“Pobreza no es sinónimo de delincuencia”: le robaron la ilusión de volver a ver a una niña

Todo Aguilares había ayudado a la familia de la pequeña de 8 años, quien con bonos, rifas y donaciones estaban cerca de lograr el objetivo. Su madre Cynthia rompe el silencio. ¿Qué pasó?

Vivir en la “pobreza no significa que debas dedicarte a la delincuencia”. Que el hecho de que haya una correlación entre dos variables no significa que una provoque a la otra, pues existen factores adicionales que inducen a pensar que, en este caso, la pobreza es la causa del delito cuando, si se lo explora sin prejuicios, se explica por otros factores.

Por empezar, un fenómeno sorprendente indica que, a nivel macroeconómico, no existe tal correlación entre las tasas de desempleo y pobreza, por una parte, y las tasas de delincuencia, por otra. De hecho, estas tasas varían en la dirección opuesta a lo que se cree, pues a mayor empleo, mayor delito. Si la delincuencia fuera causada por privaciones económicas, los desempleados que abandonaron la búsqueda de trabajo, supuestamente, serían los candidatos ideales para ingresar en el delito. Pero no es así.

Curiosamente, según los datos, el vínculo entre pobreza y delincuencia funciona en sentido contrario al que se cree: el crimen genera pobreza, desalentando la actividad económica legítima e infundiendo temor en los segmentos que pueden crear y sostener fuentes de trabajo. Podríamos, entonces, preguntarnos por qué los delincuentes crónicos provienen muy a menudo de entornos desfavorecidos, precisa un artículo de La Nación.


Victoria Jurado es la niña que movilizó a todo Aguilares: en marzo quedó ciega y la única forma de recuperar la vista a través de un costoso tratamiento en Tailandia. “Mi hija ha perdido la vista por un tumor: no nos daban chances acá, entonces surgió la posibilidad de realizar el tratamiento en Tailandia. La operación costaba  27.200 dólares más 6 mil dólares para cumplir allá la cuarentena”.

Cynthia Yazmín Collantes es la madre de la nena, quien solamente responde a los estímulos de la luz, pero no puede ver absolutamente nada desde que un líquido interno arrasó con sus nervios ópticos. “Hicimos bonos, nos donaron, vinieron a mi casa con plata. Fuimos juntando. También abrimos una cuenta en el banco. La intención era ir cobrando y depositando. El 30 se realizó el sorteo y teníamos el dinero en una lata grande. Como lo recibíamos, lo guardábamos”.

“Los propios vecinos nos sugerían que compremos dólares. Habíamos recaudado 500 mil pesos: el dinero era de los bonos y de las donaciones. No sacamos dinero del banco. Hoy íbamos a ir comprar los dólares con mi marido. A las 5 de la mañana terminamos de contar. Íbamos a ir a las 7.30, pero se largó la lluvia fuerte y el dinero desaparece entre las 5 y las 8”, relata Cynthia.

Victoria, la pequeña que rompió en llanto al enterarse de la noticia, tiene un hermano mellizo: “Mi hijo quería ir al baño y tenía mucho miedo. Nos dijo que vio una sombra que ha pasado. Creemos saber quién fue. Tenemos vecinos con prontuario, pero nunca pensamos que nos robaran el dinero para que ella vuelva a ver. Todo Aguilares nos ha ayudado. Siento en parte que ha fallado. No escuchamos nada por el ruido de la lluvia en el tinglado”, explica Cynthia, quien ya estaba cambiada para ir al banco con su marido cuando se dio cuenta que el dinero no estaba.

“Ya estábamos cambiados. Teníamos las carpetas listas, pero no aparecía el dinero dejado en una caja. En ese momento le digo a mi marido: ‘Ya has guardado vos la caja’. Me dijo que no. He llegado a pensar que dormida la había guardado yo en otro lado. Pero cuando nos dimos cuenta que no estaba la plata, empezamos a los gritos. Mi marido salió a la calle bajo el agua golpeando la puerta de los vecinos. Mis hijos se despertaron. Entre los dos lloraban. Mi hijo le decía: ‘Victoria, ya no vas a poder volver a ver’. Fue terrible todo lo vivido”.

“Había billetes desde mil hasta de diez pesos. Era la solidaridad de toda la gente. Hemos vuelto a cero. No tenemos una fecha fija: para marzo de 2021 era un precio, más adelante será otro. Íbamos a hacer una peña, más bonos, una recaudación. Pero lo perdimos. Hay gente que no nos cree. Que habla sin saber, que dice que esto lo hemos hecho a propósito. No hay chances: es la plata para devolverle la vista a nuestra hija. Leí los comentarios de una mujer: le dije que tenga bendiciones y que sus hijos estén saludables”, relata la mamá de Victoria.

“Mi hija se choca con todas las cosas. Se ensucia cuando come. Hasta marzo veía y ya no. Se le juntó líquido en la cabeza, le empezó a hacer presión y arrasó el nervio óptico. ¿En qué mente puede caber la idea de que nosotros tenemos la culpa? No tengo bronca, pero sí me siento muy vencida. Ojalá quien nos robó el medio millón de pesos se arrepienta y lo devuelva”.

“El varoncito ha visto algo. Y yo sé de un vecino que pasaba por el frente de mi casa y se quedaba viéndonos. Hoy ha ido dos veces a una agencia de quiniela cercana y apostó 6 mil pesos. El empleado de la agencia le preguntó de cómo que venía a jugar. Le dijo que había cobrado el aguinaldo cuando no tiene ni trabajo. A esa persona la veía mirando mi casa, pero jamás se me ocurrió que pudieran robarnos. Solo pido que no se corte la cadena de oraciones por mi hija. Y si aparece el dinero, que sea un milagro de Dios”.

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