Un año después de la muerte de Jerónimo, una junta médica define si hubo mala praxis
La autopsia ya no se pudo hacer y el caso avanzó por otro camino: un peritaje con más de 100 preguntas que puede sellar la responsabilidad de los médicos.
La investigación por la muerte de Jerónimo Fernández Bobbio, el rugbier de 18 años que falleció a fines de julio de 2025 en el Hospital Italiano de Rosario tras una operación de clavícula, ingresó en su etapa técnica más determinante. Una Junta Médica clave comenzó a evaluar en el Instituto Médico Legal (IML) las conductas del equipo de salud y de la institución para definir si existió mala praxis.
El caso, que lleva adelante la fiscal Valeria Piazza Iglesias de la Unidad de Delitos Culposos, se inició de oficio luego de que la familia manifestara sus dudas sobre lo ocurrido dentro del quirófano. Debido a que el cuerpo del joven fue cremado tras el velatorio antes del inicio de la causa penal, no fue posible realizar una autopsia. En este escenario, la revisión exhaustiva de la historia clínica y los testimonios tomados al personal de salud se convirtieron en las pruebas centrales del expediente.
Quién era Jerónimo y cómo sucedieron los hechos
Jerónimo tenía 18 años, estudiaba abogacía en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y jugaba en la categoría M19 del Club de Rugby Ateneo Inmaculada (CRAI) de Santa Fe. Un mes antes de la intervención, había sufrido una fractura de clavícula durante un partido.
La cirugía programada, indicada por el traumatólogo Daniel S., estaba prevista para las 7:30 de la mañana pero inició pasadas las 9:00 tras la llegada del cirujano torácico Gustavo B. La intervención comenzó a cargo de los médicos Martín G. y Juan Cruz A. Al abrir la zona lesionada, se encontraron con un callo óseo formado sobre la clavícula. Durante las maniobras de movilización, se produjo la ruptura de la arteria subclavia y una hemorragia masiva.
Ante la gravedad de la situación, se convocó de urgencia al cirujano cardiovascular Luciano B. y posteriormente a un segundo especialista, Gustavo T., quienes lograron contener el sangrado. Sin embargo, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en la mesa de operaciones, el joven ingresó en estado crítico a terapia intensiva, donde falleció al día siguiente tras sufrir un segundo paro.
Los puntos clave que analiza la Junta Médica
El peritaje del IML cuenta con la participación de peritos oficiales, el traumatólogo forense Martín Reljich Carafa y médicos representantes tanto del cirujano interviniente como de la familia del joven. El cuerpo de especialistas deberá responder por escrito un cuestionario de más de 100 preguntas para determinar:
Planificación prequirúrgica: Si correspondió realizar estudios vasculares específicos (como una angiotomografía) para evaluar la proximidad de las arterias al callo óseo antes de operar.
Protocolo de emergencia: Si el quirófano contaba con la reserva de sangre previa necesaria y por qué se requirió la llegada posterior de cirujanos cardiovasculares.
Responsabilidad técnica: En qué momento y mediante qué maniobra exacta se lesionó la arteria subclavia y si el abordaje de la hemorragia respetó los protocolos médicos.
Los resultados no se conocerán de inmediato, pero el informe final resultará decisivo para que la fiscalía determine los próximos pasos procesales y defina eventuales imputaciones penales contra los profesionales y el centro de salud.