Un abogado fue detenido con 35 kilos de cocaína y su versión dejó a todos sin palabras
Un llamado al 911 por un supuesto secuestro terminó con un abogado detenido y 35 kilos de cocaína incautados en Orán. Su explicación en la audiencia fue tan increíble que los investigadores no tardaron en descartarla. ¿Qué dijo?
Darío Gabriel Graff, un abogado porteño con antecedentes por narcotráfico, quedó detenido en Orán con más de 35 kilos de cocaína después de un operativo que arrancó con una denuncia por secuestro. La historia, tan insólita como enredada, tiene una coartada que los investigadores no dudaron en descartar.
Todo comenzó el 3 de octubre, en plena siesta oranense. Un llamado al 911 puso en alerta a la policía: alguien había sido secuestrado a punta de pistola en plena calle. Las cámaras de seguridad fueron clave para identificar dos vehículos: una Toyota Prado gris, propiedad del abogado, y una Volkswagen Amarok que tenía pedido de secuestro activo. Con esos datos, se montó un operativo cerrojo en la zona.
Los primeros hallazgos llegaron en un camino hacia el río Bermejo. Allí apareció la Amarok abandonada, con el motor todavía en marcha, las puertas abiertas y dos bultos sobre el asiento. Muy cerca estaba la Toyota, conducida por Graff, que presentaba un corte a la altura del tanque de combustible. Con autorización judicial, los investigadores abrieron los paquetes de la Amarok y confirmaron lo peor: contenían 35 kilos de cocaína.
La hipótesis que complica al abogado
Para los pesquisas, la droga viajaba originalmente en el vehículo del abogado y este habría sido emboscado y despojado de la carga. El fiscal Marcos Romero lo imputó por transporte de estupefacientes, y la justicia le dictó 30 días de prisión preventiva, medida que luego fue confirmada por la Cámara de Apelaciones.
En la audiencia, Graff intentó explicar lo inexplicable. Según su versión, había sido secuestrado por un conflicto vinculado a la compra de una casa en Villa Celina: gente de Bolivia lo acusaba de haberse quedado con unos 70 mil dólares. El abogado aseguró que había llegado a Orán para "comprar celulares" y que en ese contexto lo interceptaron, lo llevaron hasta la ruta 18 y quisieron ejecutarlo. Finalmente, dijo que, por una razón que ni él mismo comprende, lo dejaron junto a la camioneta con la cocaína. Los investigadores, claro, no le creyeron.
Un historial que lo delata
Graff no es un desconocido para la justicia. Ya tiene una condena previa por el mismo delito. En julio de 2022, la Policía Federal lo detuvo en Neuquén con 4 kilos de cocaína escondidos en el motor de un Peugeot 408. El año pasado recibió una pena de 4,6 años de prisión por ese hecho, aunque no estaba tras las rejas cuando lo atraparon en Orán porque el fallo aún no está firme.
En aquella oportunidad, el abogado también ensayó una coartada: dijo ser víctima de una maniobra de tráfico marítimo conocida como "gancho ciego", pero adaptada a tierra firme. Sostuvo que le habían colocado la droga sin que él lo supiera. La Justicia tampoco le creyó entonces.
Su vínculo con los narcos mexicanos
El nombre de Graff también aparece en otra causa resonante: "Bobinas Blancas", el decomiso histórico de dos toneladas de cocaína con destino a Canadá, ocurrido en 2017. Según el Juzgado Federal de Campana, la droga pertenecía a un cartel mexicano que intentó enviarla oculta en rollos de acero. En el juicio de 2021, Graff actuó como defensor de los mexicanos Gilberto A. Villanueva, Jesús M. Vargas y Max Rodríguez Córdova.
Ahora, el penalista porteño vuelve a estar en el centro de la escena, pero esta vez como imputado. La pregunta que sobrevuela el caso es si su relato de secuestro y ejecución fallida logrará convencer a alguien. Por ahora, la balanza no parece inclinarse a su favor.