Amancio Williams diseñó la Casa del Puente de Mar del Plata y hasta imaginó una ciudad bajo el hielo antártico. Este viernes, Rosario abre su archivo: un libro con fuentes inéditas y un documental que revelan por qué casi nada de lo que soñó llegó a construirse.
Un arquitecto que casi no construyó, pero que cambió la forma de pensar la arquitectura en la Argentina. Ese es Amancio Williams, y el Colegio de Arquitectos de Rosario lo pone en foco este viernes con una jornada que combina charla, libro y cine. La cita es desde las 19 en el Auditorio de avenida Belgrano 646, con entrada libre y gratuita.
La propuesta tiene tres patas. El arquitecto y magíster en Ciencias Sociales Luis Müller presenta "La invención como proyecto", un libro que buceó en el archivo personal del creador. El cineasta Gerardo Panero llega con "Amancio Williams", documental que repasa su vida, sus obras y sus ideas. Antes de ambas presentaciones, la arquitecta Ami Rigotti coordina un conversatorio con los dos invitados.
El archivo que viajó a Canadá
Müller pasó años dentro del archivo de Williams. Accedió a los documentos completos antes de que la familia los cediera al Canadian Centre of Architecture, la única institución dispuesta a conservarlos íntegros: desde fotos personales hasta los estudios sobre edificios de estructuras colgantes y el proyecto de la ciudad antártica.
El libro no es una biografía clásica. Es un análisis de la trayectoria del arquitecto, de sus obsesiones y de los debates que atravesó, en clave nacional e internacional. Incluye fuentes inéditas trabajadas en relación con el contexto político y cultural de cada obra. Müller dirige la Maestría en Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral y investiga los procesos de modernización urbana.
De la aviación a Le Corbusier
Williams entró en 1930 a la Facultad de Ingeniería de la UBA, abandonó tres años después para dedicarse a la aviación y volvió a las aulas en 1938. En 1947 viajó a Europa para conocer a Le Corbusier, con quien luego colaboraría en la construcción de la Casa Curutchet de La Plata, el único proyecto del suizo en Sudamérica.
Su producción combina arquitectura e ingeniería: por eso daba tanta importancia a la técnica y a la aplicación de tecnología en cada proyecto. Entre sus trabajos figuran la propuesta para el aeropuerto de Buenos Aires (1945), el Edificio suspendido de oficinas (1946), la Cruz en el Río de la Plata (1978-1980), el pabellón de exposiciones en Palermo y "La ciudad que necesita la humanidad" (1974-1989).
También fue urbanista y firmó planes para el Delta de Panamá, la región de Buenos Aires, Corrientes y El Tigre. De Le Corbusier tomó conceptos como la "construcción en el espacio" y la necesidad de abrir espacios verdes dentro de la ciudad para descongestionarla. Dio clases en su propio taller, nunca en una universidad. Cuando murió, en 1989, era Académico de la Academia Nacional de Bellas Artes y Doctor Honoris Causa por la UBA.
La casa que cruza el arroyo
En Mar del Plata, la Casa sobre el Arroyo —conocida como Casa del Puente— es una referencia obligada del Movimiento Moderno en Latinoamérica. Williams la diseñó por encargo de su padre, el músico Alberto Williams, y la construyó entre 1943 y 1946 junto a su esposa, la arquitecta Delfina Gálvez de Williams.
El arco curvo de hormigón une las dos orillas del arroyo Las Chacras, en un terreno de dos manzanas. La estructura integra los espacios interiores con el paisaje. Tras años de abandono sufrió incendios intencionales y grafitis, pero sigue en pie: fue restaurada para funcionar como museo.
Una ciudad para el continente blanco
A comienzos de los 80, las autoridades argentinas lo consultaron para estudiar la primera ciudad en la Antártida. Williams imaginó un desarrollo lineal en la Península Antártica, vinculado con bases como Marambio y con población permanente y transitoria.
El proyecto preveía un gran hotel, todos los servicios sociales, circulación peatonal interna y pequeños vehículos eléctricos, más montacargas verticales. Para el clima, pensó zonas de amortiguamiento de temperatura y viento con puertas deslizantes, y aclimatación con energía eólica. La ciudad no se apoyaba en el suelo sino sobre una capa de agua recirculada a entre 10 y 12 grados, que funcionaba como aislante térmico y reserva de agua. La construcción era modular, fabricada en centros industriales del continente y ensamblada en el lugar. Williams donó el estudio completo a la Argentina y a Chile.
La actividad es este viernes, desde las 19, en avenida Belgrano 646. Entrada libre y gratuita.

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