Trump se juega su segundo mandato en las urnas: el número que los demócratas necesitan para dar vuelta el Congreso
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Trump se juega su segundo mandato en las urnas: el número que los demócratas necesitan para dar vuelta el Congreso

Los republicanos tienen 219 bancas y los demócratas 214: el número exacto que necesita la oposición para dar vuelta la Cámara de Representantes y poner en jaque el segundo mandato de Trump.

Estados Unidos vota este martes en unos comicios de medio término que funcionan como un plebiscito sobre los dos primeros años del segundo mandato de Donald Trump. El resultado definirá el equilibrio de poder en el Congreso y condicionará el resto de su gestión, en un clima marcado por el malestar por el costo de vida, los precios de los combustibles y la guerra con Irán.

Los republicanos llegan al día de la votación con el control de ambas cámaras, pero con la aprobación presidencial cerca de sus mínimos históricos y un antecedente que juega en contra: desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente perdió representación en el Congreso en casi todas las elecciones de medio término, con apenas dos excepciones.

El mapa que define la batalla

En la Cámara de Representantes se renuevan las 435 bancas. Hoy los republicanos tienen 219, los demócratas 214, hay un independiente y un escaño en disputa. Para recuperar la mayoría, los demócratas necesitan sumar al menos tres escaños.

En el Senado se ponen en juego 35 de las 100 bancas. Los republicanos cuentan con 53 y los demócratas con 47, incluidos los independientes que suelen votar con ellos. La oposición necesita una ganancia neta de cuatro escaños para quedarse con la Cámara alta.

La disputa por el Senado se concentra en casi diez estados, en su mayoría bastiones republicanos, donde las encuestas muestran diferencias estrechas. Los demócratas, además, deben defender todas las bancas que ya ocupan y ganar en al menos dos estados que Trump se llevó por dos dígitos en 2024: Alaska, Iowa, Kansas, Nebraska, Ohio, Carolina del Sur y Texas.

Trump, en el centro de la campaña

El presidente volvió a ser el eje del debate electoral, como en buena parte de la última década. Les pidió a sus seguidores que imaginen que su nombre está en la boleta, una consigna que los demócratas también adoptaron para plantear la elección como un examen directo a su gestión.

Desde comienzos de octubre encabezó más de dos docenas de actos, la mayoría en estados que ganó con comodidad en 2024, una señal de la posición defensiva que adoptó el Partido Republicano. En sus discursos apuntó contra los candidatos opositores: "El Partido Demócrata ha nominado la lista de candidatos más extremista y peligrosa de la historia de Estados Unidos", afirmó el lunes en Washington.

El costo de vida es el principal punto de dolor para el oficialismo. La política arancelaria de la administración y el ataque a Irán en febrero elevaron los costos internos, y muchos votantes desaprueban la gestión presidencial en esa materia.

Qué se juega la oposición si gana

Un triunfo demócrata en cualquiera de las dos cámaras les permitiría impulsar investigaciones sobre lo que consideran conflictos de intereses y beneficios personales dentro de la administración Trump, además de exigir concesiones a cambio de aprobar leyes.

Si controlaran el Senado, podrían bloquear los nombramientos presidenciales, incluidas eventuales designaciones para la Corte Suprema si se produjeran vacantes.

Los distritos clave y el fantasma de la impugnación

Un análisis de Reuters basado en las principales proyecciones electorales identificó 47 distritos competitivos. Si el resto de las contiendas se desarrolla según lo previsto, los demócratas necesitarían ganar apenas 13 de esas 46 carreras para alcanzar la mayoría. La competencia se concentra en distritos republicanos, incluidos algunos que respaldaron a Trump con victorias por dos dígitos en 2024.

La iniciativa del Partido Republicano, impulsada por el presidente, para rediseñar los mapas electorales en distintos estados no habría conseguido los resultados que esperaba la Casa Blanca.

Los demócratas advirtieron que Trump podría intentar impugnar los resultados en caso de una derrota republicana. El presidente sostuvo durante años, sin pruebas, que las elecciones estadounidenses están amañadas. El Departamento de Justicia presentó una demanda en California para bloquear votos que considera potencialmente inválidos, una medida que rompe con décadas de prácticas para proteger los procesos electorales de la influencia política. El lunes, la Corte Suprema rechazó el pedido de la administración para obtener una orden de emergencia en ese caso.

Michigan, Alaska y Texas: las carreras más calientes

En Michigan, la demócrata Haley Stevens, que perdió por un margen estrecho las primarias frente a Abdul El-Sayed, anunció el domingo su respaldo al republicano Mike Rogers. El-Sayed, de 42 años, es un dirigente progresista; Rogers, de 63, fue representante federal. La contienda mide el impacto de los ataques republicanos basados en la identidad: si gana, El-Sayed podría convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos. Su eventual triunfo también sería leído como un impulso para el ala izquierda del Partido Demócrata de cara a 2028. El candidato criticó a Israel y defiende propuestas progresistas, entre ellas la cobertura sanitaria universal.

En Alaska, la campaña quedó atravesada por una controversia sobre la incorporación de un tercer candidato que comparte nombre y apellido con el senador republicano Dan Sullivan, de 61 años.

En Texas, el demócrata James Talarico, de 37 años, volvió a alimentar las expectativas de conquistar el estado republicano más grande del país después de décadas de intentos fallidos. Su rival es el fiscal general Ken Paxton, de 63 años, quien enfrenta distintos escándalos y recibió el respaldo de una inversión de nueve cifras del empresario Elon Musk, uno de los principales aportantes a las campañas republicanas.

En Kansas, el demócrata Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia de 62 años, mantenía una leve ventaja en las encuestas frente al senador republicano Roger Marshall. El estado respaldó a Trump por más de 16 puntos en 2024 y no elige a un senador demócrata desde hace casi un siglo.

En Maine, la republicana Susan Collins, de 73 años, busca un sexto mandato en un estado que suele inclinarse por los demócratas. Su rival es Troy Jackson, de 58 años, expresidente del Senado estatal, que se convirtió en el candidato de su partido después de que Graham Platner abandonara la carrera en medio de acusaciones de conducta indebida que negó.

Qué más se vota

La jornada incluye la elección de gobernadores en 36 estados y miles de contiendas legislativas locales. También se someterán a consulta popular distintas iniciativas, entre ellas propuestas vinculadas con un impuesto a los multimillonarios y los derechos al aborto.

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