Trump tiene un plan secreto para Irán y revela el modelo que podría cambiar todo
¿Qué pasará en Irán después de Khamenei? Trump tiene tres nombres en mente y un modelo polémico que ya probó en América Latina. Los detalles de una estrategia que mezcla fuerza militar, diplomacia secreta y un futuro incierto para el país persa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló que está evaluando aplicar el modelo de transición política utilizado en Venezuela para Irán, tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei. En una entrevista con The New York Times, afirmó contar con “tres buenas opciones” para liderar el país persa, pero se negó a dar nombres, generando un misterio sobre el futuro del régimen. La estrategia, que contempla desde una rendición de las fuerzas armadas hasta un levantamiento popular, se desarrolla en medio de una ofensiva militar que ya eliminó a varios líderes iraníes.
¿El “escenario perfecto” de Venezuela se puede repetir?
Durante la conversación, Trump describió la operación en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro pero mantuvo gran parte del aparato estatal, como un “escenario perfecto”. “Lo que hicimos en Venezuela, creo, es el escenario perfecto, el perfecto”, sostuvo el mandatario estadounidense. Sin embargo, reconoció que cualquier acción en Teherán sería “mucho más compleja y arriesgada” debido al programa nuclear activo de Irán y al férreo control que el liderazgo clerical y militar ejerce desde 1979.
El presidente aseguró que tiene “tres excelentes opciones” para encabezar un futuro gobierno, pero optó por no divulgar identidades. Cuando se le preguntó específicamente sobre Ali Larijani, jefe de seguridad nacional sancionado por Washington, Trump prefirió no pronunciarse. Larijani anunció recientemente la creación de un comité interino para dirigir el país hasta la elección de un sucesor definitivo.
¿Rendición militar o estallido social?
Trump alternó entre diferentes escenarios posibles para la transición. Por un lado, sugirió que las fuerzas de élite, incluidos los veteranos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, podrían rendirse ante la población. “Realmente se rendirían ante el pueblo, si lo piensas bien”, declaró, aunque reconoció el historial represivo de grupos como el Basij.
Por otro lado, planteó la posibilidad de un levantamiento popular, indicando que la decisión final dependerá de los ciudadanos iraníes. “Eso dependerá de ellos si lo hacen o no. Llevan años hablando de ello, así que ahora obviamente tendrán una oportunidad”, afirmó. Este planteamiento contrasta con la idea de una transición pactada como la venezolana.
Capacidad militar y proyecciones sombrías
Trump abordó el aspecto bélico del conflicto, resaltando que el Pentágono tiene suficientes efectivos, misiles y bombas para mantener la ofensiva sobre Irán por “cuatro a cinco semanas”. “Tenemos enormes cantidades de munición. Tenemos munición almacenada en diferentes países del mundo”, enfatizó, rechazando las advertencias sobre un posible agotamiento de las reservas.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, informó que las fuerzas estadounidenses e israelíes han eliminado a varios líderes militares iraníes y destruido “una gran parte de la armada iraní, incluidos nueve barcos y el cuartel general de la marina”. El presidente anticipó más bajas estadounidenses, citando proyecciones del Pentágono: “Esperamos que haya víctimas. Tres son tres de más, en mi opinión. Si se fijan en las proyecciones, las proyecciones son muchas, podría ser bastante más alto”.
Coordinación internacional y futuro incierto
En cuanto al apoyo internacional, Trump manifestó que no considera necesario el respaldo de los estados árabes del Golfo Pérsico, a pesar de los recientes ataques de Teherán a esos países y a Israel. Según el presidente, la coordinación entre Estados Unidos e Israel basta para sostener la presión militar.
Respecto a las sanciones, dejó abierta la puerta a su levantamiento si el nuevo liderazgo iraní demuestra intenciones de cooperación. No obstante, evitó especificar medidas concretas para apoyar a la población en una eventual transición, argumentando que “es demasiado pronto” para comprometerse. “Tenemos trabajo por hacer y lo hemos hecho muy bien. Diría que vamos bastante adelantados respecto al cronograma”, añadió antes de concluir la entrevista para reunirse con altos mandos militares.
Las palabras de Trump reflejan la complejidad estratégica y la incertidumbre que rodean la posibilidad de replicar modelos de transición en contextos políticos tan diferentes. Mientras tanto, la ofensiva militar y la pugna por el liderazgo en Teherán continúan abiertas.