Un año sin Pedro y Juana: la camioneta apareció cerrada con llave, pero ellos nunca volvieron
Hace un año que la familia de Pedro y Juana espera respuestas que nunca llegan: la camioneta apareció cerrada, con todo adentro, pero ni ellos ni sus celulares. ¿Qué pasó en Zanjón de Visser?
A doce meses de la última vez que fueron vistos, la desaparición de Pedro Alberto Kreder y Juana Inés Morales sigue sin respuesta. La pareja de jubilados salió de Comodoro Rivadavia rumbo a Camarones, en Chubut, y jamás llegó a destino. Desde entonces se desplegaron rastrillajes por tierra, mar y aire, se evaluaron distintas hipótesis y se ofreció una recompensa millonaria. Nada alcanzó para saber qué les pasó.
Este domingo se cumple un año exacto desde que se los vio por última vez. La investigación continúa abierta, pero las preguntas centrales siguen sin respuesta: por qué la camioneta terminó abandonada en un paraje alejado del recorrido previsto, qué ocurrió con la pareja y si alguien más participó en su desaparición.
El viaje que nunca terminó
Pedro y Juana partieron el sábado 11 de octubre del año pasado a bordo de una Toyota Hilux color champagne. El plan era pasar el fin de semana en Camarones y sumarse a los festejos por el aniversario de la localidad. Nunca llegaron.
La última señal de sus celulares quedó registrada ese mismo día a las 9.53, en la zona de Caleta Córdova. Las cámaras de seguridad también captaron la camioneta circulando hacia el norte. Cuando la familia no pudo comunicarse con ellos, la preocupación creció. El lunes 13, los parientes de Juana radicaron la denuncia y arrancó la búsqueda.
El viernes 17 de octubre, seis días después de esa última señal, los equipos encontraron la Hilux en el paraje Zanjón de Visser, dentro del área de Rocas Coloradas, a unos 45 kilómetros de Caleta Córdova. El vehículo estaba encajado en un terreno arcilloso y cerrado con llave. Adentro había pertenencias de la pareja, comida, agua y elementos de camping. De Pedro y Juana, ni rastro. Los celulares tampoco aparecieron.
Los rastrillajes y las hipótesis que no cerraron
Con la camioneta como único punto de partida, la búsqueda se concentró en los alrededores de Zanjón de Visser y Rocas Coloradas. Trabajaron policías, bomberos, perros rastreadores y equipos especializados. Recorrieron cañadones, grietas y sectores de difícil acceso, y sumaron drones, helicópteros y aeronaves para ampliar la zona barrida.
Una de las hipótesis sostiene que Pedro y Juana habrían salido de la camioneta para buscar ayuda después de quedar atrapados en el barro. En ese escenario, podrían haberse desorientado o sufrido un accidente. Los investigadores también extendieron los rastrillajes hacia la costa, ante la posibilidad de que la pareja hubiera llegado hasta el mar. En noviembre, los operativos se ampliaron en el sector de Puerto Visser, pero no apareció ningún elemento que permitiera confirmar esa línea.
La búsqueda intensiva no dio resultados. Con el paso de los meses, los rastrillajes se redujeron, aunque la investigación siguió abierta y cada dato que llegaba fue verificado.
Las dudas de la familia y la sombra de un delito
Desde el primer momento, las hijas de Pedro manifestaron dudas sobre las circunstancias de la desaparición. Les resultaba difícil de explicar que su padre hubiera terminado en una zona tan alejada del recorrido previsto. La posibilidad de que la pareja haya sido víctima de un robo también formó parte de las sospechas familiares: la camioneta estaba cerrada y conservaba sus pertenencias, pero los teléfonos celulares nunca aparecieron.
Los investigadores analizaron la posible intervención de terceras personas, aunque no surgieron pruebas concluyentes que permitieran confirmar un hecho delictivo. También se evaluó la posibilidad de un accidente o de que ambos se hubieran desorientado en el terreno. Ninguna de las hipótesis logró reconstruir qué hicieron después de abandonar el vehículo, si es que efectivamente lo hicieron.
La recompensa y los llamados que no alcanzaron
En diciembre del año pasado, el Ministerio de Seguridad de la Nación anunció una recompensa de $10 millones por información que permitiera encontrar a los jubilados. La medida generó expectativas entre los familiares. En febrero de este año, Gabriela Kreder, hija de Pedro, contó que habían aumentado los llamados de personas que creían haber visto a la pareja.
Sin embargo, los datos aportados fueron verificados y no permitieron avanzar de manera concreta. La familia siguió sin recibir información que ayudara a establecer dónde están Pedro y Juana.
A un año de la última vez que fueron vistos, las incógnitas centrales siguen sin respuesta: por qué la camioneta terminó en Zanjón de Visser, qué ocurrió con la pareja y si alguien tuvo participación en la desaparición.