Un ballet de adultos mayores de Catamarca se consagró en Villa Carlos Paz: por qué su historia emociona
El grupo de adultos mayores de Catamarca volvió de Córdoba con varios premios, pero también con una enseñanza que trasciende lo artístico. La historia de cómo un parlantecito en una plaza se convirtió en un proyecto que les cambió la vida.
Lo que empezó como una reunión de amigos en una plaza terminó convertido en un ballet que cruzó la provincia y volvió con premios. Viejas Tradiciones, un grupo de adultos mayores de Catamarca, se llevó reconocimientos en un encuentro en Villa Carlos Paz y dejó una historia que va mucho más allá de la danza.
Todo comenzó por una idea de Rosalía, que quiso juntar a un grupo de conocidos para aprender folklore. Beto la acompañó. Los primeros ensayos fueron en la Plaza Alameda, con un pequeño parlante y muchas ganas. "Este ballet surgió por una idea de Rosalía y yo la acompañé. Empezamos ensayando en la Plaza Alameda con un parlantecito", recordó Beto.
Con el tiempo, el grupo sumó a Andrea Vega, profesora de danzas recibida en el ISAC, que les abrió las puertas de su casa y puso a disposición su salón para que pudieran seguir ensayando. Desde entonces, la idea entre amigos empezó a tomar forma de ballet.
De acompañar a Rosalía a enamorarse del folklore
La historia de Beto con la danza tiene una particularidad: el folklore nunca había sido de su agrado. "Me gustaba ir a bailar cuarteto, guaracha. No me gustaba ni escucharlo al folklore", confesó.
Después de quedar viudo, hace aproximadamente siete años, conoció a Rosalía, que ya estaba vinculada a las danzas folklóricas. Beto comenzó acompañándola hasta que, casi sin buscarlo, terminó dando sus primeros pasos. "Un día vino un profesor y me dijo: 'Vení, haceme pierna que me falta uno'. Ahí comencé y ahora estoy enloquecido", contó entre risas.
El hombre que antes elegía el cuarteto terminó enamorándose de la zamba, la chacarera y el gato.
Un grupo donde nadie es dueño
Con el paso del tiempo, Viejas Tradiciones se convirtió en mucho más que un espacio para aprender a bailar. La unión entre sus integrantes es uno de los aspectos que más destaca Beto. Para él, el secreto está en que todos sienten que forman parte de lo mismo.
"Quisiera que este ballet se mantenga. Creo que se va a mantener porque somos todos muy unidos. Nadie es dueño, somos todos y así tomamos las decisiones", explicó.
Esa manera de entender el grupo también se refleja en su objetivo. No se reúnen solamente para competir ni para conseguir premios. Quieren disfrutar, compartir y aprovechar esta etapa de sus vidas.
Andrea: "Medio que me engañaron"
Cuando los integrantes de Viejas Tradiciones buscaron a Andrea, tenían un objetivo concreto: querían aprender, mejorar sus bailes y comenzar a presentarse en público. La profesora aceptó acompañarlos y rápidamente descubrió algo que la sorprendió.
"Los conocí a todos y me llamó la atención su unión", contó. Andrea recuerda que inicialmente le dijeron que querían ir a las escuelas y salir un poco a bailar. "Medio que me engañaron, porque ahora me llevan para todos lados", bromeó.
La relación entre la profesora y sus alumnos fue creciendo con los ensayos, las presentaciones y los viajes.
Villa Carlos Paz: un viaje que terminó en premios
Uno de los momentos más importantes para Viejas Tradiciones llegó en Villa Carlos Paz, donde participaron en junio de un encuentro destinado exclusivamente a adultos mayores. Para los integrantes fue una experiencia especial porque pudieron disfrutar del baile sin la presión habitual de una competencia.
Sin embargo, los reconocimientos llegaron. El grupo obtuvo el premio a mejor bailarina de zamba y consiguió además el segundo puesto en zamba. Beto y Rosalía, por su parte, alcanzaron el primer puesto en danzas tradicionales.
Para viajar hasta Córdoba, los integrantes tuvieron que organizar rifas y distintas actividades para reunir fondos. Por eso, los resultados tuvieron un significado todavía mayor. "A mí no me gusta la competencia. Fue algo nuevo, pero muy gratificante porque sentí que nos valoraron el trabajo, las horas de ensayo y el esfuerzo", explicó Andrea.
El momento que hizo llorar a Beto
La emoción de Beto llegó al máximo cuando anunciaron los resultados. El recuerdo todavía lo conmueve. "Estaba durmiendo en la butaca y cuando escuché que me llamaban a mí y a mi señora, tiré el sombrero", contó.
La noticia de que Beto y Rosalía habían obtenido el primer puesto en danzas tradicionales lo desbordó. "Fue una emoción que me hizo llorar", recordó.
Después de tantas horas de ensayo, de las rifas para poder viajar y del esfuerzo de todo el grupo, aquel reconocimiento tuvo un sabor especial. No era solamente un premio. Era la confirmación de que todo lo que habían construido juntos había valido la pena.
"Ellos quieren disfrutar la vida"
Más allá de los premios, Andrea entiende que la esencia del grupo está en otro lugar. "Ellos no quieren competir, quieren disfrutar la vida, porque esta es la etapa de disfrutarla", sostuvo. Y esa enseñanza también llegó hasta ella. "Aprendo todos los días de ellos porque me enseñaron eso, a disfrutar la vida", afirmó.
La profesora también reconoce que trabajar con el grupo tiene una cuota permanente de humor. "Me hacen reír un montón porque son tremendos. Tienen más joda que yo, tengo que admitirlo", contó entre risas.
Luis: de cuartetero a folklorista
Entre los integrantes también está Luis, quien llegó al ballet prácticamente desde cero. "No conocía lo que era zamba, chacarera, gato, nada de nada. Era cuartetero y pasé a folklorista", contó.
Su experiencia fue tan positiva que hoy recomienda animarse a participar sin importar la edad. "Se lo recomendamos a todos, chicos, grandes, adultos, porque es muy bueno", aseguró. El cambio también es celebrado por su familia. "Tengo hijos que son médicos y están felices de que haga esto", contó con orgullo.
"Para mí esto es la vida que me queda hasta que Dios diga basta"
Viejas Tradiciones comenzó con una idea sencilla: juntarse con amigos y aprender a bailar folklore. Pero con el tiempo se transformó en una familia. Una familia que comparte ensayos, viajes, escenarios, rifas, risas y las historias de vida de cada uno de sus integrantes.
Para Beto, el ballet llegó en un momento de su vida en el que encontró una nueva motivación. Lo que comenzó acompañando a Rosalía terminó convirtiéndose en una de las cosas más importantes de su presente. Incluso dejó atrás el fútbol, una actividad que había practicado durante toda su vida. "Hasta el fútbol dejé y era algo que hice toda mi vida", contó.
Hoy, cuando habla de Viejas Tradiciones, no habla solamente de danza. "Para mí esto es la vida que me queda hasta que Dios diga basta. Es lo mejor de lo mejor", expresó.
Y quizás esa frase sea la que mejor explica lo que representa este grupo: no se trata solamente de bailar, sino de encontrar compañía, hacer nuevos amigos, recuperar las ganas y disfrutar cada momento. Porque a veces una nueva etapa puede comenzar con algo tan sencillo como un parlantecito en una plaza, un grupo de amigos y el primer paso de una zamba.
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