Trump quedó atrapado en una guerra y un libro revela quién lo empujó a pelear

Se lo advirtieron durante casi 80 años y Trump igual cayó en la trampa: un libro recién publicado revela quién lo empujó a la guerra con Irán y por qué Milei no logra destrabar el caso Malvinas.

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Trump quedó atrapado en una guerra y un libro revela quién lo empujó a pelear
Trump quedó atrapado en una guerra y un libro revela quién lo empujó a pelear

Un libro recién publicado sacude la política estadounidense al describir casi 80 años de influencia determinante del lobby proisraelí sobre la Casa Blanca. La obra, titulada "El lobby de Israel: Estados Unidos en manos de una potencia extranjera", fue escrita por el politólogo Ian Lustick y el periodista de investigación Eli Clifton, y algunos especialistas ya la consideran el libro del año.

El trabajo llega en un momento de alta tensión: Donald Trump sigue sin encontrar la salida al conflicto con Irán que desató en el estrecho de Ormuz, mientras las elecciones se acercan. Según los autores, esa ofensiva fue impulsada por fuerzas que apoyan a Benjamín Netanyahu.

El texto analiza un tema que durante décadas fue tabú: la injerencia del lobby proisraelí en la política exterior y doméstica de Estados Unidos. La reconstrucción abarca desde Harry Truman en 1948 hasta el propio Trump, pasando por Gerald Ford, Jimmy Carter, Bush padre, Barack Obama y Joe Biden. En todos esos casos, sostienen Lustick y Clifton, el lobby israelí, su poder financiero, sus grandes donantes y sus aliados estadounidenses impusieron su criterio por encima de los intereses del país.

El caso argentino

La nota también apunta a Javier Milei. Su subordinación a Netanyahu le juega en contra en el reclamo por Malvinas: el gobierno de Israel todavía no se pronunció sobre el tema ni acompaña la posición argentina en el comité de descolonización de la ONU. Con su rabino personal, Axel Wahnish, como embajador en Tel Aviv, el presidente argentino enmarca su alineamiento como una opción religiosa.

El libro plantea una distinción central: no se trata de un lobby judío sino de un lobby israelí. Es una operación global en favor de la política del gobierno de Israel de la que no participan todos los judíos y en la que sí intervienen muchos actores no judíos, como los católicos sionistas.

Un antecedente ineludible

La publicación llega casi dos décadas después de "El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos", de John J. Mearsheimer y Stephen Walt, considerado un antecedente obligado. Mearsheimer, profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago y teórico de relaciones internacionales, sostiene que en los últimos 20 años el lobby amplió notablemente la definición de antisemitismo. "Es virtualmente imposible criticar a Israel sin quedar etiquetado como antisemita", dice, y define al lobby como "el gran silenciador".

Mearsheimer subraya una paradoja que también marcan Lustick y Clifton: el lobby perdió capacidad para controlar el discurso público en Estados Unidos, pero aumentó su control sobre la política y los gobiernos a través de grandes donantes reunidos en el poderosísimo Comité de Asuntos Públicos Estadounidense Israelí (AIPAC).

Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses tiene hoy una visión negativa de Israel. Para Mearsheimer, se trata de un cambio drástico: en 2007 era exactamente al revés. El giro se atribuye al impacto de internet y a las imágenes del genocidio en Gaza que circulan en redes. "El planeta vio el genocidio a través de Internet", afirma.

La fractura también atraviesa al bloque de aliados de Trump. Figuras de la extrema derecha como Tucker Carlson o Candace Owens critican al expresidente por traicionar su promesa de no involucrarse en guerras ajenas. Y dentro de Estados Unidos se consolidó la identidad de los "Israel firsters", estadounidenses que privilegian los intereses de Israel sobre los propios, entre ellos multimillonarios con peso decisivo en las campañas electorales.

Para Lustick y Clifton, el control de Israel sobre congresistas, senadores y presidentes deriva en una política autodestructiva: es malo para Estados Unidos, para Israel y para los judíos americanos, y socava la democracia liberal. "El objetivo de este libro es informar al pueblo estadounidense de que se está enfrentando a un peligro por parte del lobby israelí en Estados Unidos que no sólo compromete los intereses estadounidenses en el extranjero, sino que amenaza las libertades estadounidenses en el propio país", dijo Lustick en una entrevista.

Desde el Instituto Quincy, que Clifton cofundó, creen que el libro aparece en un momento de inflexión. Las elecciones por la alcaldía de Nueva York y las primarias para el Senado de Michigan, donde la política de Trump sufrió un duro castigo, no serían episodios aislados sino señales de una tendencia emergente que podría costarle al expresidente las elecciones de noviembre.

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