Trump lanza un ultimátum a Irán y el mundo mira con terror la cuenta regresiva
Un ultimátum de 48 horas lanzado desde Washington tiene al mundo conteniendo la respiración. ¿Qué pasará si el reloj llega a cero? Las amenazas cruzadas entre Trump e Irán prometen una escalada que los analistas ya califican de devastadora.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con destruir el sistema eléctrico de Irán si no reabre el estratégico estrecho de Ormuz en 48 horas, una advertencia que desató una amenaza de represalia “irreversible” por parte de Teherán y puso a Medio Oriente al borde de una escalada devastadora. La región, ya sumida en una guerra de semanas, enfrenta ahora el riesgo de que el conflicto salte a un nuevo plano, con ataques a infraestructuras críticas que podrían paralizar el comercio mundial y sumir a países enteros en la oscuridad y la escasez de agua.
“Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz dentro de 48 horas desde este momento exacto, Estados Unidos atacará y destruirá sus distintas plantas de energía, comenzando por la más grande”, declaró Trump este domingo en su red social Truth Social.
La respuesta desde Teherán no se hizo esperar y fue contundente. El influyente titular del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, contraatacó amenazando con destruir de forma “irreversible” las infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua de toda la región del Golfo.
¿Una guerra que entra en una fase aterradora?
Analistas consultados por TN coinciden en que estas amenazas cruzadas marcan un punto de inflexión extremadamente peligroso. “Si Estados Unidos cumple sus amenazas, supondrá una peligrosa escalada, dada la posibilidad de una represalia iraní en toda la región”, explicó Abdullah Al-Arian, académico de la Universidad de Georgetown en Doha, Qatar.
El conflicto, que ya lleva cuatro semanas, ha estado caracterizado por ataques a infraestructuras petroleras y gasísticas que han golpeado tanto a Irán como a países del Golfo, con fuertes repercusiones en los mercados globales. Sin embargo, la nueva amenaza apunta a un blanco aún más sensible: la red eléctrica nacional y las plantas de desalinización, vitales en una de las zonas más áridas del planeta.
Para Mehran Kamrava, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Georgetown en Qatar, la estrategia iraní es clara: “Es evidente que Irán busca atraer a Estados Unidos e Israel a una escalada de tensiones y dictar el ritmo y la naturaleza de dicha escalada”. Según el analista, Teherán no solo pretende elevar los precios del petróleo para presionar a Trump, sino también promover su doctrina de que la seguridad energética debe garantizarse para todos los estados del Golfo, incluido Irán.
Un pulso con el mundo en vilo
La presión sobre Trump es enorme. El mandatario estadounidense necesita una victoria clara de cara a las elecciones de medio término de este año, donde se renovará el Congreso. Declarar un triunfo sin la reapertura del estrecho de Ormuz sería una “victoria pírrica”, dado el impacto económico del cierre de ese paso marítimo, por donde navega el 20% del petróleo y el gas natural del mundo.
Mientras tanto, Irán ya ha demostrado su determinación. Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya que coordina a las Fuerzas Armadas iraníes, advirtió que Teherán cerrará totalmente el estrecho si es atacada. Actualmente, solo pasa el 5% del tráfico habitual bajo permisos especiales.
Pero las represalias prometidas van mucho más allá. Las amenazas iraníes incluyen ataques a infraestructuras energéticas y de tecnologías de la información en Israel, a empresas con participación estadounidense en la región, y a las centrales eléctricas de países que alberguen bases militares de Estados Unidos.
¿Está Israel en la mira de una catástrofe?
La escalada también pone en la mira la frágil infraestructura crítica de Israel. A pesar de su eficaz sistema antimisiles Cúpula de Hierro, con una tasa de éxito del 95%, expertos advierten sobre una vulnerabilidad única.
Un reporte del sitio especializado *The Media Line* señala que “las plataformas de gas, refinerías, tanques de almacenamiento, infraestructura energética y plantas de desalinización de Israel están estrechamente vinculadas. Un ataque exitoso en una parte de ese sistema podría interrumpir a varias otras, afectando no solo los suministros de energía, sino también el tratamiento del agua, la refrigeración y otros servicios esenciales”.
Esta interdependencia hace que el país sea “más vulnerable que nunca”, según advirtió el ambientalista y empresario israelí-estadounidense Yosef Abramowitz. La guerra, que parecía contenida en un frente determinado, amenaza ahora con desatar una cadena de colapsos con daños inimaginables para la población civil de toda la región.
La cuenta regresiva de 48 horas lanzada por Trump ya está en marcha, y el mundo observa con aprensión si el estrecho de Ormuz se abrirá o si, por el contrario, se desatará una nueva y más destructiva fase de un conflicto que no encuentra límites.