Un apodo, una sonrisa socarrona y la tensión que marcó el inicio de la declaración de Cristina Kirchner
¿Qué pregunta inesperada descolocó a Cristina Kirchner al inicio de su declaración judicial? Los detalles del tenso cruce con los jueces y las respuestas que dejaron al descubierto la atmósfera enrarecida en Comodoro Py.
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner protagonizó un tenso intercambio con el Tribunal Oral Federal 7 antes de declarar en la Causa Cuadernos. La consulta sobre un posible apodo por parte de un juez desató un clima de ironía y respuestas cargadas de malestar desde el banquillo de los acusados.
El episodio ocurrió este martes en la sala AMIA de Comodoro Py, durante el interrogatorio de identificación previo a su alegato. Uno de los magistrados, siguiendo el protocolo, le preguntó: “¿Tiene algún apodo?”. La pregunta generó sorpresa en la audiencia.
Frente a la consulta, la ex mandataria esbozó una sonrisa socarrona y respondió de manera elíptica: “No, me dicen Cristina. Podría decirle algunos otros, pero no me parecen adecuados”. El momento marcó el tono de lo que sería una audiencia cargada de roces.
Un interrogatorio que escaló en tensión
Las preguntas rutinarias continuaron con datos como su nombre completo, edad, estado civil, nacionalidad y lugar de nacimiento. Sin embargo, al ser consultada por su domicilio principal, su respuesta ya mostró un dejo de impaciencia: “Hoy, San José 1111. Es de público y notorio”.
La situación se tornó más áspera cuando, al preguntarle por el nombre de sus padres, arremetió: “Mis condiciones de vida es de público y notorio también”. La ex presidenta dejó en claro su molestia con el procedimiento estándar.
El momento más álgido: los antecedentes penales
El punto culminante del roce se produjo cuando el presidente del tribunal le consultó: “Por último, la consulto por sus antecedentes penales que recuerde”. Cristina Kirchner, notoriamente fastidiada, lo interrumpió: “Perdón, qué me dijo”.
Tras la repetición de la pregunta, respondió desde su lugar: “Bueno, si usted me deja hablar, yo le voy a contar… Usted sabe que yo estoy detenida acá. He venido en calidad de detenida con prisión domiciliaria”. Y remarcó: “Me parece que todas estas preguntas son de público y notorio”.
El juez titular la interrumpió entonces para aclarar el marco legal: “Doctora Fernández, es un interrogatorio que marca la ley, no es un capricho personal”. Ante la aclaración, la ex presidenta cedió, aunque con frialdad: “Bien, bien. Adelante”.
El incómodo diálogo antecedió al discurso que la ex mandataria tenía preparado para su defensa en este proceso clave. La audiencia continuó en un clima de evidente tirantez entre la acusada y el tribunal.