¿Tu rutina diaria está minando tu tranquilidad? Un hábito común dispara la ansiedad
Expertos en salud mental advierten que el uso excesivo del celular aumenta los niveles de ansiedad. Psicólogos explican cómo este hábito genera dependencia y mantiene al cerebro en alerta permanente.
Especialistas en salud mental advierten que conductas aparentemente inofensivas y muy naturalizadas podrían estar directamente vinculadas al aumento de los niveles de ansiedad. El vínculo cotidiano con los dispositivos digitales está bajo la lupa por su impacto en el estado emocional y los niveles de estrés.
La mayoría de los psicólogos y expertos en comportamiento consultados llegaron a una conclusión clara: quienes utilizan el celular de forma excesiva o compulsiva, especialmente a lo largo de todo el día, tienden a presentar mayores niveles de ansiedad, preocupación constante y dificultades para desconectarse mentalmente.
La voz de los expertos
La psicóloga y divulgadora Catherine Price, autora del libro ‘How to Break Up with Your Phone’, sostuvo que la relación con el celular puede volverse automática y generar dependencia sin que la persona lo note. “La relación con el celular puede volverse automática y generar dependencia sin que la persona lo note”, explicó.
Por su parte, el psicólogo Larry Rosen, especialista en el impacto de la tecnología en la conducta, advirtió que revisar constantemente el celular aumenta los niveles de ansiedad, ya que el cerebro entra en un estado de alerta permanente.

Además, la neurocientífica Anna Lembke explicó que el uso repetitivo de estímulos digitales, como redes sociales o notificaciones, puede generar ciclos de recompensa similares a los de otras conductas adictivas, lo que refuerza el hábito y dificulta desconectarse. Es decir, no solo la cantidad de tiempo frente a la pantalla, sino también la forma en que se utiliza el dispositivo puede influir en la salud mental.
El mecanismo detrás del malestar
Los especialistas explicaron que el uso constante del celular interfiere en procesos clave del cerebro relacionados con la atención, el descanso y la regulación emocional. Por ejemplo, el “scroll” constante funciona como una forma de evasión que, lejos de reducir el estrés, puede aumentarlo con el tiempo.
Además, el fenómeno conocido como FOMO (miedo a perderse algo) genera una necesidad constante de revisar el celular, lo que mantiene al cerebro en un estado de hiperestimulación. Por este motivo, los expertos señalaron que este hábito, aunque parezca inofensivo, puede convertirse en un factor silencioso que deteriora el bienestar emocional.
Un panorama multifactorial
Los especialistas también destacaron que la ansiedad no depende de un solo factor, sino de múltiples aspectos del estilo de vida. Entre ellos se encuentran la exposición constante a redes sociales, la falta de descanso adecuado, el estrés laboral o académico, la multitarea constante y la dificultad para desconectarse de los dispositivos.