Trump en Miami: “Cuba está en sus últimos momentos de vida tal como es”
¿Qué negociaciones secretas se están llevando a cabo y por qué Trump asegura que el fin del régimen cubano es inminente? Los detalles de la advertencia lanzada en Miami y la revelación sobre el corte total de un recurso vital.
En una cumbre con aliados clave de la región, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronosticó el colapso inminente del régimen cubano. Ante figuras como Javier Milei y Nayib Bukele, Trump atribuyó la crisis terminal de la isla al bloqueo económico y al corte del suministro de petróleo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro.
Durante su intervención en la cumbre regional celebrada este sábado en Miami, Trump fue contundente: “Cuba está en sus últimos momentos de vida tal como es”. El líder republicano fundamentó su afirmación en la asfixia financiera que, según él, padece el gobierno de La Habana. “Están al final del camino. No tienen dinero, no tienen petróleo. Tienen una mala filosofía y un mal régimen que lleva ahí demasiado tiempo”, sentenció.
La presión estratégica y el rol de Marco Rubio
Trump reveló que existen “negociaciones” en curso que involucran tanto a su persona como al secretario de Estado, Marco Rubio, aunque se abstuvo de dar detalles específicos sobre la naturaleza de estos contactos. La presión sobre Cuba se ha visto intensificada por un cambio geopolítico crucial: la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero.
Este evento marcó un punto de inflexión. Desde entonces, Washington logró interrumpir el flujo de crudo que Venezuela enviaba a su aliado caribeño, un soporte vital para la economía cubana. La interrupción del suministro, que se mantiene desde el 9 de enero, ha tenido consecuencias devastadoras en la isla.
La falta de petróleo ha profundizado la crisis energética, derivando en apagones prolongados y el colapso progresivo de los servicios básicos, agravando aún más la situación interna.
Un momento de tensión (y risas) por el idioma
En un instante que generó risas entre los mandatarios latinoamericanos presentes, Trump abordó abiertamente la barrera del idioma. A pesar de estar rodeado de líderes hispanohablantes, dejó clara su postura sobre no aprender español.
“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. No tengo problema con los idiomas, pero no voy a dedicar tanto tiempo a aprender el suyo”, declaró el expresidente. Sin embargo, reconoció el valor estratégico del bilingüismo, elogiando la capacidad de Marco Rubio como una “ventaja lingüística” para la diplomacia estadounidense.
Trump finalizó el tema aclarando que, en su caso, prefiere confiar en un “buen intérprete” para llevar adelante las gestiones diplomáticas necesarias, marcando una clara diferencia de estilo con algunos de sus colaboradores más cercanos.