Un año después de la golpiza que lo dejó al borde de la muerte: la angustiosa espera de la familia por el juicio
La golpiza fue tan brutal que los médicos solo le dieron un 2% de vida. Un año después, postrado en una cama y sin recordar nada, su familia espera el juicio mientras los acusados enfrentan cargos que podrían agravarse. ¿Lograrán que la justicia vea tentativa de homicidio donde otros vieron una pelea?
La vida de Martín Cáceres, un joven de 25 años, cambió para siempre tras una salida nocturna en Córdoba. Un año después de ser atacado brutalmente a la salida de un boliche, permanece internado con graves secuelas neurológicas, mientras los dos acusados aguardan la fecha de un juicio que promete ser controvertido. Su familia clama por justicia y teme por su recuperación.
El hecho ocurrió el 16 de marzo de 2025. Martín, quien inicialmente no planeaba salir, aceptó una entrada sobrante para una fiesta organizada por jugadores del club Rugby Athletic. La noche tomó un giro trágico en la puerta del lugar.
Según el relato de su madre, Lidia Franco, todo comenzó cuando uno de los acusados, Mateo Verdú, entonces de 21 años, empezó a molestar a un amigo de Martín porque llevaba una gorra con visera. Al ver la situación escalar, Martín intervino para calmar los ánimos.
La agresión que lo cambió todo
“Mi amigo no quiere pelear”, fueron las últimas palabras que Martín alcanzó a decir antes de que la violencia estallara. Un golpe traicionero llegó por detrás, marcando el inicio de una golpiza que tendría consecuencias devastadoras.
Testigos del episodio declararon que el principal imputado, Agustín Fasulo Martínez (de 22 años al momento de los hechos), propinó a Martín entre seis y siete trompadas en la cabeza, mientras otros lo sujetaban de los brazos. El impacto más grave se concentró en su sien derecha.
Un detalle crucial es que en el lugar del ataque no había cámaras de seguridad. La investigación avanzó, por lo tanto, gracias a las declaraciones de numerosos testigos presenciales. La querella sostiene que se trató de una agresión unilateral y completamente injustificada.
Una lucha diaria por sobrevivir
Las lesiones sufridas por Martín fueron de una gravedad extrema. Al ser ingresado al hospital, los médicos le dieron apenas un 2% de posibilidades de vida. Su estado fue crítico durante meses.
Estuvo casi tres meses en coma, con pronósticos que auguraban un estado vegetativo permanente. En total, ha sido sometido a siete operaciones. En una de ellas, sufrió una desnutrición grave que lo hizo perder 20 kilos, un revés que ralentizó su ya complicada recuperación.
Hoy, un año después, Martín sigue siendo lo que los médicos denominan un “paciente complejo”. Aún depende de una traqueotomía y un botón gástrico, postrado en una cama y sin autonomía para levantarse. El lado derecho de su cuerpo quedó comprometido como secuela directa de los golpes.
Su comunicación, un largo camino de pequeños logros, comenzó con parpadeos (uno para sí, dos para no), luego moviendo la cabeza, y después recuperando movimiento en su lado izquierdo. Aunque no tiene un diálogo fluido, puede comunicarse. Su madre destaca que los médicos que lo atienden desde el primer día están “sorprendidos” por su evolución, considerando el pronóstico inicial.
Un dato desgarrador es que Martín no recuerda absolutamente nada de aquella noche. Recién en enero de este año, diez meses después del ataque, su familia le contó lo sucedido. Tuvo que armar los hechos a partir de “recuerdos externos”, un proceso que, según su madre, lo angustió profundamente.
El camino judicial y un pedido de la familia
Mientras Martín libra su batalla física, el proceso judicial avanza. Agustín Fasulo Martínez, acusado de lesiones gravísimas (un delito que prevé hasta 10 años de prisión), cumple prisión preventiva en la cárcel de Bouwer. Recientemente, un pedido de arresto domiciliario fue rechazado.
Por su parte, Mateo Verdú, imputado por lesiones leves, enfrenta el proceso en libertad. Esta situación genera indignación en la querella. El abogado de la familia, Leandro Ortíz, afirmó a TN que “el que inicia la pelea está libre”, en referencia a Verdú.
La causa ya fue elevada a juicio oral, un paso que la familia recibió como un avance. Sin embargo, la querella anunció que solicitará un cambio en la calificación legal. Buscarán que se agrave a tentativa de homicidio para Agustín Fasulo Martínez, y que se considere a Mateo Verdú como partícipe necesario.
El fundamento es contundente: el propio fiscal habría sostenido que “sin el aporte de Mateo no se podría haber llegado” al resultado casi letal. La defensa del imputado detenido ya anticipó que no se resistirá al debate, aunque el juicio aún no tiene fecha fijada.
La familia de Martín no solo espera una condena, sino una definición legal sobre la naturaleza del hecho. Su lucha es doble: acompañar la lenta y dolorosa recuperación de su hijo y lograr que la justicia determine si aquella madrugada fue una simple pelea o, como ellos creen, un intento de homicidio.