Tucumán se blinda con 8.000 asistencias listas: lo que no quieren que pase otra vez
Tucumán ya tiene todo listo para asistir a miles de familias si las lluvias de El Niño golpean fuerte: hay barrios costeros en la mira y obras clave en marcha. Lo que preocupa al ministro Masso es un escenario puntual que puede desbordar los canales, y no es el que imaginás.
Con el fantasma de las inundaciones otra vez sobre la mesa, el Gobierno de Tucumán activó un operativo para socorrer a 8.000 familias que podrían perder casas y pertenencias si las lluvias de El Niño golpean con fuerza. La mirada está puesta en los barrios costeros del río Salí, donde cada crecida complica a los vecinos.
El ministro de Desarrollo Social, Federico Masso, confirmó que la Provincia ya tiene previsto cómo actuar y que el plan se coordina con otras áreas del Ejecutivo para dar respuestas rápidas cuando la emergencia apriete.
“Siempre que llega esta época del año ya tenemos previsto, como ministerio, y venimos trabajando en forma conjunta con otros ministerios del Poder Ejecutivo”, contó el funcionario en una entrevista.
Los equipos, según detalló, ya tienen protocolos armados para intervenir si el agua daña viviendas y pertenencias. La meta es clara: que no se repitan las evacuaciones masivas que ya se vivieron, y por eso Masso subrayó el peso de las tareas preventivas que se vienen haciendo desde la tormenta de abril.
Las obras que buscan frenar el agua
El ministro puso el acento en los trabajos de infraestructura y mantenimiento que se despliegan en distintos puntos de la provincia para que el agua escurra mejor. En ese marco, destacó lo que hacen el Ministerio de Obras y Servicios Públicos y el Ministerio del Interior en ríos y canales.
Uno de los puntos que mencionó es la construcción de un colector sobre la avenida Jujuy al 4500, en el barrio 360 Viviendas de San Miguel de Tucumán. La obra apunta a aliviar la acumulación de agua que se daba en la zona de la avenida Jujuy al 5000, donde el desnivel del terreno jugaba en contra.
También se refirió al arranque de trabajos en Villa Muñecas para reducir los anegamientos que suelen complicar a la avenida Juan B. Justo, entre las alturas 100 y 1600. A eso se suma la limpieza de los canales de cintura norte y sur, claves para llevar el agua durante las lluvias.
“Esperemos que los canales hidráulicos respondan a la altura de las circunstancias”, expresó Masso.
La expectativa oficial es poder pasar los meses de mayores precipitaciones sin grandes evacuaciones, aunque todo dependerá de cómo se den las lluvias y de cuánta agua caiga en poco tiempo.
El escenario que puede desbordar todo
Aun con las obras y el mantenimiento, el ministro advirtió que hay fenómenos que pueden superar la capacidad de los sistemas de drenaje.
“Lo que no esperamos es que sean lluvias intensas en donde caigan más de 100 o 120 milímetros en menos de una hora, hora y cuarto”, afirmó.
Ese volumen, explicó, puede agotar la capacidad de escurrimiento de los canales tanto en la capital como en distintas localidades del interior.
Por eso, además de las intervenciones estructurales, el Gobierno sostiene los mecanismos de asistencia para las familias que resulten afectadas. La prioridad será actuar donde el peligro sea mayor y evitar consecuencias graves para quienes viven en sectores expuestos.
Masso también recordó que hay familias que se resisten a dejar sus casas incluso cuando el riesgo es real. Por eso insistió en la importancia de llegar a tiempo y de coordinar las acciones entre las distintas áreas del Estado.
La preparación para la temporada de lluvias, así, combina dos frentes: las obras para que el agua escurra y la organización de una respuesta social para atender las pérdidas de los hogares más vulnerables.