Trompadas y amenazas en un velatorio: la pelea familiar que obligó a suspender la despedida
Una pelea familiar en un velatorio de Eduardo Castex terminó con golpes, escupidas y amenazas de muerte. ¿Qué pasó con la despedida? Los detalles de un hecho insólito.
La despedida de un vecino de 90 años en Eduardo Castex terminó en un escándalo mayúsculo. Una pelea entre hermanos derivó en golpes, escupidas y amenazas de muerte, al punto que la ceremonia tuvo que ser suspendida. El hecho ocurrió el sábado 25 en la sala velatoria de la Cochería Cospec Ltda., en pleno centro de la localidad pampeana.
El fallecido, un ex empleado municipal durante décadas, era dueño de una quinta de cinco hectáreas en el sur de la ciudad. Ese terreno, según fuentes cercanas a la familia, sería el detonante de las diferencias irreconciliables entre sus cinco hijos.
El momento de la explosión
La tensión venía de antes. Dos de los hermanos ni siquiera avisaron al resto del fallecimiento. Cuando los otros dos hijos y una sobrina llegaron al velatorio, una joven que ya estaba allí habría hecho un comentario despectivo. Los recién llegados se ubicaron cerca del cajón, en silencio, esperando su turno para despedir al padre.
Pero uno de los que ya estaba presente se acercó lentamente, con las manos en los bolsillos. Frente al ataúd, escupió a sus dos hermanos y acto seguido le propinó una trompada a uno de ellos, que cayó golpeándose la cabeza contra la pared. Según algunos testigos, en el forcejeo el cajón casi se cae al piso.
Denuncias cruzadas y suspensión
La policía tuvo que intervenir. El agredido fue trasladado al Hospital “Pablo F. Lacoste”, donde le realizaron un corte en la nariz y le extendieron el certificado médico. Su hermana, en tanto, sufrió una suba de presión. En la comisaría se radicaron cuatro denuncias: una por lesiones y tres por amenazas de muerte contra las mujeres presentes.
Sin embargo, desde la Fiscalía castense no se dispusieron medidas de restricción ni la demora de los agresores. Por eso, entre la cochería y la policía acordaron suspender el velatorio hasta el domingo 26 a las 8 de la mañana. “No estaban dadas las condiciones de seguridad”, explicaron con ironía algunos, comparando la situación con un partido de fútbol suspendido por incidentes.
Un sepelio por etapas y con custodia
El domingo, la ceremonia se reanudó pero de manera fragmentada. Los acusados de las agresiones estuvieron en la sala velatoria, mientras que los otros hermanos despidieron a su padre directamente en el cementerio local. El sepelio contó con custodia policial, incluido el comisario inspector Javier Horacio Resch, que permaneció hasta que se retiraron todos los familiares.
“La Justicia no nos brindó ninguna seguridad, y transcurrida una semana ni siquiera nos llamaron para consultarnos cómo estábamos”, se quejaron algunos de los denunciantes. Además, aseguraron que el agresor es “un tipo peligroso, que incluso tiene armas”. Y recordaron que ya existía una denuncia previa por una agresión en el Sanatorio Santa Rosa.
El trasfondo, según contaron, sería la quinta de cinco hectáreas “que no tienen ningún tipo de valor económico”. El acusado habría intentado hacer firmar al padre un contrato de alquiler falso, pero los hermanos lo impidieron con la intervención del escribano.