Tucumán diseña una vacuna oral que podría cambiar la vida de miles de chicos
¿Qué encontraron los investigadores tucumanos que podría evitar que miles de chicos terminen con diarrea y vómitos? La respuesta está en una gota que se daría una vez al año.
Un equipo de investigadores tucumanos desarrolló una vacuna oral en gotas que busca proteger contra Salmonella y Shigella, dos bacterias que provocan diarrea, vómitos y dolor abdominal, sobre todo en la infancia. El trabajo, que aún está en etapa preclínica, se lleva adelante en el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO), de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Tucumán y el CONICET.
La propuesta apunta a los más chicos. "Cuando se trata de niños, es mucho más fácil que sea una vacuna oral", explica María Victoria Pacello, estudiante de Biotecnología de la UNT e integrante del proyecto que dirige la doctora Mónica Alejandra Delgado.
Una sola dosis al año
El desarrollo se administraría en gotas, una vez por año, con la idea de generar defensas frente a ambas bacterias con una misma estrategia. La base es una cepa de Salmonella modificada y atenuada en su virulencia: no provoca la enfermedad, pero conserva la capacidad de estimular al sistema inmunitario.
En los ensayos con modelos animales, esa cepa mostró resultados favorables. Fue segura y altamente inmunogénica, generó una respuesta sostenida con una sola dosis oral y logró proteger frente a cepas patógenas de Salmonella y Shigella. Los detalles están protegidos bajo secreto industrial.
Lo que hoy no existe
Actualmente no hay vacunas disponibles contra estas bacterias para prevenir los cuadros gastrointestinales que causan. Las que existen contra Salmonella están dirigidas específicamente a la fiebre tifoidea, provocada por Salmonella Typhi. El equipo tucumano busca cubrir ambas bacterias con una única vacuna oral.
El próximo paso será evaluar la formulación completa, que incorporará compuestos de origen natural capaces de actuar como adyuvantes, es decir, sustancias que se agregan para incrementar la respuesta del sistema inmunitario.
Hongos que potencian la vacuna
En esa línea, Pacello trabaja con beta-glucanos, polisacáridos obtenidos de hongos que se investigan por su potencial como adyuvantes. "Observamos si la cepa vacunal se mantenía viable y estable con estos compuestos, y vimos que sí", contó la investigadora.
Durante los dos meses analizados, la bacteria conservó su viabilidad y no presentó cambios en sus características. El dato es relevante para una vacuna oral, ya que la formulación deberá mantener la cepa en condiciones adecuadas hasta el momento de su administración.
Pacello presentará los avances en las Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), que se realizarán en Porto Alegre, Brasil, ante estudiantes de grado y posgrado de distintos países de la región.
Por Daniela Orlandi