Trump se juega el Congreso en estados que ya daba por seguros: por qué Iowa y Kansas ahora lo ponen nervioso
Los aranceles y la guerra contra Irán le pegan al bolsillo de los votantes republicanos y la Casa Blanca lo sabe: por eso Trump salió a recorrer estados que creía asegurados. Lo que está en juego el martes, y el dato que inquieta al oficialismo.
Donald Trump aceleró en las últimas horas su despliegue de campaña con una gira por Iowa y Kansas, dos plazas que el oficialismo republicano mira con atención a pocas jornadas de las elecciones legislativas del martes. El mandatario necesita sostener el control del Congreso y los territorios que antes ganaba con amplitud hoy presentan competencias más cerradas de lo esperado.
El itinerario presidencial incluyó un acto de dos horas en Dubuque, Iowa, y luego una escala en Salina, Kansas. En ambos casos, el riesgo para los republicanos es concreto: perder terreno tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.
Ante sus seguidores en Iowa, Trump se mostró optimista sobre el resultado y pidió el voto por los candidatos de su fuerza. “Vamos a elegir republicanos de ‘Estados Unidos primero’ en toda la boleta”, afirmó.
Más de 54 millones de votos ya emitidos
La recorrida del presidente se dio con el proceso electoral ya en marcha: hasta el momento se habían contabilizado más de 54 millones de sufragios. El Partido Republicano trabaja para que la elección no se transforme en un plebiscito contra la gestión de Trump.
El contraste con 2024 es marcado. En aquella oportunidad, el entonces candidato concentró buena parte de sus esfuerzos en estados que habían acompañado a Joe Biden en 2020. Ahora, en cambio, el foco está puesto en distritos que había ganado con comodidad, en un contexto de cuestionamientos por el impacto económico de sus decisiones.
Dos temas aparecen como fuentes de preocupación: los aranceles comerciales y la guerra contra Irán. Ambos asuntos también generaron malestar entre votantes que históricamente respaldaron a los republicanos.
La campaña, además, funciona como una prueba del liderazgo de Trump dentro de un partido que transformó a su imagen durante la última década. Algunos dirigentes ya expresaron su inquietud por las consecuencias electorales de sus políticas.
Las voces dentro del propio partido
El representante saliente por Nebraska, Don Bacon, advirtió que los aranceles podrían jugar en contra de los republicanos. “Los aranceles no son populares aquí en el centro-norte”, afirmó en CNN. También anticipó que, si el partido sufre derrotas importantes, habrá una discusión sobre su futuro.
En la vereda opuesta, el senador republicano Tim Scott se mostró confiado en que el oficialismo conservará la mayoría en la Cámara alta y subrayó el peso del presidente en la contienda. “Su agenda, sin ninguna duda, está en la boleta”, sostuvo.
La fractura demócrata que complica Michigan
Mientras Trump recorría el país, los demócratas debieron responder a una ruptura interna en Michigan, un estado central para sus aspiraciones de recuperar el Senado. La congresista Haley Stevens, que había competido contra Abdul El-Sayed en las primarias demócratas, apareció junto al republicano Mike Rogers en un servicio religioso y luego anunció su respaldo a su candidatura.
Stevens cuestionó a El-Sayed por considerar que no expresa suficiente apoyo a Israel. Además, explicó que tomó la decisión después de que le retiraran la invitación a un acto de campaña demócrata.
“Nuestro candidato demócrata al Senado dijo que yo ya no era bienvenida en su campaña y que debía mantenerme al margen”, expresó en un video. “Y tiene razón. Y por eso hoy otorgo mi respaldo a Mike Rogers para el Senado federal”.
La decisión generó una reacción inmediata dentro del partido. El senador Chuck Schumer aseguró que los demócratas estaban unidos en su apoyo a El-Sayed, mientras que Kirsten Gillibrand, titular de la Comisión de Campaña Demócrata al Senado, afirmó que rechazarían cualquier intento de división.
Bernie Sanders también minimizó el impacto de la ruptura: “Haley Stevens perdió unas primarias muy, muy reñidas. Entiendo que esté molesta por eso”, señaló. Sin embargo, sostuvo que los votantes de Michigan respaldarían a El-Sayed.
El bolsillo, en el centro de la disputa
En los actos de Iowa y Kansas, Trump encontró respaldo entre simpatizantes que defendieron su gestión y reclamaron continuidad para su agenda. Algunos asistentes destacaron sus políticas y aseguraron que no lo responsabilizan por el aumento de los precios de los alimentos y los combustibles.
Sin embargo, las dudas económicas persisten dentro del propio Partido Republicano. Trump apuesta a que sus apariciones ante los seguidores más fieles alcancen para movilizar el voto, aunque sus discursos de octubre también quedaron atravesados por desvíos de los temas centrales y ataques a dirigentes opositores.
El resultado del martes será una medida del respaldo a su segundo mandato. Como resumió Scott, el propio presidente ya convirtió la elección en una evaluación directa de su gestión.
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