Un aditivo patagónico promete cambiar la producción de huevos: qué se probará en noviembre
Un biofermento patagónico buscará mejorar la salud intestinal de las gallinas ponedoras y la eficiencia de la producción de huevos en Caleta Olivia. El ensayo clave arranca en noviembre con 150 pollitas, pero lo que se medirá y el resultado que esperan los investigadores no está dicho.
Un equipo de investigación avanza en el desarrollo de un biofermento que podría mejorar la salud intestinal de las gallinas ponedoras y, con ello, la eficiencia de la producción de huevos en la Patagonia Austral. El preparado, obtenido por fermentación de sustratos orgánicos, se suministrará como complemento alimentario en un ensayo que arrancará en noviembre con 150 pollitas negras INTA.
La responsable del proyecto, la veterinaria Annabela Bulacio, explicó por qué se eligió trabajar con aves de postura: “se eligió trabajar con aves de postura porque es una actividad con una fuerte demanda en Caleta Olivia”. Y aclaró: “Es importante aclarar que se trata de un aditivo alimentario: no reemplaza al alimento balanceado, sino que se incorpora como complemento”.
De la experiencia previa a la prueba principal
El biofermento ya pasó por investigaciones anteriores en pollos parrilleros. Allí se demostró que puede actuar como anticoccidial, es decir, como antiparasitario natural frente a la coccidiosis, una enfermedad intestinal que reduce la absorción de nutrientes.
Luego se hizo una primera prueba de tolerancia en pollitas de un día de vida. Las aves mostraron aceptación del aditivo y alcanzaron un peso promedio de unos 330 gramos, frente a los 300 gramos del grupo de referencia que no lo recibió.
Cómo será el ensayo con 150 pollitas
El ensayo principal comenzará en noviembre de este año con 150 pollitas negras INTA de un día de vida, divididas en tres lotes de 50. Un grupo no recibirá el aditivo; otro recibirá el biofermento sólido; y el tercero, el biofermento líquido. Se suministrará mezclado con el alimento y también en el agua de bebida.
Durante la prueba se medirán la ganancia de peso, la materia fecal y el conteo de parásitos gastrointestinales. Cuando las aves comiencen la postura, se evaluará el porcentaje de postura. La hipótesis de los investigadores es que una mejor salud intestinal permita aprovechar mejor el alimento y obtener una mayor producción.
Aunque las aves de postura son relativamente resistentes a los parásitos intestinales, pueden sufrir diarreas u otras alteraciones que reducen la absorción de nutrientes. De allí el interés por un aditivo que fortalezca el intestino.
Un aporte para la avicultura familiar
Los datos que surjan del ensayo permitirán ajustar las dietas experimentales y establecer estrategias de suplementación para mejorar el desempeño productivo y sanitario de las aves. El objetivo final es contribuir al desarrollo de alternativas sustentables para la producción avícola regional.