Un argentino se enfrentó a las aguas más heladas del planeta y lo que logró es historia

Un exguardaparque cordobés desafió las aguas heladas del Canal Beagle en una proeza que solo cuatro personas en el mundo lograron. ¿Cuál es el próximo objetivo extremo que ya tiene en la mira y que involucra a las Islas Malvinas?

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Un argentino se enfrentó a las aguas más heladas del planeta y lo que logró es historia

Marcelo Stancanelli, un exguardaparque cordobés de 49 años, acaba de unirse a un club exclusivo de solo cuatro personas en el mundo. Lo logró al completar el temido cruce del Canal Beagle, desafiando aguas a 8 grados y vientos de 20 km/h en una hazaña de natación extrema que pocos se atreven a intentar.

Este nadador de aguas abiertas, residente en Cosquín, convirtió un sueño de años en realidad. La prueba consiste en 1.500 metros de ida y otros 1.500 de vuelta en el punto más angosto del canal, un entorno donde las corrientes y el clima pueden transformar la travesía en una trampa mortal en cuestión de minutos.

¿Cómo se preparó para el desafío?

La chispa se encendió el 23 de marzo de 2025. Ese día, tras completar una travesía de 20 kilómetros en el río Santa Cruz –un homenaje a los héroes del ARA San Juan– en aguas igualmente gélidas, Stancanelli sintió que estaba listo. “Fui a nadar, hice 20 kilómetros, el agua estaba a ocho grados, y tomé eso como una evaluación”, recordó.

A partir de ahí, su vida giró en torno a un entrenamiento riguroso. Combinó sesiones en la pileta techada municipal de La Cumbre –la única en una amplia zona de Córdoba– con prácticas en aguas abiertas en provincias como Formosa y Entre Ríos. A esto sumó jornadas de gimnasio y un estricto control de su alimentación.

Como soñar no cuesta nada, Marcelo ya proyecta unir la Argentina con las Islas Malvinas a través del Estrecho de San Carlos. (Foto: gentileza Marcelo Stancanelli)
Como soñar no cuesta nada, Marcelo ya proyecta unir la Argentina con las Islas Malvinas a través del Estrecho de San Carlos. (Foto: gentileza Marcelo Stancanelli)

Un operativo complejo y en soledad

Organizar el cruce fue una proeza en sí misma. Stancanelli armó un operativo que incluyó vuelos, hoteles, un médico, un fotógrafo y un kayakista de apoyo. El costo, de aproximadamente 2.500 dólares, fue cubierto con sus ahorros y el apoyo de algunos sponsors, como la empresa que le proporcionó el traje de neopreno especializado.

El gran día llegó. Con un sol que templaba el aire a 13 o 14 grados, Marcelo se lanzó al Beagle. “Salí de Argentina nadando, crucé hasta Chile, tardé 28 minutos en llegar, toqué tierra, saludé a los chilenos del otro lado mientras el organizador hacía los papeles de entrada y salida, y me volví”, relató con sencillez. El regreso, ya con viento, corriente y oleaje en contra, le demandó 41 minutos más.

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El momento en que Marcelo Stancanelli superó los 1500 metros, de ida, los de vuelta, el agua a 8 grados, ráfagas de viento de casi 20 kilómetros por hora y cumplió con su objetivo. (Video: gentileza Marcelo Stancanelli)

Así, en poco más de una hora, concretó un sueño de vida. Lo hizo en absoluta soledad, ya que los fondos no alcanzaron para llevar a su mujer y su hijo. El 10 de enero se convirtió en la quinta persona a nivel global en lograrlo.

Otro de los grandes objetivos de Marcelo es unir a nado los 57 kilómetros que separan Santa Fe de Coronda. (Foto: gentileza Marcelo Stancanelli)
Otro de los grandes objetivos de Marcelo es unir a nado los 57 kilómetros que separan Santa Fe de Coronda. (Foto: gentileza Marcelo Stancanelli)

El origen de un nadador extremo

Su historia con el agua helada comenzó años atrás, de manera casual. Cuando trabajaba como guardaparque en el Parque Nacional Lanín, intentó cruzar a nado un lago hacia un muelle y sintió que no podía. Al medir la distancia al día siguiente, descubrió que eran solo 300 metros. “Eso me tocó un poco el ego, el orgullo. Y ahí, durante ese invierno, comencé a tomar clases en San Martín de los Andes para mejorar”, confesó.

Ese fue el punto de partida. Dejó de fumar, se dedicó al entrenamiento y se transformó en un referente de la natación en aguas abiertas, dejando su marca en casi todo el país. Solo le faltan cinco provincias por conquistar: Misiones, Corrientes, Chaco, La Pampa y San Juan, con planes ya trazados para algunas de ellas.

Marcelo no para de entrenar... y de soñar. (Foto: gentileza Marcelo Stancanelli)
Marcelo no para de entrenar… y de soñar. (Foto: gentileza Marcelo Stancanelli)

Los próximos sueños: de Malvinas al “Everest” de los nadadores

Con el Beagle superado, Stancanelli ya mira hacia horizontes aún más ambiciosos. Entre sus proyectos figura una hazaña con profundo significado nacional: unir a nado la Argentina con las Islas Malvinas a través del Estrecho de San Carlos, un trayecto de 4,5 kilómetros con corrientes extremas.

Su lista de deseos también incluye cruzar el estrecho de Magallanes hacia Chile, enfrentar los 42 kilómetros del Río de la Plata, unir los 57 kilómetros entre Santa Fe y Coronda, y hasta aventurarse en el canal de la Mancha, considerado el “Everest de los nadadores”.

Mientras busca sponsors para estas nuevas metas, mantiene una rutina implacable: entrena seis veces por semana, va al gimnasio y cuida su alimentación. Su filosofía es un mensaje claro: “nunca es tarde para empezar” a perseguir los sueños, por grandes que parezcan.

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