Tucumán: el residuo agrícola que convierte efluentes salados en agua potable
¿Qué residuo que hoy se descarta en el campo podría terminar convirtiendo los efluentes salados de la industria tucumana en agua reutilizable? El dato que arrojaron los ensayos de la UNT.
Un equipo de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrolla una tecnología capaz de recuperar agua de efluentes industriales con alta concentración de sales, un problema que afecta de lleno a la industria azucarera y citrícola de la provincia. El sistema utiliza tubos fabricados con un material obtenido de residuos agrícolas que, al recibir electricidad, generan el calor necesario para separar el agua de las sales.
Los ensayos arrojaron un resultado llamativo: el sistema logró separar más del 99% de las sales y otros sólidos disueltos del agua.
La investigación está a cargo de Tomás Lai, Julián Ramírez, Juan Sebastián Paz y Micaela Adorno, bajo la dirección de Adolfo María Ávila. Se desarrolla en el Departamento de Ingeniería de Procesos y Gestión Industrial (DIPyGI) de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la UNT, en conjunto con el Instituto de Química del Noroeste Argentino (INQUINOA), de doble dependencia entre el CONICET y la UNT.
Por qué el problema es urgente en Tucumán
En la provincia, industrias como la azucarera y la citrícola generan efluentes que necesitan tratamiento para poder recuperar el agua. Cuando esos líquidos presentan una elevada concentración de sales, los métodos convencionales pueden demandar más insumos y encarecer el proceso.
“Las tecnologías tradicionales que se usan actualmente tienen limitaciones para trabajar con ciertos efluentes y determinados niveles de salinidad. Por eso, diseñamos este sistema para poder recuperar el agua y reducir el uso de insumos”, explica Lai.
Cómo funciona el sistema
El equipo trabaja con membranas de biocarbón, un material carbonoso obtenido a partir de materias primas renovables. Al aplicarles electricidad, estas membranas generan calor y permiten separar el agua de las sales mediante un proceso de destilación.
“Estas membranas tienen la propiedad de que son electroactivas. Con la aplicación de bajos voltajes pueden alcanzar temperaturas suficientes para vaporizar el agua”, detalla Lai.
Los ensayos mostraron que con menos de 10 voltios el sistema puede producir más de 20 litros de agua desalinizada por metro cuadrado de membrana por hora y separar más del 99% de los sólidos disueltos.
El diseño también incorpora una capa que protege la membrana y le permite trabajar con líquidos que contienen otros materiales además de sales. Los resultados obtenidos hasta ahora indican que el sistema puede funcionar frente a fluidos salinos y corrosivos, lo que abre la posibilidad de reducir tratamientos previos y el uso de insumos.
La tecnología todavía se encuentra en etapa de investigación y requiere nuevos ensayos para avanzar hacia aplicaciones de mayor escala.
El próximo destino: Porto Alegre
El estudio será presentado por Tomás Lai en las Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), que se realizarán en Porto Alegre, Brasil. Allí expondrá los resultados del trabajo “Tubos de carbón electroactivo para recuperación de agua dulce”.