son parte fundamental de cada práctica.
En ese sentido, destacaron que el grupo tiene conocimientos complementarios en gimnasia artística, entrenamiento físico y biomecánica, herramientas que les permiten acompañar y orientar a quienes quieren sumarse.
También aclararon que los primeros pasos deben ser progresivos: aprender las técnicas básicas antes de intentar movimientos de mayor dificultad.
La mira puesta en el circuito nacional
La participación en los Juegos Argentinos Urbanos también les abre la puerta a competencias nacionales e internacionales. Los deportistas explicaron que el circuito contempla instancias de selección y que la federación correspondiente y la participación en certámenes nacionales pueden abrir el camino hacia los torneos sudamericanos y otras competencias internacionales.
Con esa experiencia como punto de partida, Patagonia Flow ya piensa en nuevos desafíos: futuras competencias nacionales, encuentros de parkour en distintos puntos del país y la posibilidad de participar en eventos que se desarrollan en la Patagonia, Rosario, Buenos Aires y otras localidades.
Para quienes quieran conocer la disciplina o sumarse a los entrenamientos, el grupo tiene una cuenta de Instagram bajo el nombre Patagonia Flow, desde donde coordinan encuentros y comparten información sobre sus actividades.
Asimismo, los deportistas manifestaron que buscan acompañamiento de marcas y sponsors que puedan colaborar con la logística de futuros viajes y competencias.
La participación de Maquemilla, Chávez y Castro Dassen en los Juegos Argentinos Urbanos no solo significó una experiencia deportiva importante, sino también una oportunidad para visibilizar una disciplina que durante años se desarrolló casi en silencio en Río Gallegos. Ahora el desafío será transformar esa experiencia en nuevas oportunidades, sumar practicantes y conseguir el espacio que necesitan para que el parkour siga creciendo.
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