En el San Bernardo hay pacientes con fracturas e infecciones que llevan semanas esperando pasar por el quirófano, mientras las cirugías se suspenden una y otra vez. Una familia advierte que la demora ya pone en juego algo más que la paciencia.
Un grupo de familiares y amigos de pacientes internados en el Hospital San Bernardo se concentró para visibilizar una situación que se repite: cirugías suspendidas y reprogramadas una y otra vez, sin fecha cierta para operar. Según los manifestantes, hay personas que llevan hasta tres semanas esperando una intervención y no reciben respuestas concretas sobre cuándo serán atendidas.
La preocupación se concentra en pacientes con fracturas, infecciones y otras complicaciones que necesitan paso por quirófano. Para los familiares, la demora no solo alarga el dolor y el deterioro físico: también instala incertidumbre y angustia entre los internados y su entorno.
“Los pacientes terminan siendo rehenes de un conflicto”
Mariana, una de las personas que participó del reclamo, contó que hay pacientes con 20 días, un mes o varias semanas de espera. Mencionó el caso de una mujer que se cayó de una escalera y se fracturó la cadera hace dos semanas y todavía aguarda ser operada.
“Hay personas que pueden tener daños irreversibles al estar esperando tanto tiempo”, advirtió.
También apuntó a la falta de información: algunos pacientes reciben una fecha estimada, pero cuando llega el día la intervención se cancela otra vez. La mujer aclaró que el reclamo no va contra un sector en particular y que esperan que las partes involucradas lleguen a un acuerdo.
“Nosotros no estamos en contra de nadie, la idea es que se resuelvan entre ellos. A nosotros lo que nos interesa es que se resuelva porque hay pacientes ahí que están terminando siendo rehenes de un conflicto que no tiene que ver con nosotros”, expresó.
Tras la manifestación, los familiares tenían previsto acercarse al Ministerio de Salud Pública para intentar obtener respuestas y sumar a más personas al reclamo.
Una segunda operación que nunca llegó
Rosana se enteró de la convocatoria por redes sociales y se sumó. Su hermano está internado desde el 10 de octubre y espera una segunda intervención quirúrgica. Lo operaron por primera vez el 13 de octubre y la nueva operación estaba programada para el 20, pero la suspensión le llegó apenas 24 horas antes.
“La razón fue por el tema del paro con los anestesistas”, explicó.
Como ella, otros familiares atraviesan circunstancias parecidas y buscan respuestas sobre la continuidad de los tratamientos.
La infección en la columna que mantiene en vilo a una familia
Uno de los testimonios más delicados fue el de Norma, cuyo marido lleva tres semanas internado a la espera de una biopsia que requiere la intervención de un anestesista. El hombre tiene una infección en la columna y los médicos necesitan ese procedimiento para avanzar con su atención, pero le informaron que deben aguardar a que se levante la medida de fuerza.
“Yo ya no sé qué hacer”, manifestó angustiada. Su temor es que la infección avance y llegue a la médula, lo que podría poner en riesgo la vida de su marido.
Norma también cuestionó la modalidad del reclamo de los profesionales y consideró que deberían buscar otras alternativas para manifestarse sin afectar a los pacientes que necesitan operarse.
“Hay casos de personas que murieron por la falta de la operación. Mi marido, con la infección que tiene, se puede morir si se le va a la médula, eso es lo que me preocupa”, sostuvo.
El pedido: una solución que destrabe las operaciones
Los testimonios reflejan la preocupación de familiares y amigos que aseguran no encontrar respuestas claras frente a las suspensiones reiteradas en el Hospital San Bernardo.
Mientras el conflicto entre los anestesistas y las autoridades sanitarias sigue impactando en la programación de las intervenciones, los familiares insisten en que los pacientes no pueden seguir esperando sin plazo. El pedido central es que se encuentre una salida que permita garantizar las operaciones pendientes y evitar que las demoras deriven en complicaciones mayores para la salud de los internados.