Un nene de 8 años, un ECMO que nunca se había colocado en la salud pública tucumana y un avión sanitario rumbo a Buenos Aires: así se armó el operativo que lo mantiene con vida mientras espera un trasplante.
El sistema público de salud de Tucumán concretó un operativo que no tenía antecedentes: un nene de 8 años con un cuadro cardíaco extremo recibió un soporte vital extracorpóreo en el Hospital Avellaneda y después fue derivado a Buenos Aires, donde espera un trasplante de corazón. Nunca antes la salud pública provincial había realizado un procedimiento de este tipo.
El paciente llegó con un diagnóstico de shock cardiogénico refractario: el corazón había perdido la capacidad de bombear sangre y no respondía a los tratamientos habituales. Frente a ese escenario, los equipos del Avellaneda hicieron todo lo que estaba a su alcance, pero el cuadro exigía otra tecnología.
Un equipo porteño, un avión y una autorización que llegó rápido
La intervención se llevó a cabo el jueves 27 de agosto. Ese día, un grupo multidisciplinario del Hospital Italiano de Buenos Aires viajó a la provincia con el equipamiento necesario para instalar un sistema ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que reemplaza de forma temporal las funciones del corazón y los pulmones cuando estos órganos dejan de cumplir su tarea.
El secretario ejecutivo médico del Siprosa, Miguel Ferre Contreras, puso el acento en quienes atendieron al chico en primera instancia. “Primero hay que destacar la capacidad técnica y humana del recurso humano que lo asistió, que hizo hasta el último esfuerzo para que este paciente pudiera recuperar sus capacidades. Ante la gravedad del cuadro y la imposibilidad de lograrlo, se inició una coordinación que involucró a muchos actores del sistema”, explicó.
Según el funcionario, la respuesta excedió largamente lo sanitario. Hubo que contactar a la institución porteña, acordar criterios clínicos entre los equipos y destrabar recursos económicos y autorizaciones administrativas. La decisión del ministro de Salud Pública, Luis Medina Ruiz, fue clave: al conocer el riesgo que corría la vida del nene, habilitó las gestiones. También intervinieron el Ministerio de Economía, a través del contador Daniel Víctor Abad, que aportó el respaldo financiero, y el gobernador Osvaldo Jaldo, que acompañó la iniciativa desde el inicio.
“Lo que estaba en riesgo era la vida de un niño. El ministro no dudó en tomar la decisión de avanzar con todos los trámites y el gobernador también dio su visto favorable para que los equipos pudieran articular. Realmente hemos trabajado como sistema de salud, convencidos de lo que había que hacer”, sostuvo Ferre Contreras.
El funcionario reconoció además el rol de la dirección y la gerencia del Hospital Avellaneda, del doctor Tomás Fiori —jefe del Servicio Crítico Integral Pediátrico— y de los equipos de la Secretaría Ejecutiva Médica y la Secretaría Ejecutiva Administrativa Contable, a cargo de Fabio Andina, en la coordinación de los recursos.
Del ECMO al corazón artificial
Fiori explicó cómo funcionó el dispositivo en este caso concreto. “El ECMO es un soporte vital externo, una membrana de oxigenación extracorpórea que se utiliza en casos de patologías cardíacas graves o insuficiencia respiratoria severa. En este paciente funciona como un corazón artificial y representa un puente hacia el trasplante cardíaco”, detalló.
El procedimiento lo realizaron intensivistas, cirujanos cardiovasculares pediátricos y especialistas en perfusión del Hospital Italiano. El equipo llegó con todo el equipamiento, hizo la canulación arteriovenosa, puso en marcha el sistema y luego se organizó la derivación.
Para el traslado trabajaron en conjunto la Dirección de Traslados Sanitarios, la Dirección de Emergencias 107, el equipo de Aeroevacuación y profesionales de Trabajo Social. La operación incluyó el desplazamiento seguro hasta el aeropuerto tucumano y la recepción y derivación terrestre hasta el sanatorio porteño donde el nene sigue internado. La Casa de Tucumán en Buenos Aires, en tanto, acompaña a la familia durante su estadía lejos de casa.
“Lo significativo de este operativo es que fue el primero de estas características en la salud pública. Hubo un trabajo en equipo desde la terapia intensiva, la dirección hospitalaria, el Ministerio de Salud y el Gobierno de la provincia. Fueron muchos eslabones que se pusieron a disposición y lograron coincidir para que esto fuera posible”, expresó Fiori.
Hoy el chico permanece en Buenos Aires con un dispositivo de asistencia circulatoria —un corazón artificial— que le permite sostener la función cardíaca mientras aguarda un trasplante. Después de la asistencia inicial con ECMO, tecnología de uso temporal, se pasó a este sistema que le posibilita seguir el tratamiento y mantenerse clínicamente estable. Pese a la complejidad de su situación, puede interactuar con su familia y con los profesionales que lo atienden.
El pedido que dejó el caso
Ferre Contreras aprovechó la ocasión para subrayar la importancia de la donación de órganos y de hablarlo en familia. “Poder donar nuestros órganos es un último acto de generosidad y de amor. Es importante que podamos hablarlo con nuestros seres queridos para que conozcan nuestra voluntad”, manifestó.
Y convocó a reflexionar especialmente sobre la donación pediátrica: “Si una familia atraviesa la desgracia de perder a un hijo y tiene la posibilidad de donar sus órganos, que sepa que es un acto de amor. Es una manera de trascender y de salvar muchas vidas, como la de este niño tucumano que hoy está esperando la generosidad de alguna familia”.
Con información de Comunicación Tucumán.