Tu perro te ignora cuando lo llamás: el adiestrador canino revela el error que casi todos cometemos

¿Tu perro hace oídos sordos cuando lo llamás? Un reconocido adiestrador canino descubrió que el problema no es el animal, sino un hábito cotidiano que anula por completo el significado de su nombre. Revela el simple ejercicio que puede cambiar todo.

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Tu perro te ignora cuando lo llamás: el adiestrador canino revela el error que casi todos cometemos

¿Le gritás el nombre a tu perro y parece que hablás con la pared? Juan Cervantes, influencer y adiestrador canino, desmonta un mito común: la falta de respuesta no es por torpeza del animal, sino por un hábito erróneo de los dueños que anula por completo el significado de su nombre. Su técnica para revertirlo es más simple de lo que parece.

En sus redes sociales, Cervantes, quien suele usar a su propio perro como ejemplo, explica que el problema radica en la sobreexposición. Cuando el nombre de la mascota se usa constantemente para todo -regañar, llamar la atención, jugar- la palabra pierde su valor específico.

El animal deja de asociarla con una acción concreta que debe realizar, como acudir a su dueño. “Si con cada cosa que hace el perro le decimos el nombre, no lo va a terminar asociando cuando lo llamamos”, aclara el especialista.

¿Cuál es el ejercicio clave para que reaccione?

La propuesta de Cervantes es un reset básico. Se trata de usar el nombre del perro con un único y claro objetivo: generar contacto visual. No se debe acompañar el llamado con un regaño ni una caricia inmediata.

Simplemente, se dice su nombre y se espera a que el animal mire. En el instante preciso en que sus ojos se encuentran con los del dueño, llega el elemento crucial: la recompensa. Un pequeño premio en comida justo después de la mirada correcta es lo que crea la asociación positiva.

Video Placeholder Juan Cervantes explica como hacer que el perro haga caso a su nombre. Video: Tik Tok/juancer_k9

El secreto de la recompensa que casi nadie aplica

Sin embargo, el adiestrador advierte que el proceso falla si no se comprende un concepto fundamental sobre la psicología canina: la inmediatez. La atención de un perro es frágil y se pierde con cualquier distracción mínima.

Por eso, premiar incluso unos segundos después de la acción correcta puede ser inútil. El animal no conectará el premio con lo que hizo bien. “Si en ese proceso de aprendizaje… no lo hacemos inmediatamente, esto no terminará con el resultado que esperamos”, explica Cervantes.

La regla es clara: contacto visual logrado, premio entregado al instante. Nada de hablarle o acariciarlo antes. En uno de sus videos demostrativos, el influencer usa un silbato para que su perro se detenga en seco mientras camina, y le da la comida de recompensa sin la más mínima pausa.

Video Placeholder Juan Cervantes explica que una de las claves para el aprendizaje es evitar distracciones y pasar directo a la recompensa. Video: Tik Tok/juancer_k9

Este método, que combina la reasignación del nombre con el refuerzo positivo instantáneo, busca reconstruir la comunicación entre la mascota y su dueño. Según el adiestrador, el error no está en el perro, sino en una técnica de comunicación humana que termina por desgastar la señal más básica: su propio nombre.

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