Trump asegura que Irán está “totalmente derrotado” y advierte sobre el Estrecho de Ormuz
Trump afirma que Irán está “totalmente derrotado” y busca un acuerdo, pero lanza una advertencia escalofriante sobre el control del Estrecho de Ormuz. ¿Qué significa “pronto” para los petroleros que transitan allí y cómo responderá Teherán a esta nueva provocación?
El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó una serie de declaraciones contundentes sobre el conflicto con Irán, afirmando que el régimen está “totalmente derrotado” tras una campaña militar conjunta con Israel. Desde su plataforma Truth Social, el mandatario aseguró que Teherán ahora busca un acuerdo, pero uno que él no estaría dispuesto a aceptar, mientras intensifica la retórica sobre la seguridad en una de las rutas petroleras más críticas del mundo.
“Los medios de comunicación que difunden noticias falsas odian informar sobre el buen desempeño del ejército estadounidense contra Irán, que está totalmente derrotado y quiere un acuerdo, ¡pero no un acuerdo que yo aceptaría!”, escribió Trump este sábado. Sus palabras no ofrecieron detalles específicos sobre la naturaleza de este supuesto ofrecimiento iraní, pero reforzaron su postura de mano dura.
Una advertencia directa sobre el petróleo
Horas antes de esa publicación, el presidente ya había elevado el tono. Acusó a Irán de haber tenido planes de “apoderarse de todo Medio Oriente” y “aniquilar por completo a Israel”, planes que, según él, han fracasado. En un diálogo con periodistas, Trump fue más allá y anunció que “pronto” Estados Unidos escoltará petroleros por el Estrecho de Ormuz para llevar seguridad a la zona, históricamente un punto de tensión controlado por la Guardia Revolucionaria iraní.
Esta declaración operativa marca un posible escalamiento en la presencia militar estadounidense en aguas internacionales clave para el flujo global de energía. El anuncio se produce en un contexto de ataques reportados contra infraestructura iraní.
Objetivos distintos y un aliado clave
Consultado sobre su relación y objetivos compartidos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Trump reconoció diferencias. “Bueno, supongo que son un poco diferentes. Son un país distinto al nuestro”, analizó el mandatario desde la Base de la Fuerza Aérea Andrews en Maryland. No obstante, aprovechó para elogiar la potencia militar estadounidense, recordando que durante su primer mandato “fortalecí nuestras fuerzas armadas”.
Sobre la duración del conflicto, Trump se mostró ambiguo pero confiado en el daño infligido. “No puedo decir cuánto más durará la guerra contra el régimen iraní… Durará el tiempo que sea necesario. Han sido diezmados. El país está en mal estado, todo se está derrumbando”, afirmó.
La isla de Kharg en el centro de la disputa
El viernes por la tarde, Trump había anunciado lo que describió como la “aniquilación completa” de objetivos militares en la isla iraní de Kharg, el principal centro de exportación petrolera del país. La operación, según dijo, fue ordenada por él y ejecutada por el Comando Central de EE.UU.
“Aniquiló por completo todos los objetivos militares en la joya de la corona de Irán, la isla de Kharg”, declaró. Sin embargo, hizo una salvedad crucial: decidió no atacar la infraestructura petrolera propiamente dicha. Una decisión que, advirtió, reconsideraría si Irán o cualquier otro actor obstaculiza el paso libre y seguro de los barcos a través del Estrecho de Ormuz.
En Truth Social, el presidente republicano fue más lejos, remarcando que los ataques han dejado a las fuerzas iraníes “sin capacidad alguna” para defenderse. “No hay nada que puedan hacer al respecto”, sostuvo, reiterando su promesa de que el régimen “nunca tendrá un arma nuclear”. Trump instó a las fuerzas armadas iraníes y a sus aliados a deponer las armas para “salvar lo que queda de su país”.
La amenaza de respuesta iraní
Las declaraciones de Trump no han quedado sin respuesta. Las fuerzas armadas de Irán contraatacaron con una amenaza directa. A través de un comunicado del cuartel general central del ejército en Al-Anbiya, citado por medios estatales, advirtieron que destruirían “de inmediato” la infraestructura petrolera de empresas que colaboran con Estados Unidos, convirtiéndola en “un montón de cenizas” si las instalaciones energéticas iraníes fueran atacadas.
Esta escalada verbal ocurre en un marco de operaciones militares extensas. Según datos del Pentágono, Estados Unidos e Israel han atacado más de 15.000 objetivos en Irán en las últimas dos semanas. Por su parte, el ejército israelí reportó 7.600 ataques, dirigidos principalmente contra el programa de misiles del país.
Mientras Teherán intenta proyectar una imagen de control tras la muerte de su líder supremo, Ali Khamenei, al inicio de la campaña, la situación interna parece frágil. Su hijo, Mojtaba Khamenei, fue designado como nuevo líder, pero no ha aparecido en público y hay informes que señalan que estaría herido. Además, la Guardia Revolucionaria ha emitido advertencias sobre una respuesta firme ante nuevas protestas antigubernamentales, luego de las manifestaciones de enero que dejaron varios miles de muertos.
La situación configura un escenario de alta tensión, donde las declaraciones de Trump no solo buscan marcar una victoria, sino también trazar líneas rojas muy claras sobre el control del tráfico marítimo global, con el Estrecho de Ormuz como el próximo posible campo de batalla.